Los farmacéuticos podrán dispensar medicamentos sin la receta expresa

El anteproyecto de la nueva ley contempla que tanto las enfermeras como los fisioterapeutas puedan prescribir fármacos en su ámbito | Aumentará la entrada de genéricos en el mercado

Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid

El Consejo de Ministros aprobó ayer el anteproyecto de la ley del medicamento y productos sanitarios, la primera gran reforma del sector desde los años 90. La norma tiene diversos objetivos, entre ellos reducir el amplio gasto farmacéutico, dado que España es el país que más invierte en medicamentos con relación a su PIB. Pero también busca aminorar la dilatada espera entre que un fármaco innovador es aprobado por la UE y está disponible en España, para que los avances lleguen antes a los pacientes.

A la vez, el nuevo texto también persigue aumentar la entrada de genéricos en el mercado o evitar los problemas de suministro. Además, los pacientes con enfermedades que causan crisis periódicas, como la migraña, podrán adquirir su tratamiento sin tener que desplazarse, en cada ocasión, a por la receta necesaria.

Estos son los principales cambios que conlleva la reforma:

Prescripción. Tanto las enfermeras como los fisioterapeutas podrán prescribir medicamentos en el «ámbito de sus competencias», al mismo nivel que médicos, podólogos u odontólogos en sus áreas específicas. El año pasado ya se reformó la normativa para que las enfermeras pudieran prescribir fármacos, pero con un redactado que lo convierte casi en una excepción. Pese a ello, hubo un amplio rechazo por parte del colectivo médico. Los profesionales de enfermería podrán prescribir ibuprofeno o paracetamol para la fiebre o un antibiótico para una herida cuyo seguimiento lleve un profesional de enfermería y se infecte.

Desabastecimiento de presentaciones. Se obliga a los laboratorios a tener planes de prevención, se definen una serie de medicamentos estratégicos para asegurar su mantenimiento y se recoge la posibilidad de que el Ministerio de Sanidad establezca modalidades de compra conjunta a nivel nacional o europeo, como se hizo con la vacuna del covid. Además, ante un problema de abastecimiento de la presentación de un medicamento, la ley permitirá al farmacéutico dispensar otro, dentro de la lista de medicamentos sustituibles. Es decir, si existe el mismo principio activo pero en sobres, en lugar de en pastillas, no habrá que volver al médico a por otra receta.

Medicamentos episódicos. La ley recoge la creación de la categoría de medicamento de primera prescripción, que serán establecidos por la Agencia de Medicamentos para fármacos que se usan en enfermedades de aparición episódica, como las migrañas que causan crisis, que podrán ser adquiridos por al paciente cuando tengan síntomas sin tener que acudir, en cada ocasión, al centro de salud, «durante un tiempo determinado y bajo el consejo del profesional farmacéutico».

Financiación extra. Con el fin de fomentar «la competencia saludable» y garantizar «precios más asequibles para usuarios y el sistema de salud», la normativa crea una horquilla de precios, donde se incluirá el medicamento más barato y un conjunto de fármacos de precios seleccionados. Esta horquilla «permitirá una mayor competencia entre productores y una más ágil incorporación de medicamentos genéricos y biosimilares», que redunden en precios más económicos. Además, como la prescripción será por principio activo, si el paciente no expresa ninguna preferencia por un fármaco u otro, el farmacéutico deberá dispensar el más barato. Pero si el paciente pide una presentación o marca concreta que no está incluida en la horquilla de medicamentos con precios de referencia, en la actualidad lo tiene que pagar de su bolsillo. Sin embargo, cuando entre en vigor la nueva ley, el sistema financiará una parte, en concreto lo que vale el medicamento de precio más bajo de la horquilla, y el usuario abonará el dinero restante.

Acceso a las innovaciones. España es un país líder en ensayos clínicos, pero muchas de las innovaciones tardan años en incorporarse a la práctica clínica convencional, debido a la existencia de trabas burocráticas y la falta de fondos. La nueva ley busca eliminar alguno de estos cuellos de botella, al crear mecanismos que permiten la incorporación «acelerada, condicional y provisional» de nuevos medicamentos o indicaciones nuevas de medicamentos ya autorizados, siempre que aporten alternativas a necesidades médicas no cubiertas. El objetivo es cumplir con el plazo máximo de 180 días entre que la innovación es aprobada por Europa y se incorpora a la práctica clínica, un tope que marca la legislación actual y que se incumple sistemáticamente.

El copago no se modifica. Sanidad pretendía llevar a cabo, a través de esta norma, una reforma del copago, para que las rentas más bajas tengan que abonar una menor cuantía. Sin embargo, el anteproyecto no incorpora este propósito porque otros ministerios han preferido «tener más tiempo para perfilar la propuesta» y que los cambios en el copago se incorporen cuando el texto sea estudiado, por el Consejo de Ministros, en segunda vuelta o mediante enmiendas en las Cortes.

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