«Hemos normalizado la muerte de niños y eso es abominable»
‘La voz de Hind’, estrenada ayer, relata la historia de una niña asesinada en Gaza. Ha sido aclamada en festivales internacionales y podría conseguirla tercera nominación al Oscar para su directora, la tunecina Kouther Ben Hania.

Ben Hania muestra una foto de Hind Rajab, asesinada en Gaza, en septiembre en la Mostra de Venecia. | Ettore Ferrari / Efe
Nando Salvà
¿Cómo tomó la decisión de contar la historia de Hind Rajab?
Cuando escuché por primera vez las últimas palabras de la niña en internet, sentí que me pedía que la salvara. Sé que lo que digo no tiene sentido, porque la tragedia ya había ocurrido, pero sentí que su voz era la de todo un pueblo, Gaza, siendo exterminado. Sentí mucho dolor y, sobre todo, mucha impotencia. Comprendí que lo único que yo podía hacer para ayudar era una película.
¿Por qué eligió contar la historia de Hind desde la perspectiva de los voluntarios de la Media Luna Roja Palestina?
Porque me pareció la idónea para transmitir esa impotencia de la que hablo. A diario, el trabajo de esas personas se ve prácticamente imposibilitado por un sistema basado en una burocracia kafkiana y en las brutales acciones militares impuestas por la ocupación. En Occidente, alguien necesita asistencia médica y, si la ambulancia se encuentra a ocho minutos de distancia, tarda ocho minutos en llegar. En Gaza, en cambio, la maraña de normas y procedimientos está diseñada para hacer que la vida en el territorio sea insostenible. Para mí, que un niño en peligro no reciba ayuda es algo inaceptable, en Gaza o en cualquier otro lugar.
¿Complicó la carga emocional de la película su proceso de escritura?
No, escribir el guion fue muy fácil. Me da mucha pena decir esto, pero lo sucedido en Gaza es propio no solo del cine bélico sino sobre todo de las películas de terror. Ni el guionista más creativo podría inventarse algo tan terrible como Gaza.
La película recurre a una hibridación de documental y ficción similar a la que usted ya usó en Las cuatro hijas, en este caso mezclando los audios reales de Hind con dramatizaciones de lo sucedido en las oficinas de la oenegé. ¿En algún momento se planteó la posibilidad de recurrir a una actriz en lugar de usar la voz real de la niña?
Lo pensé durante unos instantes, y me di cuenta de que usar a una actriz no solo sería de mal gusto, sino que carecería de sentido considerando que el audio real de Hind ya está disponible en internet. Además, la madre de la niña me dijo que quería que la voz de su hija fuera escuchada, que no sea olvidada. Quiere justicia, que todos los responsables de la masacre sean castigados.
Algunos consideran moralmente cuestionable el uso que La voz de Hind hace de esos audios, combinándolos con dramatizaciones por parte de actores.
Sé que mi película incomodará a algunos espectadores, y me parece perfecto, porque los gazatís no conocen la comodidad. El mundo ha llegado a normalizar la muerte de niños en Gaza, en los medios a menudo se los presenta como «daños colaterales», y eso me parece abominable. A través de la voz y el rostro de Hind, trato de enfrentar al público a todo el sufrimiento que hay detrás de esos números.
Se ha acusado a la película de trivializar el sufrimiento de su protagonista con el uso de métodos narrativos propios del cine de intriga.
No estoy de acuerdo. El cine sirve para generar emociones, y me parece importante usar sus herramientas para lograr que la gente se angustie, se indigne y se avergüence por el genocidio en Gaza. Cuando la voz de Hind salió a la luz en internet, nadie acudió en su ayuda, ni en la de tantos niños asesinados después que ella. Esta es la historia de un silencio cómplice.
La película no menciona a culpables individuales. ¿Por qué?
Me preocupa la responsabilidad de todo un sistema, que va más allá de los soldados y el Ejército israelí. Detrás se esconde no solo un gobierno, sino el apoyo activo de Estados Unidos y la inacción del resto de Occidente. Binyamín Netanyahu es un villano, pero no el único.
Entre los productores ejecutivos de La voz de Hind figuran actores como Joaquin Phoenix y Brad Pitt y directores como Alfonso Cuarón o Jonathan Glazer. ¿Qué valor tiene su apoyo?
Ese apoyo no es ni financiero ni creativo, tan solo nos han prestado sus nombres, pero eso basta para ayudar a la película a llegar a un público más amplio. Además, todos sabemos cómo suele Hollywood retratar a los árabes, cómo los deshumaniza. Gracias a ese padrinazgo, La voz de Hind puede contribuir a revertir esa narrativa.
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