El COVID acelera las dolencias neurológicas, advierte la científica gallega Sonia Villapol

Begoña Fernández

La mayoría de los síntomas del COVID persistente desaparecen al año salvo los neurológicos, que suelen tener una lenta recuperación y se convierten en los más preocupantes, como la aceleración del alzhéimer en mayores diagnosticados, de las enfermedades neurodegenerativas y de los trastornos psiquiátricos. Así lo revela la neurocientífica del Centro de Investigación de Houston Sonia Villapol, que participó ayer en el 30 congreso nacional de la Sociedad Española de Medicina General y de Familia (SEMG), que se celebra en A Coruña. La investigadora gallega explica que esta aceleración ocurre porque la inflamación sistémica por coronavirus produce neuroinflamación prolongada, y potencialmente causa la mayoría de los problemas neurológicos relacionados con la COVID persistente.

Según Villapol, la infección por SARS-CoV-2 se debe considerar un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. “Está demostrado que causa aceleración, pero no si provoca la enfermedad, ya que no ha pasado el tiempo suficiente para demostrar esto”, precisa. Lo que sí está confirmado es una correlación directa entre una infección previa por COVID y un mayor riesgo de aceleración del alzhéimer.

Villapol afirma que cualquier infección viral, no solo por SARS-CoV-2, aumenta esta aceleración. Por ejemplo, el riesgo acumulado de demencia se incrementa cuando una persona está hospitalizada por una infección viral.

A juicio de esta experta, si una persona mayor es hospitalizada por COVID, se recomienda aplicar una terapia viral, incluso en infecciones moderadas de SARS-CoV-2, para reducir la gravedad de los síntomas y sobre todo las secuelas.

Respecto a los nuevos tratamientos que se aplicarían a problemas neurológicos por COVID persistente, Villapol informa de que hay varios en fases clínicas 3 y 4 (las últimas), entre ellos por ejemplo la vitamina B3 (para niebla cerebral) o los inhibidores de varias vías inflamatorias.