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El fin de los combustibles fósiles hace peligrar el éxito de la cumbre del clima

La publicación del último borrador de los acuerdos abre una guerra entre quienes defienden abandonar petróleo, carbón y gas y quienes afirman que no es necesario

Dos activistas, en una manifestación ayer en la COP30.  | |  AP

Dos activistas, en una manifestación ayer en la COP30. | | AP

Valentina Raffio

Belém (Brasil)

Otro incendio en la cumbre del clima. Esta vez, diplomático. Y mucho más difícil de apagar. Ayer, durante el que supuestamente debía ser el último día de negociaciones del encuentro, la presidencia de Brasil publicó su propuesta de acuerdos de Belém y, con el texto, se volvió a desatar el fuego en los pasillos de la sede de la cumbre.

El enfado fue generalizado. Europa habló de una propuesta «inaceptable». Colombia afirmó que el texto es un «documento vacío». Panamá lo definió como «criminal». Y Tuvalu dijo que es una «ofensa» a todos los países que están sufriendo los estragos de la crisis climática. ¿El motivo? Tras semanas de promesas y discursos grandilocuentes, Brasil propuso un acuerdo sin mención alguna a los combustibles fósiles ni a la famosa hoja de ruta para dejar atrás el petróleo, el gas y el carbón.

El debate fue in crescendo en las últimas horas de ayer y nadie tenía claro cómo se podría resolver. Una treintena de países se movilizaron para enviar una carta a los líderes del encuentro de Belém para expresar su «profunda preocupación» ante un texto que «no cumple con las condiciones mínimas requeridas» para salir adelante. Sobre todo porque, según denunciaron los firmantes, entre los que se incluye España, el texto esquivaba mencionar el mensaje logrado en la cumbre de Dubái para dejar atrás los combustibles fósiles. «El mundo espera que este encuentro demuestre continuidad y progreso. Cualquier resultado inferior supone un retroceso», denunciaron en bloque una coalición de países.

El presidente de la cumbre, André Correa do Lago, compareció para afirmar que los textos presentados no eran los definitivos y que todavía había margen para la negociación. Nadie tiene claro cuál es el protocolo para apagar este fuego. Sobre todo en vistas de que el mismo presidente de la cumbre reconoce que las posiciones son irreconciliables. Al cierre de esta edición, en Belém se vislumbra una noche de tensiones, peleas diplomáticas...

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