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La educación sexual, entre el tabú, la política y los bulos

El auge del ultraconservadurismo, la desinformación y el desconocimiento supone un problema para los profesionales que imparten estas charlas y talleres en colegios. Ante llamadas a eliminar estas enseñanzas de los currículos escolares, los expertos advierten que el silencio es desprotección y tiene consecuencias

La sexóloga Lucía Álvarez López, durante un taller de educación sexual en un colegio

La sexóloga Lucía Álvarez López, durante un taller de educación sexual en un colegio / Cedida

Diego G. Carballo

Santiago

La educación sexual en los colegios siempre se ha visto como un tema tabú para algunos padres, aunque con el paso de los años el estigma se ha ido reduciendo. Esta progresiva normalización se ha visto frenada en los últimos tiempos por el auge de la ultraderecha y otros movimientos conservadores, que han hecho de la educación sexual una de sus muchas puntas de lanza en el debate político.

Sin embargo, los expertos y sexólogos coinciden en que la educación sexual no es una cuestión política, y advierten de los bulos que se extienden, en los que se llega a llamar «pedófilos» a los que la imparten y asegurando que se pervierte a los niños. Lucía Álvarez López, sexóloga y psicóloga general sanitaria, imparte estos talleres en diversos centros educativos, y resalta la importancia que tienen en una etapa formativa vital para los jóvenes.

Temario adaptado a la edad

«Lo más importante cuando hablamos de educación sexual es que no va a haber la misma para todo el alumnado», explica, «ya que los temas que se van a tratar están siempre adaptados a la edad del estudiantado». En el caso de la etapa infantil, la sexóloga considera importante trabajar la relación con el cuerpo, la diversidad corporal, nombrar partes de la anatomía, vincular las emociones con el cuerpo y con las relaciones, así como hablar de diversidad familiar y de límites corporales: «Es el momento de empezar a hablar de qué personas pueden tocar mi cuerpo y de qué modo, de poner límites y de prevenir el abuso sexual infantil».

Prevención y emociones

En Primaria se añaden más temas relacionados con los cambios corporales: «Es muy importante empezar a hablar de la menstruación, que sigue siendo muy tabú y sobre lo que hay mucho desconocimiento, así como de la reproducción y la diversidad», añade Álvarez. «Al final de la primaria se empieza ya a nombrar orientaciones, identidad... empieza a haber dudas, y nos vamos adelantando a las preguntas que vayan teniendo». En la ESO, la sexóloga considera importante hablar de «tratarnos bien, de las bases de las relaciones de pareja, de amistad, las green y red flags (banderas verdes y rojas, actitudes positivas y alarmantes en una relación) cuando nos estamos vinculando con alguien, y empezar a hablar cada vez más de deseo, placer, erótica y distintas opciones».

Álvarez dice que, hace un tiempo, la educación sexual se enfocaba principalmente a la prevención del embarazo o de infecciones de transmisión sexual, y se daba a finales de secundaria. Ahora se ha expandido hacia los contenidos mencionados, educando desde el conocimiento y la información y con el foco en «el placer y la seguridad»: «Es importante entender que, cuando hablamos de sexo, también hablamos de emociones. El sexo no es una práctica concreta, pensamos en penetración o coito, pero es un término amplio, que tiene que ver también con la identidad, el cuerpo, nuestra forma de relacionarnos, cómo vivimos nuestra sexualidad...».

Además, los estereotipos de género, los roles, la violencia y la prevención también son claves, ayudando a poner límites y «transmitir cosas desde una comunicación asertiva, aprender cómo comunicarnos, a decir que no, saber qué es lo que nos importa».

