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Sanidade pide al Gobierno que permita prorrogar a los médicos jubilados que trabajan en Galicia

Son un tercio de los retirados que ejercen en España, 44 | Cayeron a casi la mitad desde inicios de año y su contrato finaliza este mes

Facultativo jubilado que, en 2020, se reincorporó para colaborar en labores de seguimiento telefónico de pacientes con COVID. | // C. PARDELLAS

Fidel estaba jubilado cuando comenzó echando una mano durante el COVID, como voluntario sin retribución, porque creyó que la situación de emergencia urgía a su gremio a volver a enfundarse la bata. Un compromiso con su juramento hipocrático. Es uno de los 44 médicos jubilados que, tras aquella situación de excepción, sigue trabajando en el Sergas aunque sea pensionista. A principios de este año, casi noventa doctores fueron contratados en Galicia, ahora ya cobrando un salario similar al que percibían antes de jubilarse —además de su pensión— para reforzar la atención en los centros de salud. Fidel (nombre ficticio) trabaja desde un céntrico consultorio y, al igual que otros médicos jubilados ‘fichados’ por la Xunta, se encarga prioritariamente de atender citas telefónicas de pacientes procedentes de diversos centros de salud e incluso de fuera del municipio.

Alivian la carga asistencial de la Atención Primaria, para cubrir toda clase de bajas o vacaciones de doctores. Eso sí, los galenos ya jubilados que seguían comprometidos en el segundo semestre de este año con la labor dentro de la administración sanitaria descendieron a casi la mitad en Galicia: pasaron de 86 a 44. Y, los que siguen, aún desconocen si el Sergas renovará o no su contrato, que tiene fecha de caducidad: finaliza el 31 de diciembre.

Desde la Consellería de Sanidade muestran su disposición a renovar las condiciones contractuales a todos los jubilados, pero aseguran que, de momento, la situación está en el aire. “Por el momento, legalmente no se permite esa prórroga”, explican fuentes del citado departamento. Por parte de Sanidade se pidió que se conceda la prórroga al Gobierno, pero esta depende de la publicación de una ley (aseguraron en alusión a la reforma de las pensiones, liderada por el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá). De hecho, los que trabajan actualmente en Galicia siendo jubilados representan el 30% de un total de 155 que hay en todo el Estado en estas condiciones.

La actividad de estos experimentados doctores contribuye a paliar el déficit de profesionales agudizado por unas plantillas cada vez más envejecidas: según datos del Sergas, en 2021 se jubilaron 105 médicos. Pero no son los únicos facultativos que deciden estirar su vida laboral. A principios de este año, el Sergas había permitido que prorrogasen su vida laboral hasta los 70 años a más de doscientos profesionales para aliviar la tensión que podría producirse en las plantillas por la jubilación masiva de doctores.

En los centros de salud gallegos seguían trabajando 225 médicos de familia que optaron por prorrogar su vida laboral más allá de los 65 años —aproximadamente un 9% de la plantilla de Atención Primaria, con 2.480 profesionales—. Debido a la sobrecarga que sufre la comunidad por el déficit de facultativos, tanto de familia como pediatras o incluso psiquiatras, la situación podría ser mucho peor si todos los profesionales decidiesen retirarse al cumplir los 65 años. Solo en 2021 solicitaron (y lograron) prorrogar la actividad hasta 183 doctores.

Pero no siempre los médicos tuvieron la opción de prorrogar su vida laboral hasta los 70 años. En 2012, una de las medidas de austeridad adoptadas por la Administración en un contexto de crisis económica, fue obligar a todos los empleados públicos a jubilarse a los 65 años; una forma de reducir las plantillas públicas y contener el gasto en personal, también en facultativos.

Este límite empezó a flexibilizarse a partir de 2016, de manera que se abrió la puerta a que los doctores aplazasen su jubilación hasta los 67 años. Y a partir de ese momento, se fue ampliando progresivamente la edad obligatoria para retirarse hasta los 70 años como máximo. Así, hace tres años eran 165 los médicos de familia que seguían en consulta después de cumplir los 65 años. Ahora son un 35% más.

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