Día de “nervios” en las oposiciones: unos van a probar, otros a aprobar

Más de 21.000 personas a lo largo y ancho de la comunidad participaron ayer en las oposiciones de enseñanza para intentar hacerse con una de las 1.743 plazas de docente en juego convocadas por la Consellería de Educación

Aspirantes a la entrada del
CIFP Compostela, donde se
realizaban las pruebas.   | // 
XOÁN ÁLVAREZ

Aspirantes a la entrada del CIFP Compostela, donde se realizaban las pruebas. | // XOÁN ÁLVAREZ

Mateo G. Triñanes

Una jornada de muchos “nervios” la que se vivió ayer en las quince localidades de la geografía gallega —en A Coruña en el IES Rafael Dieste— donde más de 21.000 aspirantes se examinaron en las oposiciones para acceder al cuerpo docente de la Consellería de Educación en los diferentes niveles educativos (Infantil, Primaria, Secundaria y FP) optando a una de las 1.743 plazas en disputa, el 86% de las mismas de nuevo ingreso, y las restantes de promoción interna.

“Con muchos nervios... Lograr la plaza sería un premio al esfuerzo de muchos años y supondría por fin alcanzar la estabilidad laboral”. Quien habla es Sara, una de las opositoras más madrugadoras ayer en el CIFP Compostela de Santiago, que encaraba la jornada con ineludible tensión pero, sobre todo, con la ilusión de quién sabe que está ante una jornada que literalmente, como reconoció, puede cambiarle la vida.

A primera hora de la mañana, el ajetreo en el barrio de Lamas de Abade, donde se ubica el centro, ya era más que evidente, con importantes atascos tanto en el acceso desde la AP-9 como en el de O Castiñeiriño. Así lo reconocían varios de los opositores en su llegada al centro: “Está difícil llegar hasta aquí, no hay nadie ordenando el tráfico. Menos mal que me trajo mi padre y pude bajarme y terminar el camino andando”.

A pesar de que las pruebas no se iniciaban hasta las 11.00 horas, los aspirantes estaban convocados a las 8.45 para ir accediendo a las aulas y asistir a la presentación del examen. Precisamente, el tráfico le jugó una mala pasada a alguna de las estudiantes que, tras llegar al centro a las 9.15 horas, ya no pudo acceder al aula donde tenía que realizar la prueba. “Con esto somos muy serios, la convocatoria estaba para una hora”, le explicó la presidenta del tribunal que evaluará a los aspirantes. Como en la mayoría de procesos de oposición, entre los aspirantes que se agolpaban antes de las 09.00 horas en los pasillos del CIFP Compostela había quién acudía después de meses o incluso años de preparación, pero también quienes, ya fuese por motivos laborales o familiares, asistían, como reconocían con plena franqueza, “para probar suerte”.

Laura, una joven de Santiago que acudía por primera vez a estas oposiciones, se encontraba en este último grupo. “Si te soy sincera, no lo preparé mucho. La primera parte sí, pero para la segunda no tuve tiempo. Entonces, nerviosa sí estoy, pero tampoco tanto. Vengo a probar, a ver qué sale”, bromeaba.

Tampoco era muy optimista Roberto, otro de los aspirantes, aunque en su caso ya con una más que notable experiencia: “Llevo presentándome desde 2015, pero nunca logré la plaza. Este año creo que solo voy a firmar. Por cuestiones familiares me ha sido imposible prepararlo y precisamente por ello creo que será la última vez que lo intente”.

Un alumno que se presentaba también por primera vez, tras haber finalizado este año la carrera, puntualizaba: “Si no estudiaste antes, la suerte que puedas tener va a ser poca”. En su caso, al ser su primer año tampoco “tenía mucha confianza” pero, precisamente gracias a la capacidad de poder dedicar el tiempo a estudiar que le confería el soporte familiar, apuntaba que se sentía “preparado”. “Conseguir la plaza sería increíble. Al final, es mi vocación y por lo que llevo luchando desde que entré en la universidad”, señalaba.

