La editorial Alvarellos rescata un libro de Cunqueiro sobre el Camino de Santiago

La obra original fue editada en 1965 solo como una forma de promocionar el Año Santo | El proyecto ha contado con la ayuda y colaboración del hijo del autor, César Cunqueiro

Adriana Quesada

Descubrir un libro “nuevo” de un autor como Álvaro Cunqueiro es una sensación similar a la de haber encontrado la Atlántida o descubierto vida en otro planeta, “un placer en todos los sentidos”. En esta ocasión, ya que no es el primer libro olvidado de Cunqueiro que vuelve a salir a la luz, se trata de una guía del Camino de Santiago que se define por ser especial, personal y estar llena tanto de sombras apasionantes como de nombres gigantes.

El trabajo que hay detrás de esta edición, llamada El Camino de Santiago. El libro olvidado de 1965, está realizado por la editorial Alvarellos, de Henrique Alvarellos, y ha contado con la ayuda y colaboración del hijo del autor, César Cunqueiro, y un estudio de la especialista María Xesús Nogueira. Esta editorial comenzó en el año 2005 con una colección de libros que recibe el nombre de Rescate en la que, en palabras del editor, “o que facemos é buscar textos pouco coñecidos de autores galegos de renome”.

La obra con la que dieron inicio a esta colección de libros rescatados del olvido fue, ni más ni menos, que del propio Álvaro Cunqueiro: Viajes y yantares por Galicia, por lo que, dando inicio a un proyecto como este con el autor, ¿por qué no seguir teniéndolo presente para continuar con su labor de recuperación de obras de grandes autores?

El año 1965 fue Xacobeo pero, a diferencia de otros, en esa ocasión las cosas estaban en medio de un importante cambio para convertirlo en un año muy particular. “Non só foi Ano Santo, senón que foi a primeira vez que un roteiro relixioso como o era o Camiño de Santiago era amosado como algo cultural, turístico, espiritual...”, explica Henrique Alvarellos.

Y es que ese año el poder civil adquirió un gran protagonismo al margen de la estructura eclesiástica consiguiendo presencia en este tipo de materias. Entre las iniciativas civiles que tomó el Gobierno español ese año destaca que se llevó a cabo la primera campaña de promoción cultural y turística de la historia relacionada con algo que era considerado una cuestión únicamente religiosa como lo es el peregrinaje. También fue el momento en el que se crea en Santiago la primera infraestructura de acogida para peregrinos, según se señala en la Xacopedia.

Fue bajo esa premisa, y en un contexto tan especial para el Camino de Santiago, como Cunqueiro comenzó a escribir su libro, un tomo que realmente estaba pensado como regalo para promover el Año Santo de ese momento. Su hijo, en el prólogo que escribe para esta edición, César Cunqueiro, habla de cómo el autor se consideraba a sí mismo el “último peregrino medieval”: “A viaxe é para min unha experiencia poética”, afirmaba el mindoniense.

Sumando la peregrinación y la poesía, Álvaro Cunqueiro realizó esta guía que terminó por convertirse en un libro olvidado desde esa primera y única edición en 1965. “Hai que pensar que Cunqueiro é un precursor do realismo máxico, no que toma elementos irreales ou mitolóxicos representándoos como se fosen algo común e ista práctica é algo que se ve moi reflectido nesta obra concretamente”, explica Henrique Alvarellos.

Por ese motivo, El Camino de Santiago. El libro olvidado de 1965 no solo es una guía de la mano de un erudito como lo era Álvaro Cunqueiro, sino que también se trata de una ruta por su forma de escribir, su personalidad y su forma de juntar aquello real con lo que tan solo habita en los cuentos y leyendas que, a día de hoy, siguen dotando el Camino de Santiago de esa atmósfera de magia.

Otro libro xacobeo de Cunqueiro es Por el camino de las peregrinaciones, editado, hace 20 años, por Alba Editorial. Mezcla de reportaje e historia, el libro es la crónica de un viaje entre Pedrafita y Santiago que el fabulador mindoniense realizó con el fotógrafo Magar, en 1962, cuando el peregrinaje a Santiago había caído en el olvido. Cunqueiro sigue el Camino Francés y glosa los hitos que lo jalonan: iglesias, imágenes veneradas, tumbas de condestables y frescos de damas de antaño, sin olvidar las tabernas, las ferias y los paisanos que se encuentra en su ruta.

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