Denuncian que una maestra de Bueu ató a dos niñas de 3 años por darse “besitos en la boca”

Una familia puso los hechos en conocimiento de la Guardia Civil y cinco niños dejaron de acudir a clase | Inspección Educativa dice que “no hay pruebas”

El exterior del colegio de Montemogos, en la parroquia de Beluso, en Bueu.

El exterior del colegio de Montemogos, en la parroquia de Beluso, en Bueu. / SANTOS ÁLVAREZ

David García

El final del curso llega con polémica en el colegio Montemogos de Beluso, donde cinco familias han dejado de enviar a sus hijos a la clase de 4º de Infantil (3 años) como muestra de malestar con la tutora de los menores. Una de las familias ha ido más allá y formalizó una denuncia ante la Guardia Civil en la que se acusa a la docente de haber atado a su hija a una silla a principios de curso, supuestamente por darle “besitos en la boca” a otra de sus compañeras. Unas acusaciones que también corroboran otras familias a través de conversaciones en el grupo de WhatsApp que tienen en común y que fueron trasladadas en diversos escritos a la dirección del centro y a la Inspección Educativa a lo largo de todo el curso.

La familia denunciante tuvo conocimiento de los hechos a principios del mes de noviembre a partir del relato de la otra menor, que le dijo a su madre que no podía “dar besos en la boca porque si no me van a atar como le hicieron a ella” [la hija de los demandantes]. La niña habría continuado explicando que no se trataba de ningún juego y que la profesora supuestamente las habría atado a las dos con una “cuerda marrón, que le pusieron en la barriga para aprender que los besos no se dan en la boca sino en la cara”.

Los progenitores de esta menor trasladaron lo sucedido a la familia de la otra niña, que es la que finalmente ha decidido presentar denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Cangas y cuyas diligencias se trasladarán al puesto de Marín. En esa denuncia se relata que “las únicas que estaban atadas” eran estas dos niñas, “para aprender que no se dan besos en la boca, que tenían que estar quietas y cuando aprendieran las soltaba”.

En el momento en el que las familias comenzaron a tener conocimiento de estos presuntos hechos presentaron un escrito ante la dirección y la Inspección Educativa en el que relataban otras quejas, como “aislar o apartar a una niña que estaba llorando”, “ridiculizar a una alumna diciéndole que es un bebé por el simple hecho de llorar”, “dejar a un niño defecado solo durante un tiempo excesivo”, entre otras.

En lo que respecta a los besos entre los menores exponen: “Al parecer la profesora ha atado con una cuerda (cordel o similar) a dos alumnas de la clase, con el supuesto objetivo de que no puede darse besos en la boca. Una medida de castigo y aprendizaje forzoso, tomada para solucionar un problema que, en sí mismo, no debería ni ser un problema”.

La profesora hacia la que se dirigían las quejas estuvo de baja durante el mes de noviembre, un periodo en el que según la denuncia los menores “están más contentos” con su nueva maestra.

La titular se reincorpora a su puesto a finales de mes y seis familias deciden dejar de enviar a sus hijos a clase, una medida que solo se mantiene unos días porque a principios de diciembre la tutora vuelve a estar de baja. Esa ausencia se prolonga hasta el pasado 30 de mayo y durante estos meses volvieron a presentar varios escritos, además de una reunión con el inspector de zona para interesarse por la investigación. No obstante, durante todo ese periodo los menores “han tenido tres profesoras diferentes, con las cuales estaban contentos y solo no quieren asistir a clase cuando está la titular”.

La reincorporación de la docenta motivó una reunión con la dirección, en la que se trasladó que hasta el final del curso se traslada que la profesora titular, de cara al curso 2024/25, no volverá a ser la tutora.

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