Entrevista | Matthias Jabs Guitarrista solista de Scorpions

“Podríamos seguir de gira para siempre sin siquiera grabar más discos”

“Los dinosaurios se van muriendo y es duro para las bandas jóvenes seguir su estela”

Una imagen de Scorpions, con Matthias Jabssegundo por la izquierda. |   // FRANK C. DUENNHAUPT

Una imagen de Scorpions, con Matthias Jabssegundo por la izquierda. | // FRANK C. DUENNHAUPT / Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

El histórico grupo alemán actuará el próximo jueves, 13 de julio, en el muelle de la Batería, en A Coruña, presentando disco, Rock believer. Hablamos con su guitarrista solista, Matthias Jabs.

Vienen de girar por Europa del este: Polonia, Estonia, Lituania… Scorpions han trabajado desde hace años su proyección en esos países. ¿Cómo se viven esos conciertos con la cercanía de una guerra?

El público del este de Europa está encantado de que vayamos. Todo el mundo apoya a Ucrania. En los últimos 30 años hemos ido muchas veces a esos países, y a Rusia, y tenemos una base de fans fuerte, amantes de la música que no quieren saber nada de guerras. Por desgracia, ya no podemos actuar en Rusia ni en Ucrania. Es muy triste.

Su canción Wind of change, en 1991, se inspiraba en los últimos días de la URSS, y ahora le han retocado la letra porque, según dicen, “romantizaba” ese país.

Al público le encanta que la toquemos, y en esa nueva versión. Wind of change no la escribimos a causa de la caída del muro de Berlín, sino un poco antes, cuando podías ver los cambios que experimentaba la Unión Soviética. Ahora, con la guerra, todo ha cambiado. Es una situación demasiado brutal para inspirarte a hacer una canción.

¿La relación con el rock es un asunto de fe?

La canción que da título al disco se refiere a que hemos dedicado toda nuestra vida al rock’n’roll. Nunca tuvimos un plan B. Es así como vivimos. Hace unos días se cumplieron 45 años de mi entrada en el grupo, y durante todo este tiempo ha sido así, y no solo para nosotros, también para los fans.

Entró en Scorpions en 1978 y debutó en el álbum Lovedrive. Atrás quedó la etapa del grupo con el guitarrista Ulrich Roth. El cambio de sonido fue importante.

Desde luego. En los 70, el grupo trató de encontrar su estilo y conmigo encontraron un nuevo sonido, sobre todo a partir de Blackout (1982). Creo que Rock believer se acerca a lo que hicimos entonces, porque, con la pandemia, no pudimos trabajar con el productor que queríamos, en California, y lo grabamos en nuestra ciudad, Hannover, por nuestra cuenta.

Son un caso muy singular de banda europea continental que se abrió paso en un star system británico-estadounidense. ¿Cómo lo lograron?

Cuando me uní, el grupo actuó en Estados Unidos por primera vez y todo fue muy rápido. Tuvimos la suerte de tener un mánager que llevaba a Ted Nugent y Aerosmith. Pudimos ser teloneros de Ted y acceder a grandes audiencias, y causamos un impacto, aunque solo tocáramos 45 minutos. Un día, creo que fue en Seattle, Ted entró en el camerino y nos dijo: “Tíos, bajad un poco el ritmo, porque me cuesta seguiros”. Y ya en 1982 fuimos cabezas de cartel, y tener éxito en Estados Unidos nos ayudó a tenerlo también en Europa.

Incluido el Reino Unido, un país generalmente opaco ante el rock hecho en otros países europeos. Allí arreciaban las bandas de la New Wave of British Heavy Metal.

Ellos inventaron el rock: Beatles, Stones, Led Zeppelin, The Who, Cream… Pudimos verlo en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 2012. Respecto a la New Wave of British Heavy Metal, no sé por qué, pero nunca nos preocupamos mucho de las olas y tendencias. Estábamos muy ocupados haciendo cuatro conciertos a la semana, grabando discos… Cada álbum tenía más éxito que el anterior.

En España, la balada Still loving you arrasó en los 80, y trajo público femenino al metal, un ámbito tradicionalmente masculino.

Las baladas atrajeron chicas a Scorpions y nos abrieron las puertas al mainstream. También Always somewhere, Holiday… Pero Still loving you tuvo un éxito monstruoso en Francia, España, Portugal… Es una gran canción.

En 1984 giraron con Joan Jett & The Blackhearts. En Barcelona, ella apenas pudo actuar: la banda tuvo que abandonar el escenario por la lluvia hostil de monedas y objetos que recibió.

Me acuerdo. También ocurrió en Alemania. Nos dolió por ella, que tenía entonces aquel temazo llamado I love rock’n’roll. Nosotros teníamos un público tranquilo, pero con ella salió su lado más extremo. Fue extraño. Nunca nos había pasado, ni nos volvería a pasar.

Las tribus urbanas estaban muy marcadas entonces: “Yo soy heavy, tú eres punk: eres mi enemigo”.

Es verdad, la cosa iba de ser rockero o no. Ahora hay demasiados estilos musicales, apenas puedes seguirlos a todos.

En su gira actual, como es costumbre, dejan de lado el repertorio anterior a su llegada al grupo.

En el tour anterior hacíamos un medley de los 70, pero ese material, incluso arreglándolo, ya no encaja en nuestro repertorio. Es el pasado. Hacemos una mezcla de clásicos como Rock you like a hurricane, Bad boys running wild, etcétera, y los temas de Rock believer.

En 2010 anunciaron su gira de despedida y luego se retractaron. ¿Cómo ven ahora aquella decisión?

Me encontré con Klaus (Meine) en un aeropuerto y le pregunté: “¿De dónde ha salido esto de que nos despedimos?”. Me dijo: “No lo sé”. Pensaba que era cosa suya. Resultó ser una idea del management, que Klaus y Rudolf (Schenker) acogieron, pero luego nos dimos cuenta de que las fans, las agencias, los promotores, no querían que paráramos. La MTV nos pidió si nos apetecía hacer un unplugged, y dijimos: “Vamos a intentarlo”.

¿Ya no volverán a anunciar una última gira?

Nuestra agencia está agendando shows para 2024, y resulta que en 2025 es el 60º aniversario del grupo. No, no anunciaremos un “último concierto”, sea cuando sea. Tenemos salud por ahora y nos seguimos divirtiendo.

The Who o los Stones, rozando los 80, siguen en activo...

Yo cumpliré 68 en octubre, y mis compañeros están en los 74-75. Es bastante alucinante, sí, dedicar toda tu vida a esto. Mick Jagger cumplirá pronto 80. Es increíble.

¿El imaginario del hard rock y el heavy metal está anquilosado en torno a los grandes nombres de siempre?

La sensación es un poco de que los dinosaurios se van muriendo y que es duro para las bandas jóvenes seguir su estela. Las vemos en los festivales, pero no llenando grandes recintos por sí mismas.

¿Harán más discos?

No lo sé, depende de las canciones. Un nuevo álbum tendría que ser al menos tan bueno como el anterior. Realmente no lo necesitamos. Ya tenemos muchos y podríamos girar para siempre sin siquiera grabar más discos. Lo haremos solo si vale la pena.

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