Los MIR que cubrirán bajas en verano alertan que son “un parche, no la solución”

Sanidade espera que la mayoría de los residentes acepte la oferta | La falta de interés en Primaria, la responsabilidad o el cambio de tareas, entre las razones para el rechazo

Patricia casteleiro

La falta de profesionales en Atención Primaria es uno de los graves problemas con los que lidian pacientes y facultativos del sistema sanitario gallego. En verano, con las vacaciones, la carencia se agrava. Por este motivo el Sergas planteó hace dos semanas —con el aval del Ministerio de Sanidad— que los MIR de cuarto curso se incorporen a los centros de salud para cubrir los huecos que quedan durante la temporada estival. Aunque se espera que la gran mayoría acepte, hay división de opiniones entre ellos. Algunos rechazan la medida porque no les viene bien personalmente, no les interesa el ámbito de los centros de salud, no están dispuestos a asumir más responsabilidades o porque advierten de una “falta de información por parte de los equipos de docencia”, según señalan.

La propuesta contempla que, voluntariamente, los residentes ejerzan con supervisión y de forma remunerada durante el verano. Los que acepten podrán cubrir un cupo vacante a tiempo completo (el único caso en el que recibirían la retribución íntegra ofertada por la Xunta), añadir unas horas a sus jornadas laborales o hacer guardias en Urgencias, hospital o en los PAC.

Entre esta generación COVID —que empezó más tarde y acabará en septiembre la residencia— hay un total de 127 MIR que están cursando la especialidad de Familia en Galicia, aunque también se pueden adherir desde Pediatría. Es el caso de Noa Mourelle, una joven de Monterroso que en el futuro quiere ejercer en un centro de salud. “Yo decidí firmar el contrato porque encaja en lo que quiero, trabajar en Primaria. No soluciona el problema de falta de médicos que tiene Pediatría pero puede ser algo que ayude y descargue a los compañeros”, explica la joven. “De todas formas, aunque la totalidad de los MIR dijesen que sí y firmasen, seguiría habiendo un problema para llenar plazas”, añade.

Ella, por la forma en la que organizó su último año, estaba realizando una parte de su rotación en el mismo centro de salud en el que va a pasar el verano, por lo que apenas le supuso diferencia. Sin embargo, para otros sí que puede ser un factor decisivo porque si se quieren dedicar a otro tipo de servicio, se atienen a perderse una rotación por ello.

Por otra parte, la recompensa que recibirían los residentes, de 2.336 euros, no es para muchos suficiente porque estarán solos en consulta. “Asumiremos las responsabilidades correspondientes a las de dentro de tres meses, cuando finalmente nos den el título”, expone el MIR Carlos Jiménez. “Todos los residentes tienen que tener supervisión bajo demanda, es decir, que tú realizas tu trabajo con toda la responsabilidad, pero siempre tiene que haber una persona físicamente cerca para que te pueda asistir en caso de una emergencia”, señala. Así lo especifica el documento de la Xunta, que siempre debe haber un facultativo a disposición de los residentes.

Este ourensano, que también ha dicho sí a prestar servicio este verano, se alista para llenar una plaza que lleva un año vacía en su centro de salud, el del barrio de A Ponte en Ourense. “Ya está siendo un problema en cuanto a la asistencia de los pacientes”, indica. Además, añade que excepto por la remuneración que obtendrá a mayores, no le cambiará la vida en exceso: “Me parece que voy a hacer casi el mismo trabajo que ahora y que haré en unos meses”.

Desde su punto de vista, la división de opiniones tiene que ver con la ambigüedad del documento presentado por el Sergas. “Se aprobó hace tan sólo quince días y aunque sí quedan claras las condiciones —como la voluntariedad— y las remuneraciones, aún están tratando de adaptarse a las demandas de cada persona”. Explica que la oferta tiene la pretensión de ser moldeable a las necesidades de cada uno de los MIR. Así, mientras algunos harán jornadas completas, otros firmaron tan sólo unas horas. Otro factor es que hay casos en los que cuando aceptas estas jornadas, renuncias a algunas tareas propias del MIR. “Hay quien se quiere dedicar más a las urgencias y no quiere hacer horas en Primaria”, apunta. “También ocurre que algunos residentes no quieren ocupar plazas que llevan mucho tiempo sin cubrir porque suelen ser situaciones más complejas”, afirma.

Otro de los aspectos que “tiran para atrás” a los MIR es, según Jiménez, el cambio de responsabilidades. Mientras que habitualmente los residentes se enfrentan a menos burocracia y pueden pasar más tiempo haciendo, por ejemplo, seguimientos a pacientes crónicos o cirugías menores, al aceptar este compromiso se atienen a tener que realizar ellos mismos estas labores más tediosas.

“Voy a cubrir una plaza que lleva año y medio vacía”

Jiménez señala que en las consultas de Primaria “no hay límites”. “Pueden llegarte pacientes de urgencia y hay que atenderlos, al final del día acabas atendiendo a más de 30 diarios”, lamenta. La saturación de Primaria, que no es algo nuevo, afecta a los residentes que, fuera de esta oferta especial de la Xunta, pueden trabajar de forma más pausada, observando y viendo los casos. Al estar al frente de una consulta, el aprendizaje se complica. “Esto de ahora es una situación que lleva mucho tiempo anunciándose y nos encontramos situaciones como la mía, en la que voy a cubrir una plaza que lleva un año y medio vacía”, explica este residente. “Me lo ofrecen a mí, pero deberían haberlo hecho antes a otras personas”, advierte. “La medida está bien para salvar el verano pero, cuando acabe, volveremos a lo de siempre”, concluye.

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