Enfermeras de residencias gallegas denuncian “falta de personal” que les priva de descansos

Sindicatos aseguran que existe un déficit de profesionales, tanto en los centros públicos como en los privados, y critican la “precariedad” de los contratos

Belén Teiga

Las residencias de mayores de toda Galicia buscan enfermeras. Tanto los centros dependientes de la Xunta como los privados no cuentan con el personal suficiente para hacer frente a las necesidades los pacientes durante el periodo estival. La marcha de profesionales del sector asistencial de la dependencia al sanitario es una constante a lo largo de todo el año, pero alcanza sus picos máximos en los meses de verano. “No hay ninguna persona en las bolsas de las listas de contratación de ninguna de las cuatro provincias para cubrir estos puestos”, señala Mila López, delegada del Sindicato de Enfermería Satse, sobre las enfermeras de los centros sociosanitarios dependientes de la Consellería de Política Social e Xuventude. López hace hincapié en que sus compañeras de profesión “terminan por irse a la privada o al Sergas”, debida “a la precariedad laboral de los contratos que les ofrecen desde la Consellería”.

El presidente de la patronal de residencias privadas de Galicia, José Manuel Pazos, asegura que reciben a diario ofertas de empleo y que en Galicia existen “alrededor de unas 300 vacantes”, pero que no encuentran quien cubra estos puestos. “La situación actual es muy mala, pero se trata de un problema estructural. Vamos a tardar tiempo en solucionarlo”, asevera Pazos, al tiempo que menciona que también existe una “falta importante de médicos”.

Pazos remarca que “hay mucho personal tanto en enfermería como en medicina que se va a jubilar”, con lo que “si esto no se soluciona, va a ser peor“. “Ya no es solo una cuestión de dinero, es que no hay personal suficiente”, sentencia el presidente de la patronal de residencias en la comunidad, que indica que “en las residencias privadas el personal está cobrando, en algunas ocasiones, por encima del convenio”.

Asimismo, apunta que lo recomendable es que haya “alrededor de once enfermeras por cada 1.000 habitantes”, pero que “muchas veces no se llega ni a las seis”.

Sobre esto, López puntualiza que en la temporada de verano “en comparación con los demás meses del año, trabajamos mucho más”. Esto conlleva un cansancio del personal tanto físico como mental, puesto que no pueden “descansar lo suficiente” entre sus jornadas laborales.

“El problema es que se nos están denegando nuestros periodos vacacionales, así como los días libres que nos corresponden, porque no hay gente para hacer la cobertura de estos puestos”, explica la delegada de Satse. En este sentido, apunta que todo esto afecta a la calidad de su trabajo con los pacientes, ya que “con estas condiciones no se puede dar el servicio como se debería”.

La enfermera remarca que “hay días en los que non se llega a cumplir los servicios mínimos de personal”, lo que lleva aparejado que “tengamos que hacer más trabajo del que realmente nos corresponde a cada una”. “Estamos completamente agotadas”, remarca la profesional, que trabaja en un centro sociosanitario público.

Además, subraya que la situación de las enfermeras interinas es “aún más precaria”. “Muchas de ellas tienen contratos de uno o dos días y se los cortan para no tener que pagar las jornadas libres”, detalla. López calcula que dependen de Política Social unas 180 profesionales de enfermería “de las que unas cien seremos indefinidas”.

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