Sufridores en segundo plano

A pesar de que los protagonistas del día eran los opositores, su entrada en las respectivas aulas, para enfrentarse al temido folio en blanco, no frenó el trajín que se venía cocinando en los exteriores del recinto. Tampoco se calmaron los nervios que permanecían patentes en los rostros de aquellos cuyo único trabajo durante el día de ayer era ejercer la siempre noble labor del acompañamiento.

“Aquí sufrimos todos”, reconocían María y Roberto, dos vecinos de Vedra desplazados a Santiago para apoyar a su hija, que se enfrentaba por segunda ocasión a las pruebas. “Vimos cómo se esforzó durante mucho tiempo para tener hoy un buen día y poder cumplir su sueño, así que esperamos que, por lo menos, ella salga contenta de como le salió”, explicaba la madre. Un esfuerzo, el de su hija, que además es compartido: “Para poder dedicar el tiempo que se necesita a preparar estos exámenes, el apoyo de los padres, sobre todo el económico, es muy importante”, reconocía el progenitor.

La presencia de muchos seguidores como estos padres vedreses supuso también un importante flujo de clientes a los bares aledaños al CIFP, que hicieron el agosto cuando aún no ha terminado junio, con las terrazas llenas desde primera hora de la mañana. “No esperábamos tanta gente porque creíamos que tendrían abierta la cafetería de dentro —en alusión al café situado en el interior del centro—. Así que desde que abrimos por la mañana no tuvimos tiempo de parar ni un minuto”, reconocía la encargada de la tasca A Casa de Vero, mientras llenaba de botellines de agua una de las neveras del establecimiento, para encarar con bebida fría lo que restaba de tarde.

El próximo 22 de julio el proceso llegará a su fin y los “agraciados” tendrán destino

El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e Formación Profesional, Román Rodríguez, hablaba a su llegada al CIFP Compostela de “un día trascendental”, no solo para los opositores y sus familias, sino para el conjunto del sistema educativo gallego. “Son 195 tribunales esparcidos por el conjunto de la geografía gallega, con exámenes en quince localidades, y que movilizan a prácticamente mil profesores que formarán parte de esos tribunales. Creo que es un esfuerzo logístico muy significativo y, sobre todo, lo que significa dar un paso más en un proceso que en Galicia llevamos manteniendo y consolidando en los últimos años, que es estabilizar a nuestras plantillas docentes”, explicaba el titular de Educación. En concreto, Rodríguez daba dimensión a este esfuerzo realizado por su Consellería con un dato: “Este trabajo de estabilización nos ha llevado a ser una de las comunidades autónomas de España con una menor tasa de interinidad. Estamos hablando de que estamos por debajo del 5% de interinos en plazas estructurales cuando en el conjunto de España la media está aproximadamente en el 25%”. Ante preguntas de los medios, el conselleiro aclaró que el próximo 22 de julio culminará todo el proceso. Será entonces cuando los aspirantes que se examinaron ayer conocerán si han logrado la ansiada plaza a la que el 1 de septiembre se tendrán que incorporar en un destino inicial para afrontar el comienzo del curso 2024/25 ya como funcionarios docentes de pleno derecho. Este procedimiento ordinario de oposición para una plaza docente se sucedió ayer en diferentes puntos de la geografía española. Además de en Galicia, aspirantes de Castilla-La Mancha, Aragón, Castilla y León, la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid se enfrentaron también desde ayer a las pruebas. Mientras, en otras comunidades como Cataluña o la Comunidad Valenciana se examinaron ya el fin de semana pasado. Y si ayer fueron las oposiciones docentes, hoy se inicia en Silleda el concurso-oposición a 271 plazas de médico de familia de Atención Primaria en el Servizo Galego de Saúde (Sergas) —126 de acceso libre, 132 de promoción interna y otras trece de discapacidad general—. De los 606 aspirantes inscritos, con una media de edad de 37 años, casi un 5% reside fuera de Galicia, y una amplia mayoría, concretamente el 76%, son mujeres.