«La educación sexual es un derecho de todas las alumnas, alumnos y alumnes, es algo que es importante que todas las personas reciban, al igual que reciben formación en otras áreas que no nos replanteamos», remarca. Álvarez cree que no se está enseñando lo suficiente, ya que «depende de la voluntad del profesorado del colegio concreto o del AMPA, y muchas veces son intervenciones puntuales que dependen de que el colegio busque recursos para hacerlas»: «Es muy importante que (la educación sexual) no parta de una decisión o un interés, sino que pudiéramos garantizar que todo el alumnado tenga acceso a esa información y a ese derecho».

La Fiscalía indica que las agresiones sexuales cometidas por menores se han más que duplicado entre 2019 y 2024. Aunque la mayor conciencia social sobre esta violencia es cada vez mayor y por tanto más gente se anima a denunciar, siguen siendo datos muy preocupantes. «La educación sexual también busca prevenir violencias sexuales y machistas y hacer entender qué es el consentimiento. Muchas veces hay agresiones sexuales que parten de no entenderlo, de que todas las personas que participen tienen que querer y desear esa relación sexual», dice la psicóloga.

Polémica, política y bulos

La educación sexual se ha convertido en motivo de contienda política, especialmente en asociaciones o partidos ultraconservadores. Acusaciones de adoctrinamiento ideológico, corrupción de menores, e incluso pedofilia se han proferido hacia los profesionales que imparten estas charlas y talleres. Para Álvarez, esta fijación viene en parte del desconocimiento sobre la educación sexual adecuada y lo que se enseña: «Parte de no entender que no dar información no es proteger», explica, «ya que un modo de proteger a los menores es que tengan acceso a información fiable y a un espacio seguro al que ir. El tabú y el silencio es lo que desprotege».

«Vivimos en un momento histórico con muchas posiciones muy contrarias y extremistas, y se busca no entender qué se hace y promover el odio hacia algo que lo que busca es que las personas puedan vivir mejor y mostrar realidades. La diversidad sexual existe y las personas nos vinculamos con otras, y aprender a hacerlo del mejor modo es algo que creo que puede hacer un mundo mejor», añade.

Los bulos, en la época de las redes sociales, corren como la pólvora, y mucha gente cae víctima de ellos. La sexóloga también cree que las generaciones mayores, al no tener educación sexual en los colegios, a veces no lo entiende, y resalta la importancia de acompañar las intervenciones con el alumnado con otras con el profesorado y las familias, para tenerlas informadas. Álvarez ha incluso vivido situaciones de hostilidad o invalidación por impartir estos talleres, por lo que dar a conocer lo que se imparte es clave para batallar contra la desinformación y hacer llegar esta educación a los más jóvenes.

«Que consideren que eso es la sexualidad, los encuentros que van a tener con otras personas... en el porno hay un guión detrás, cosas que no vemos. No hay una visión crítica sobre el mismo», asegura Álvarez: «El problema es que, si veo todo el rato un contenido y lo empiezo a erotizar, como la pornografía, después va a ser muy difícil saber lo que me gusta a mí, que me apetece hacer en un encuentro sexual. El deseo y lo que nos apetece hacer es algo construido, y la información que vamos obteniendo de distintos medios hace que vayamos construyendo ese deseo».

La sexóloga cree que el problema de que la pornografía sea la única fuente de información de muchos es que no se les dan otras fuentes de información fiables: «No hay agentes educativos o personas adultas que trasladen esta información de un modo continuo a lo largo del sistema educativo».

La pornografía y el problema de la imitación

Datos de Save the Children aseguran que 7 de cada 10 adolescentes consumen pornografía regularmente en España, comenzando por primera vez entre los nueve y once años. Un 90% de los jóvenes de entre 18 y 26 años asegura que el porno es fiel a la sexualidad real, un 50% actúa por imitación o dominación y un 30% afirma que es su única fuente de información afectivo-sexual. La sexóloga cree que los jóvenes tienen un grave problema con la pornografía: «Es importante hablar de ella, porque creo que no estamos protegiendo a los menores de que les llegue ese contenido. Tenemos una responsabilidad de trasladar lo que realmente es la pornografía, que es ciencia ficción».

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