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Gastronomía, ocio y deporte se fusionan en el Roig Arena

La catedral del ocio en Valencia se sitúa en la vanguardia europea de los espacios para espectáculos y eventos deportivos o empresariales, pero además la oferta culinaria que encontramos en su interior derrocha raíces mediterráneas con el férreo propósito de defender al proveedor

El paellero a leña del Poble Nou, en el Roig Arena, cocina tradicional que respeta los procesos tradicionales.

El paellero a leña del Poble Nou, en el Roig Arena, cocina tradicional que respeta los procesos tradicionales.

Marina falcó

Valencia

Como ocurre en todos los placeres de la vida, no hay un disfrute completo si no están todos los sentidos involucrados. Tocar, ver, oír, oler y saborear. Si están presentes los cinco es que la experiencia vale la pena. Esto mismo, que seguro que al lector le vienen a la mente diferentes situaciones en las que sucede, ocurre cuando uno se sumerge en el gigante Roig Arena en Valencia.

Lo ves en su impresionante diseño arquitectónico recubierto de 8.600 placas porcelánicas de color gris; lo oyes cuando te envuelve el rugido de los 20.000 fans que se pueden llegar a congregar para disfrutar de un concierto; lo tocas mientras recorres los anillos que lo estructuran para llegar a tu destino y lo hueles y lo saboreas en el momento en que te dejas llevar por las propuestas gastronómicas que encuentras en este coloso que ha transformado la vida social y cultural de la ciudad de Valencia.

Una oferta «transversal»

Levante-EMV, diario del grupo Prensa Ibérica como LA OPINIÓN, recorre de la mano del cocinero —como prefiere que le definan— Miguel Martí las opciones culinarias que ofrece Roig Arena. El responsable de Restauración del complejo destila pasión por lo que hace y la ilusión le desborda cuando habla del funcionamiento de las cocinas que elaboran los platos que se sirven en el restaurante Poble Nou, en el Ultramarinos Roig, en la zona de El Mercat (todos ellos con servicio los 365 días del año) y en la cocina central en la que se preparan los cáterings que sirven en las zonas reservadas y eventos privados. Para él, ver cómo vuelven las paellas vacías de las mesas «es un momento de felicidad, el mayor reconocimiento».

Cada uno de estos espacios presenta una propuesta diferente que conforma una oferta «transversal», tal como la define Martí. «Mientras los padres pueden disfrutar de un arroz cocinado a leña en el Poble Nou, los hijos harán lo propio con un perrito caliente o una hamburguesa de uno de los locales de El Mercat», explica el responsable de Restauración de Roig Arena.

Sí, una paella hecha a leña «de naranjo» dentro del propio recinto. Porque eso es precisamente lo que han conseguido en el restaurante gastronómico de Roig Arena, que la experiencia sea como las reuniones familiares en la caseta de un amigo pero rodeados de un entorno absolutamente tecnológico. Un match perfecto. «Queremos contar la cultura valenciana, ser didácticos pero no solo con los comensales de fuera de la Comunidad Valenciana, sino con los propios valencianos», así que nada mejor que servir los arroces como se han hecho toda la vida aquí. «Como sabemos que la mejor paella siempre es la que cocina uno, con permiso de la de nuestras madres, quienes piden paella pueden entrar a la cocina a echar ellos mismos el arroz», cuenta Martí. Un acto sencillo, pero cargado de significado: invitar al cliente a formar parte del proceso y ser transparentes: «En momentos en que parece que todo es mentira, queremos que nuestros comensales vean cómo trabajamos».

Esta potente mezcla de tradición y fuego ha conquistado a todo tipo de público y lo ha fidelizado, incluso a quienes van a Roig Arena a actuar. Por Poble Nou ha pasado Sebastián Yatra, Joaquín Sabina —«quien nos dijo que estaba como en el comedor de su casa»—, Manu Carrasco, Quevedo, Dani Martín y «el representante de Laura Pausini ya nos ha pedido mesa y nos ha dicho que ella quiere echar el arroz de la paella». El boca a boca también funciona entre los artistas.

El nombre de Poble Nou y los términos de ultramarinos o mercat son toda una declaración de intenciones. Poble Nou es la pedanía de Valencia en la que creció Juan Roig, un ultramarinos, la raíz de Mercadona, y ¿qué hay más valenciano que un mercado? Distintas opciones pero con la misma raíz 100% valenciana y con el férreo propósito de defender al proveedor.

Como hijo de «llauros», Martí es muy consciente del trabajo que hay detrás de cada producto. «Cuando sabes lo que cuesta pescar los calamares de lonja, cosechar el arroz o recoger los tomates, el precio final te parece un regalo». El producto valenciano que se utiliza en las elaboraciones es el hilo argumental de la cocina de Roig Arena, es en definitiva una defensa del territorio. «Mostramos un respeto enorme al sacrificio que hay detrás del trabajo de los productores», sentencia el chef.

¿Y cuál es el resultado de las creaciones del equipo de «artesanos» de la cocina que capitanea Martí? Pues una variedad infinita de platos que además se integran apareciendo en la carta según su temporada. «Las setas y los guisantes de lágrima están en su momento, así que en breve los incluiremos». Por el momento le preguntamos por sus imprescindibles de Poble Nou. «El arroz de cocido y la paella valenciana, pero no te puedes perder la revisión que hemos hecho del pijama ese postre de nuestra infancia. La ensalada de ocho tomates, el calamar de playa, la sepia tres mayonesas, porque no fuimos capaces de decidirnos por una sola...», bromea Martí.

Algo tan nuestro como el bocata también está muy presente. En Ultramarinos Roig tienen un puesto de honor el de blanco y negro con habitas, el de calamares y el de figatell de Ontinyent. Porque todo son productos de kilómetro 0 y no pierden de vista la cocina con más arraigo, por eso las cocas tan típicas de la comarca de la Marina también están presentes (ojo con la de titaina); la tarta de chocolate con churros hecha con el cacao de la firma valenciana Valor y la alcachofa de Benicarló con yema, setas y panceta.

En El Mercat de Roig Arena también se cocina en casa. En este espacio abierto, ocho firmas valencianas tienen su propio espacio de gastronomía. Hamburguesas, bocadillos, tortillas, croquetas, perritos calientes e incluso galletas pueden encontrarse en la primera planta del complejo. Ideal para tomar en la terraza o para llevar.

Hamburguesa ‘gourmet’

La última incorporación ha sido Desig, una nueva hamburguesería que nace bajo el amparo de Roig Arena. Hace apenas unos días subió la persiana para ofrecer hamburguesas gourmet que hacen que la experiencia de gozar de un espectáculo sea redonda.

Junto a Desig, este gastromarket ofrece a los foodies las propuestas gastro de otras marcas, todas valencianas, como Adicto y Adicta (del Grupo Gastroadictos donde ofrecen una selección de tortillas y croquetas), la Mesedora (el famoso bar de almuerzos de Algemesí elabora bocadillos en este espacio, entre ellos el aclamado Joselillo), Dicho (gyozas y un donut teriyaki, el estilo asiático también está presente), Maverick’s (hot dogs y un partido de básquet es una combinación imbatible), Dolç (cookies y tartas para acabar) y Xé Chicken (hamburguesas, nachos... Todo elaborado con pollo). Difícil decidirse, ¿verdad?

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