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«Los niños que sufren violencia en casa no saben a quién recurrir»

Carme Montserrat, experta en Psicología Social, asegura que la violencia machista en el hogar produce un fuerte impacto

EDUARD PALOMARES

Barcelona

La violencia machista en el hogar produce un fuerte impacto sobre los hijos, que desarrollan sentimientos de miedo, rabia y frustración, afectando a su rendimiento escolar y social. Por eso, resulta fundamental ofrecerles la oportunidad de explicar lo que les sucede en un entorno seguro, como el colegio. La investigadora de la Universitat de Girona Carme Montserrat ha liderado unos estudios de la mano del Observatorio Social de la Fundación La Caixa para establecer un modelo de detección precoz en las escuelas, teniendo en cuenta la voz de los alumnos.

«Según hemos observado, todos acaban siendo conscientes de las situaciones de violeencia que se producen en casa. Cuando son muy pequeños, y la familia es su único modelo, pueden pensar que eso es normal. Cuando van creciendo y conocen otras realidades, empiezan a darse cuenta de que no lo es. El 60% de los jóvenes afectados por la violencia machista en casa dicen haberla recibido directamente y el 40% han sido testigos. No es posible vivir en una casa donde hay violencia machista y no saberlo», dice.

A la pregunda de cómo podrían ayudarles en el colegio, asegura: «Al preguntarles, una de las cosas que piden es que la escuela pueda ser un espacio seguro para explicar su situación. Porque, una vez que ellos toman conciencia de que necesitan ayuda, el gran obstáculo es que no saben a quién pedírsela. Por lo tanto, la escuela es su mejor opción, porque es donde pasan más horas» . No es una situación cómoda tampoco para los maestros. «Hace falta mucha formación a los profesores y dotarles de las herramientas necesarias. Y, sobre todo, hacen falta docentes que escuchen con paciencia y empatía, sin sacar conclusiones precipitadas. Muchos jóvenes nos han explicado que el simple hecho de disponer de un espacio donde poder contarlo ya fue muy importante: pueden desahogarse, confiar en alguien y empezar a poner en palabras lo que están viviendo», explica.

La escuela, sin embargo, no puede afrontar ella sola un caso de violencia machista en el hogar. «Para poder ayudar a los alumnos de verdad, la escuela necesita el apoyo externo de los servicios sociales, los servicios de atención a la mujer, los juzgados...».

¿Qué pueden hacer los profesores hasta entonces? «Aunque la escuela pública tiene un problema de ratios, si existiera la formación y la sensibilidad adecuadas se podrían hacer muchas cosas. Detectar síntomas que puedan indicar que el alumno puede tener un problema en casa; buscar espacios para tener una conversación tranquila. Los niños que han vivido una situación de violencia suelen ser más pesimistas y desconfiados».

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