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Sanidad

El Chuac de A Coruña incorporará un sistema robotizado para rehabilitación de lesionados medulares

La inversión en el equipamiento ronda los 800.000 euros | El hospital coruñés, referencia para el manejo de esos pacientes en Galicia, atendió 185 ingresos y 1.350 consultas en 2022

Personal sanitario accede con una camilla a la planta de ingreso de la Unidad de Lesionados Medulares del Chuac.

Personal sanitario accede con una camilla a la planta de ingreso de la Unidad de Lesionados Medulares del Chuac. / Carlos Pardellas

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A Coruña

La Unidad de Lesionados Medulares del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), de referencia para toda Galicia, incorporará un sistema robotizado de rehabilitación, pionero en España, que contribuirá a “mantener y mejorar” la calidad de la asistencia sanitaria que se brinda a esos pacientes en la comunidad gallega. El nuevo equipamiento supondrá una inversión cercana a los 770.000 euros, aportados por la Xunta a través de los fondos europeos React-UES. “Será de gran ayuda a la hora de evaluar la capacidad motora de los pacientes”, así como para proporcionarles “terapias intensivas y “ofrecer asistencia al movimiento”, resaltó ayer el director xeral de Asistencia Sanitaria del Servizo Galego de Saúde (Sergas), Jorge Aboal, durante una visita a la citada Unidad, en la que estuvo acompañado por su responsable, Antonio Rodríguez Sotillo; su supervisora, Beatriz Saavedra; y por el director asistencial del área sanitaria de A Coruña y Cee, Pedro J. Marcos.

El Chuac incorporará un sistema robotizado para rehabilitación de lesionados medulares

Personal sanitario y material en el gimnasio de la Unidad de Lesionados Medulares del Chuac. / Carlos Pardellas

El doctor Rodríguez Sotillo subrayó que la adquisición de esta tecnología puntera, por parte de la Xunta, se enmarca en el “proyecto de renovación tecnológica” para “mantener y mejorar la atención al lesionado medular” en la comunidad gallega, y detalló que se ha licitado la adquisición de un nuevo sistema de rehabilitación robótica de la marcha, además de dos lotes de aparataje nuevo para la Unidad, que permitirán “una actuación rehabilitadora más eficaz y eficiente”.

Uno de ellos es un sistema robótico de rehabilitación de la extremidad superior y la mano que posibilitará acortar tiempos de tratamiento en terapia ocupacional y mejorar la funcionalidad de las manos y extremidades superiores en pacientes tetrapléjicos”, apuntó el jefe de la Unidad de Lesionados Medulares del Chuac, “muy contento” con la inversión. “Desde hace más de 15 años, disponemos de un robot, Lokomat, que ahora se sustituye con la cuarta generación de ese modelo, y añadimos el sistema robótico de rehabilitación, algo novedoso no solo en España, sino en el conjunto de Europa, que nos permitirá conseguir mayores resultados en menor tiempo”, reivindicó.

El concurso público incluye, asimismo, la compra de “dos camillas de verticalización y movilización temprana de extremidades inferiores” que “ayudarán a reducir tiempos de encamamiento” y a “mejorar el proceso de tratamiento en fisioterapia”, lo que “acortará de manera importante los tiempos de rehabilitación” en una Unidad que, tal y como apuntó el doctor Rodríguez Sotillo, atendió “185 ingresos (un centenar, por lesión medular aguda) y unas 1.350 consultas externas” en 2022.

Sin ingresos por zambullida en lo que va de verano

“En lo que va de verano, aún no hemos visto a ningún lesionado medular por zambullida”, celebró ayer Antonio Rodríguez Sotillo, jefe de la Unidad de Lesionados Medulares del Chuac, quien incidió en que, en ese tipo de casos, “la prevención es muy sencilla”: “Con pensar en que te puedes quedar tetrapléjico por tirarte de cabeza, ya no lo deberías hacer”.

Sobre esta cuestión, en un reportaje publicado en este diario, el pasado 16 de julio, el doctor Rodríguez Sotillo detallaba que, en sus cuatro décadas de profesión, “jamás” ha visto a una mujer con lesión medular por zambullida. “Los afectados acostumbran a ser hombres jóvenes, que en un contexto de exaltación de la amistad, mientras disfrutan en grupo de un día de playa, hacen cosas que no debieran, como tirarse de cabeza al agua, no controlando bien la profundidad existente o no teniendo una técnica muy depurada”, explicaba el responsable de la Unidad de Lesionados Medulares del Chuac, quien reivindicaba, en este punto, “el papel jugado por los medios de comunicación”, en los últimos años, “en la prevención de la lesión medular por zambullida”.

En 1991, llegamos a atender a doce pacientes con una lesión de ese tipo, no obstante, a partir de ahí, gracias a esta labor divulgativa en los medios de comunicación, hemos pasado a tener una media de uno o dos casos anuales”, destacaba el experto, aunque insistía: “Con que se produzca un único caso, ya es un drama, puesto que no existe lesión medular leve. Las secuelas son terribles para el paciente y para su familia. Asimilar la nueva situación cuesta tiempo, esfuerzo… la vida del afectado cambia, y la de las personas de su entorno más próximo, también. Y todo ello, por la mala decisión de tirarse al agua de cabeza”.

Y es que, apuntaba el doctor Rodríguez Sotillo, “el proceso de afrontación de los pacientes con lesión medular no empieza desde el día cero”. “Es mucho más duro cuando se les informa de su diagnóstico y de su pronóstico. Previamente, el psicólogo de nuestra Unidad hace una valoración del paciente, para estimar en qué grado puede hacer frente a la información que se le va a dar e intentar minimizar su impacto, aunque las consecuencias de una lesión en la médula espinal son las que son, aún tratando de comunicarlas con la mayor suavidad posible”, reconocía, antes de insistir en que “el proceso de asimilación es duro para los pacientes”, y suele durar “entre un año y medio y dos”. “Durante los dos primeros años, la lesión medular pesa muchísimo en los pacientes. A partir de ahí, es cuando empiezan a ver la vida con cierta normalidad, dentro de lo que les ha cambiado. Pero ese proceso lleva un tiempo, y el apoyo de las familias, cuando las hay, es absolutamente clave”, concluía.

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