Las urgencias hospitalarias han llegado esta semana al tope de pacientes atendidos y la demanda comienza a descender, aunque se esperan nuevos repuntes en febrero. Ante la presión sanitaria, muchos hospitales han iniciado la estrategia de drenaje y reducen su actividad programada para dar cabida a las urgencias.

“Tener un paciente frágil de 80 años en un pasillo durante tres días no respeta ni su dignidad ni su intimidad y este es un problema de gestión de los hospitales y hay que acabar con esa política”, sostiene el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias y Urgencias (Semes), el gallego Tato Vázquez Lima, que cifra en un 20% los pacientes de urgencias que se quedan pendientes de ingreso en pasillos y boxes.

Y esta realidad, precisa el doctor Vázquez Lima, “pone en jaque la calidad de la asistencia en cuestiones de dignidad y complica mucho la vida en la búsqueda de espacios, ya que hay que hacer verdaderos tetris para colocar las camas”. Los espacios de urgencias son finitos “y si los pasillos y los boxes están ocupados, no podemos atender la demanda”, subraya.