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Muere García-Alcalde, el periodista elegante

Nacido en Luarca, en 1940, con 31 años llegó a ser el director de prensa más joven de España al frente de ‘La Provincia’ | En Editorial Prensa Ibérica fue consejero delegado hasta su jubilación en 2011

Guillermo García-Alcalde, en octubre de 2022. |  // ANDRÉS CRUZ

Guillermo García-Alcalde, en octubre de 2022. | // ANDRÉS CRUZ / Joaquín Anastasio

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Madrid

Día de luto y muy triste para el personal de Editorial Prensa Ibérica, grupo al que pertenece LA OPINIÓN. Y día también de enorme pesar para el universo de la cultura y, muy específicamente, de la música clásica y contemporánea, de la tierra Canaria en particular que lo acogió cuando era un joven periodista y a la que entregó, durante más de 50 años, toda su profesionalidad, sabiduría y apostura intelectual, honesta y visionaria. El adiós de Guillermo García-Alcalde a los 82 años deja tras de sí un vacío al tiempo liviano y denso, el del periodista culto, ilustrado y sofisticado que supo trasladar a su trabajo y a sus responsabilidades como director y gestor de medios ese talante progresista y liberal, en el sentido clásico del término, que siempre defendió, y el de la figura emblemática defensora del desarrollo cultural de los individuos y de los pueblos como única garantía de avance justo y democrático de la humanidad.

Su enorme sensibilidad para toda la actividad artística en general se expresó de manera muy particular en el mundo de la música culta, de la que además de ser un apasionado seguidor y un fino y atinado crítico de afilada pluma en distintos medios nacionales e internacionales, cultivó de manera directa en el ámbito de la composición, además de haber alcanzado el estatus de profesor de piano tras haber realizado estudios musicales en su Asturias natal. Su prestigio en el ámbito de la crítica musical le hacen recordar ahora en el momento de su desaparición no solo como uno de los pioneros en esta actividad en la prensa del país, sino también como un activista y agitador de la vida musical.

Pero García-Alcalde nunca dejó que su pasión melómana lo despistara de su verdadera vocación y profesión, la de periodista comprometido desde sus inicios con la democratización del país y cuyo papel como director de La Provincia en los estertores del franquismo fue clave en el desarrollo de una nueva manera de contar la realidad de las islas, compromiso que mantuvo luego en sus cargos directivos en la empresa editora del diario, Editorial Prensa Canaria, y del vespertino hermano ya desaparecido Diario de Las Palmas, o en los que posteriormente asumió en el grupo Editorial Prensa Ibérica, de la que fue consejero delegado hasta su jubilación en 2011.

Nacido en Luarca (Asturias) en 1940, García-Alcalde realizó inicialmente estudios de Derecho en la Universidad de Oviedo obligado por su padre, algo que sin embargo no impidió que posteriormente se matriculara en el Conservatorio de esa ciudad para dar salida a su vocación musical en ese momento. Y fue la música la que lo llevó de una manera totalmente casual a la profesión periodística, según explicó él mismo en alguna ocasión. En 1962, uno de sus profesores en el conservatorio ovetense, que también hacía crítica musical en La Voz de Asturias, cayó enfermo y le ofreció una sustitución temporal en esta tarea periodística. Tras aceptar “encantado”, García-Alcalde descubrió que más que el propio comentario musical, lo que le cautivó de aquella experiencia fue el ambiente de la redacción del periódico donde lo hizo. Tres años después y tras concluir sus estudios musicales, en 1965 se matriculó en Periodismo, a caballo entre la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de La Laguna, mientras seguía haciendo crítica musical en la prensa ovetense.

Fue en 1966 cuando García-Alcalde recaló en Las Palmas para incorporarse a la redacción de La Provincia en su reaparición como cabecera histórica de la prensa canaria tras varios años en el dique seco y dirigido entonces por José Luis Martínez Albertos. Recordaba él esos años como los de un “periodismo romántico” pero de nuevo cuño que trataba de relanzar el proyecto editorial acogiéndose al supuesto aperturismo de la Ley Fraga de prensa. Esa primera experiencia en Canarias duró cerca de dos años antes de volver a su Asturias natal para trabajar, entre otras cabeceras, en La Nueva España y en la revista Asturias Semanal, en la que alcanzó el puesto de redactor jefe, además de codirigir un programa cultural en Radio Asturias junto a Juan Cueto. Pero su paso por Canarias había dejado huella y en 1972 fue reclamado por el entonces dueño de La Provincia, Matías Vega, también presidente del cabildo insular, y a propuesta de su mano derecha y consejero, Tomás Hernández Pulido, fallecido en marzo, del que el propio García-Alcalde fue luego colaborador y gran amigo.

Regresó así a las islas con 31 años, siendo en ese momento el director de prensa más joven de España, pero con la “absoluta prohibición” por parte de su mujer, Mari Carmen, de no estar más de dos años en este destino. No tardaron en encontrar en esa tierra su propio hogar y hacerla su paisaje y construir en ella su proyecto vital. La llegada de García-Alcalde a la dirección de La Provincia fue un revulsivo para aquel periódico, proyectando una nueva mirada sobre la actualidad de las islas. Su contacto con el mundo cultural le llevó a trabar gran amistad con algunos de los grandes personajes del ámbito en la capital grancanaria.

Poliédrico, sofisticado y de compleja sutileza intelectual, García-Alcalde trasladaba a su labor periodística y visión política la misma mentalidad abierta y sin prejuicios que dominaba su sensibilidad artística y musical, y si su debilidad por Bach o Brahms, figuras emblemáticas del barroco y del romanticismo, respectivamente, no le restaban capacidad de fascinación y entendimiento lúcido por la música contemporáneas y las tendencias de vanguardia, sus ideas progresistas nunca le restaron voluntad de acercamiento y comprensión de otros espacios políticos.

La etapa de García-Alcalde como director de La Provincia se cerró en 1977 tras las primeras elecciones democráticas en España previas a la Constitución, en las que el dueño del periódico le hizo responsable del gran fracaso de Alianza Popular en Canarias, pero cuando preparaba su regreso a la Península su gran amigo y consejero delegado de EPC, Hernández Pulido, le ofreció quedarse en la empresa como consultor e integrándose después en el consejo de administración.

En 1978, surgió la operación de compra de Prensa Canaria por parte de Javier Moll, un abogado-economista de 28 años natural de Zaragoza que comenzaba así su proyecto empresarial como editor, en cuyo equipo se integró convirtiéndose en director general y alma máter de la nueva etapa tanto de La Provincia como del Diario de Las Palmas hasta la fusión de ambas cabeceras a finales de 1999. Fue ocupando distintos puestos en Editorial Prensa Ibérica, grupo al que pertenece LA OPINIÓN, durante la fructífera trayectoria de un grupo que ha ido sumando medios hasta convertirse en la más potente editorial española de carácter regional, con 24 cabeceras de prensa escrita y varias emisoras de radio y televisión. García-Alcalde vivió sus últimos años, ya jubilado, sin perder ni un ápice el interés y el contacto con la actualidad y las realidades de la sociedad española, manteniendo su colaboración periódica de comentarista político y musical.

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