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Condenado a 25 años por asesinar a su exmujer frente a sus hijos en Baiona

Ángel Rodríguez pierde la patria potestad de los dos niños y no podrá comunicarse con ellos en 31 años | Los pequeños sufren graves daños psíquicos tras haber sido testigos del crimen

marta fontán

Vigo

Ángel Rodríguez da Costa se escudó en un absoluto silencio tras asesinar a Beatriz Lijó Gesteira ante los dos hijos de solo 6 y 9 años de edad que tenían en común. El crimen ocurrió avanzada la tarde del domingo 5 de febrero de 2023, cuando este gondomareño hoy de 49 años se personó en la vivienda de su expareja en Baiona para restituirle a los niños, que acababan de pasar el fin de semana con él. Tuvieron que transcurrir casi dos semanas para que, ya en prisión, saliese de su mutismo y confesase, en sede judicial, que acabó con la vida de la mujer con dos armas, un cuchillo y un hacha, que llevaba ocultas bajo sus ropas. Ayer, en la vista de conformidad celebrada casi tres años después de los violentos hechos, el acusado se limitó a asentir con apatía con la cabeza y a proferir dos síes apenas audibles cuando el magistrado le preguntó si se confesaba autor de los delitos y aceptaba las penas.

La vista , que evitó in extremis el juicio con jurado popular que iba a arrancar este lunes, se celebró en la Ciudad de la Justicia de Vigo. Tras un primer intento fallido en septiembre, ayer sí pudo materializarse la condena de conformidad. Ángel Rodríguez, asistido por un nuevo abogado de oficio tras su renuncia al anterior, aceptó 25 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento y otros dos de lesiones psíquicas graves en las personas de los niños. Se le aplican las agravantes de parentesco y género y, a su favor, la atenuante de confesión porque se entregó en la comisaría de Ourense y acabó confesando el crimen.

La condena acordada entre la fiscal, la acusación particular, la acusación popular ejercida por la Xunta y la defensa implica mucho más. El autor confeso, que ejercía como profesor, no podrá residir ni acudir a Baiona durante tres décadas. Tampoco aproximarse ni comunicarse por 31 años con sus dos hijos, de los que se le priva de la patria potestad. Los niños, que sufren «graves daños psíquicos y emocionales» por haber sido testigos directos del crimen, han quedado bajo la tutela de la familia materna.

En cuanto a la responsabilidad civil, el ya condenado —la sentencia se dictó in voce en la sala y es firme— debe abonar indemnizaciones que suman 525.000 euros: 230.000 euros para uno de los menores, 235.000 para el otro y 20.000 euros para cada uno de los tres hermanos de Beatriz, que tenía 47 años y era abogada de formación y funcionaria.

Con «odio y rencor»

El escrito de acusación con el que se conformó el acusado relata cómo fue el crimen y el «grave sufrimiento» ocasionado a la víctima, no solo por el gran número de lesiones que recibió con las dos armas en gran parte de su cuerpo y especialmente en la cabeza, sino por el hecho de que fue consciente de que sus hijos estaban siendo testigos de lo sucedido. Ángel Rodríguez, se señala también en el escrito, actuó «con evidente sentimiento odio y rencor» hacia su expareja, algo que ya se había evidenciado por los numerosos pleitos entre ellos sobre todo en el ámbito civil en relación con los niños que tenían en común.

Junto al ensañamiento, el crimen se cometió con alevosía, dos circunstancias que configuran el delito de asesinato. El autor confeso llevó a cabo los hechos en el hogar de la víctima y lo hizo «de forma súbita, imprevisible y repentina»: fue un «sorpresivo ataque mortal» que, junto a la ausencia de personas que pudieran auxiliar a Beatriz, «eliminó cualquier posibilidad de reacción y defensa» por parte de la mujer.

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