PISA sitúa al alumnado gallego de quince años como el tercero más creativo del Estado

Obtiene un rendimiento que lo ubica por encima de la media de España, de la UE y de la OCDE

Con todo, es el que menos considera que sus docentes valoran su creatividad

Alumnos en el aula de un colegio.

Alumnos en el aula de un colegio.

C. Villar

“Colocar unas fotos en un panel, combinar sobras de comida de otro día para conseguir una cena sabrosa o encontrar soluciones para los problemas del día a día” son ejemplos de contextos cotidianos en los que, según PISA, se puede manifestar la creatividad que le interesa a la OCDE, una con “c” minúscula, frente a la asociada a las obras maestras o canónicas de las artes, las letras y las ciencias. Y es en esa competencia, que se puede desarrollar con el estudio y que la prueba examinó en su más reciente convocatoria, en 2022, en donde el alumnado gallego sobresale hasta el punto de lograr colarse en el podio estatal en el tercer puesto, dato que le ha valido a la Consellería de Educación para presumir de 4º de la ESO.

Solo los estudiantes de 15 años de dos autonomías (Madrid, con 34,9 puntos) y Castilla y León (con 34,6) logran un mejor rendimiento que los gallegos entre las autonomías, al alcanzar 34,3 sobre un máximo de 60. El dato le permite a Galicia dejar atrás la media estatal (32,8), la de la UE (32,1) y el promedio de la OCDE (32,7) y colocarse entre las mejores posiciones del mundo —sería la duodécima del ranking por países si tuviese ese rango—, antes que Alemania, Francia o los Países Bajos. Apenas un punto y medio la separa de uno de los grandes referentes en educación, Finlandia, que esta vez se conforma con el quinto puesto. Es Corea quien lidera, al sumar 38 puntos.

Gráfico sobre el rendimiento en pensamiento creativo

Gráfico sobre el rendimiento en pensamiento creativo / .

Lo que buscaba la OCDE con la prueba “no es destacar a las personas excepcionalmente creativas, sino describir hasta qué punto el alumnado es capaz de pensar de forma creativa cuando busca y expresa ideas, y explorar cómo esta capacidad está relacionada con las estrategias educativas, las actividades escolares y otras características de los sistemas educativos”. Para medirlo, se usaron preguntas de respuesta elaborada, tanto escrita como visual, y simulaciones, además de cuestionarios de contexto para conocer la opinión de los estudiantes y de los directores de centros sobre esta capacidad.

Curiosamente, los gallegos son los alumnos que sienten en menor medida de todo el país que sus profesores valoran la creatividad en el alumnado o que creen que les dan tiempo suficiente para encontrar soluciones creativas a las tareas. De hecho, un tercio del alumnado estudia en centros educativos cuyos directores opinan que “la mayoría” de sus estudiantes no son creativos. Además, uno de cada diez estudiantes está escolarizado en colegios cuyos directivos descartan que la creatividad se pueda entrenar o que la gente pueda ser creativa “si sigue intentándolo”, a pesar de que la OCDE así lo considera e insta a sistema educativo a tomar nota.

A la hora de juzgarse a sí mismos, y pese a los logros, el alumnado tampoco es generoso: en Galicia y el País Vasco los valores del índice de autoeficacia creativa, es decir, la creencia en la propia capacidad para producir “exitosamente” trabajo creativo, están por debajo del promedio de la OCDE. Creer en uno mismo, según el informe, aumenta el rendimiento en pensamiento creativo. Traducido a puntos, cada punto adicional en el índice de autoeficacia se traduce en 0,9 adicionales en general en Galicia, pero llega a 1,2 en Castilla y León. Otro factor analizado, la apertura a la experiencia, tiene una influencia aún mayor: 2,6 puntos en el caso gallego.

Pese a esos matices, el alumnado gallego es capaz, no solo de destacar en la media general en desempeño, aunque el estudio no la considere muy distinta al valor medio estatal (32,8), sino también de sobresalir en porcentaje que alcanza los dos niveles de rendimiento más elevados (un 29,6%) y, al revés, por encontrarse, en cambio, en el furgón de cola en quienes no dan los mínimos (un 15%).

El análisis de PISA desvela que las chicas sacan mejores “notas” que sus compañeros de pupitre varones, 2,2 puntos, aunque para los analistas del informe las diferencias grandes se darían a partir de 3 puntos y además el dato iría en la línea de la tendencia general en la OCDE. Entre los que alcanzan los niveles más alto, las chicas superan a los chicos en 7 puntos porcentuales. Lo contrario sucede entre quienes no logran el nivel bajo, aunque Galicia es de las comunidades donde esa diferencia es menor.

Los autores sí ven significativos los 6,2 puntos de ventaja que sacaría el alumnado de las clases más favorecidas, aunque Galicia sería la tercera autonomía por la cola en estas diferencias. La Xunta alega que en la comunidad el fenómeno se atenúa porque el gallego es “uno de los sistemas educativos más equitativos”. La brecha entre alumnado nativo e inmigrante, con 4,8 puntos a favor de los primeros, se notaría más pese a que Galicia es una de las comunidades con menos alumnado foráneo.

PISA halla una correlación positiva entre la competencia media en pensamiento creativo y las puntuaciones en matemáticas, en lectura y en ciencias, las destrezas del examen principal, en el que esta vez Galicia solo aguantó en ciencias y retrocedió en lectura y matemáticas.

Los chicos programan y las chicas pintan

Los promotores de PISA están convencidos de que la creatividad, no limitada a la expresión artística, sino ligada al desarrollo personal de los individuos, puede propiciarse y juzgan “imperativo” fomentarla desde el aula. La “amplia mayoría” de estudiantes (un 98%) asisten a centros cuyos directores piensan que hay muchas maneras de ser creativo. Sin embargo, casi uno de cada cuatro alumnos estudiaría en institutos cuyos directivos no comparten que a gran parte de su alumnado le guste hacer esos proyectos. Para la OCDE, los estudiantes “pueden tener más oportunidades para desarrollar su pensamiento creativo” en centros que les ofrecen actividades para fomentar la producción o la expresión de resultados creativos. Así, se preguntó al alumnado si iba a clases o actividades en de su centro de artes plásticas o visuales, de escritura creativa, de música, de artes escénicas, si asistía a clubs de debate o de ciencias o a clases de programación o si participaba en publicaciones. En Galicia, un 24% participa en actividades de arte; un 18% en las de música y otro tanto en programación; un 8% en escritura, lo mismo que en clubs de ciencias; un 7% en debates y un 6% en teatro y publicaciones. Las alumnas acuden más a actividades artísticas que los varones (9 puntos porcentuales más) y menos a programación (9 menos). El dato se “alinea con la subrepresentación de chicas en disciplinas STEM”. PISA también inquiere al alumnado sobre qué entiende por creatividad. Quienes no piensan que la creatividad se expresa solo a través del arte y que se puede asociar a casi cualquier materia sacan mejor “nota” en pensamiento creativo e igualmente tienden a un mejor desempeño los que ven un margen para modificar la propia inteligencia.

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