La lucha climática deja el discurso del miedo y toma un nuevo impulso
Desde el Acuerdo de París se ha logrado reducir la proyección de emisiones pero aún se está muy lejos del escenario óptimo. La restauración de ecosistemas salva vidas, preserva la actividad económica y protege la biodiversidad
Valentina Raffio
A partir del lunes, líderes de todo el mundo se reunirán en Belém (Brasil) para debatir sobre cómo hacer frente a la crisis climática y, con un poco de suerte, sellar el acuerdo más ambicioso hasta la fecha de reducción de emisiones. La comunidad científica advierte de que, si estas negociaciones fracasan el mundo se expone a un aumento extremo de las temperaturas que se traducirá en un auge aún más marcado de extremos climáticos y desastres naturales.
El principal motor que impulsa el avance del cambio climático es la emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano. Estas sustancias, en su mayoría derivadas de la quema de combustibles fósiles, son las principales responsables del efecto invernadero que está provocando el aumento global de las temperaturas y, con ello, las condiciones para que surjan más extremos climáticos y desastres naturales. Son muchos los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) o del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que afirman que la primera medida, y la más importante, para hacer frente a esta crisis no es otra que recortar drásticamente las emisiones.
La ciencia sostiene que si reducimos nuestras emisiones de forma drástica y sostenida desde ya, podríamos llegar a una reducción de más del 50% para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, lo que podría limitar el calentamiento global a un «umbral seguro» de 1,5ºC de media. Esto no solo podría limitar el aumento global de la temperatura sino que, además, también minimizaría el riesgo de sufrir un incremento de extremos climáticos como sequías, lluvias torrenciales, inundaciones y huracanes.
La buena noticia es que desde la puesta en marcha del Acuerdo de París, hace ya 10 años, la humanidad ha logrado reducir su proyección de emisiones. La mala es que, según constatan los modelos, aún estamos muy lejos del escenario óptimo para salvar el planeta.
Reducir emisiones también podría salvar vidas. Según Maria Neira, directora del Departamento de Salud Pública y de Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reducir la contaminación permitiría evitar al menos siete millones de muertes prematuras al año a escala global. La lucha por garantizar un aire limpio también podría ser una herramienta clave para rebajar la prevalencia de enfermedades crónicas como el asma, patologías cardiovasculares y hasta algunos tipos de cáncer. También hay trabajos que señalan que las medidas para reducir la polución como el diseño de ciudades más peatonales y verdes se asocian con una mejora de la salud mental y del bienestar.
Acelerar la transición evitaría pérdidas económicas y crearía puestos de trabajo. Si la crisis climática sigue avanzando como hasta ahora, se calcula que sus efectos podrían reducir casi una cuarta parte del PIB mundial per cápita para finales de siglo. En total, esto equivaldría a pérdidas de más de 36 billones de euros anuales en todo el mundo. En España, según la revista Nature, los extremos climáticos podrían hacer perder a cada ciudadano una media del 18% de su poder adquisitivo para el año 2050.
Frente a esto, son muchas las entidades del ámbito económico que reclaman acelerar las políticas de transición ecológica. El Foro Económico Mundial, así como entidades de la talla de la International Renewable Energy Agency (IRENA), calculan que la transición energética por sí sola podría crear más de 40 millones de puestos de trabajo de aquí a 2050. China, la UE y, eventualmente, EEUU podrían destacar entre los más beneficiados por esta revolución verde en la que destacan desde oportunidades de trabajo en el sector de las renovables hasta expertos en movilidad eléctrica.
También hay informes que afirman que las medidas para proteger la naturaleza, restaurar ecosistemas y revertir la pérdida de biodiversidad resultan enormemente beneficiosas para nuestra especie. Eso por no hablar de que el cuidado de los recursos naturales permitiría garantizar el sustento, la alimentación y los recursos de millones de personas en todo el globo. Y eso tiene un valor incalculable. Cuidar la naturaleza también salvaría especies en peligro y preservaría la actividad económica.
El argumento más importante, según destacan los científicos, es que la lucha climática es la única herramienta de la que disponemos para garantizar un futuro habitable y sano para las generaciones venideras. Un reciente estudio de Nature calcula que los niños que nacen hoy podrían vivir entre dos y siete veces más extremos climáticos que sus abuelos. Las acciones que tomemos ahora para frenar el avance de la crisis climática serán clave para moldear el planeta del futuro y, por ejemplo, reducir la exposición de las nuevas generaciones a temperaturas cada vez más elevadas, olas de calor extremas y sequías de gran intensidad. La ciencia advierte de que aún estamos a tiempo de minimizar estos riesgos y crear un mundo mejor para todos pero que, para ello, necesitamos tomar acciones contundentes, ambiciosas y rápidas desde ya.
Por ejemplo, tras décadas de esfuerzos globales y de cooperación, los análisis indican que la capa de ozono ya se está recuperando. Y que, de seguir así, volverá a la normalidad hacia mediados de siglo, marcando el final de una historia que ya ha sido descrita como uno de los mayores ejemplos de cooperación ambiental de nuestra especie.
- Dos cadenas abren en Marineda City sus primeras tiendas en Galicia, donde habrá nuevas inauguraciones
- El auténtico sabor de China se extiende a Monte Alto: «Para nosotros, A Coruña es la ciudad ideal»
- Mirtha Aranda, repostera de Arteixo: «Me despedí de mi país haciendo 2.000 panetones para mis vecinos»
- El hombre muerto a cuchilladas en A Coruña había dado un botellazo en la cabeza a su agresor
- Detenido el presunto autor de un homicidio a cuchilladas en A Coruña
- El vigilante del Hospital de Oza, en A Coruña, que perdió parte de la oreja por el mordisco de un paciente: 'Se podría haber evitado
- Así se moverá el Deportivo en el mercado de invierno: una prioridad y muchas necesidades
- De ilusión a pesadilla: Una artesana abandona el poblado navideño de A Coruña tras volar el techo de su puesto