Galicia observa una aurora boreal por una histórica tormenta solar

Fue visible en buena parte de España y Europa

El inusual acontecimiento se registró por primera vez en 21 años

Las autoridades pidieron precauciones a aerolíneas y redes eléctricas

Sorprendentes imágenes de una aurora boreal que alumbra los cielos nocturnos de toda Europa

PI STUDIO

Rafa López // Joan Lluís Ferrer

Una tormenta geomagnética de nivel extremo, G5, magnitud registrada por primera vez en 21 años, provocó en la noche del viernes 10 de mayo una histórica aurora boreal, visible en buena parte de España y de Europa, con mayor intensidad en latitudes septentrionales. Esto es debido a una eyección de masa coronal en el Sol (CME, por sus siglas en inglés), que al llegar a la Tierra interactúa con el campo magnético terrestre. En Galicia, por ejemplo, se pudo ver sobre todo a través de fotografías con exposición larga y tamizada por algo de nubosidad. En condiciones de luz muy escasa el ojo humano apenas puede percibir colores, por lo que el fenómeno es difícil de percibir a simple vista. Pero las cámaras fotográficas, también las de los móviles, sí captan ese hermoso color rosado en el cielo si se selecciona una exposición larga (“modo noche”), de unos tres segundos o más.

El fenómeno ha sido ampliamente reflejado por internautas españoles, especialmente de la mitad norte del país, en redes sociales. Muchos de ellos comentaron haber cumplido el sueño de ver una aurora boreal sin tener que viajar a países nórdicos. Eso sí, tuvieron que desplazarse fuera del casco urbano, mejor a un monte, para evitar la interferencia de las luces de la ciudad.

La de la noche del viernes ha sido una tormenta solar, también llamada tormenta geomagnética, de una magnitud inédita en muchos años, lo que ha hecho que se especulase con la posibilidad de que ocurriese un nuevo “evento Carrington”, la potente tormenta solar que en 1859 dañó las incipientes comunicaciones telegráficas en buena parte del planeta. Este acontecimiento, llamado así por el astrónomo inglés Richard Carrington, que fue el primero en observarlo, se considera la tormenta solar más potente registrada en la historia. Si se repitiera un suceso similar en la actualidad, tendría graves consecuencias para las comunicaciones y para la vida cotidiana, dado el nivel de tecnificación de la sociedad actual y la dependencia de internet y de otras redes de comunicación. La serie Apagón, emitida por Movistar en 2022, construyó una ficcion a partir de esta posibilidad.

La noche del viernes se registró la primera tormenta geomagnética extrema (G5) desde octubre de 2003, según informó la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), que advirtió de su posible impacto sobre las comunicaciones, GPS, redes eléctricas, naves espaciales (como la Estación Espacial Internacional), la navegación por satélite y otras tecnologías. “Los operadores de infraestructuras críticas han sido notificados”, comunicaba el NOAA, que añadió que diferentes oleadas de esta tormenta seguirían llegando a la Tierra durante todo el fin de semana.

El origen de todo esto es una enorme mancha solar que mide 17 veces el diámetro de la Tierra. Esta mancha oscura en la superficie del Sol es tan gigantesca que sería visible a simple vista, obviamente si se utilizasen los filtros adecuados para no dañar gravemente la visión. Se han registrado al menos cinco grandes eyecciones de masa coronal, según el NOAA. El viento solar, resultado de estas descomunales llamaradas solares, viaja a unos 735 kilómetros por segundo, una velocidad muy inferior a la de la luz, que es de unos 300.000 kilómetros por segundo. Por ello, el viento solar tarda más de dos días y medio en llegar a la Tierra. En cambio, la luz del Sol solo tarda 8 minutos en alcanzar nuestro planeta.

La última tormenta solar de grado extremo (G5) ocurrió en octubre de 2003. Produjo apagones en Suecia y dañó transformadores en Sudáfrica.

¿Qué provocó el fenómeno en España?

Las auroras suelen formarse en latitudes mucho más septentrionales y se forman por la interacción de las partículas procedentes del Sol y el campo magnético que envuelve la Tierra. Dado que esa interacción se produce sobre todo alrededor de los polos, es allí donde suelen verse las auroras en el cielo. Sin embargo, esta vez ocurrió algo excepcional. El hecho de verse auroras en la Península (e incluso en Canarias) se debe a una potentísima tormenta solar de partículas eyectadas por el Sol que nos alcanzó en la noche del viernes. “Los valores en que se mide la potencia de las mismas es un parámetro científico conocido por sus siglas Kp y van de 0 a 9, donde 0 es calma absoluta y 9 la actividad máxima. El viernes estuvimos en 9 casi todo el tiempo”, explicó Ignacio de la Cueva, de la Agrupación Astronómica de Ibiza, isla donde también se vio el fenómeno.