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Hablar sobre sexo, un tabú que cuatro de cada diez familias en España evitan: "No sé ni qué decir"

Casi el 40% de los padres son partidarios de vetar contenidos de educación sexual e información sobre violencia machisa que se ofrecen a sus hijos en la escuela

Una sexóloga, durante un taller de educación sexual en un colegio.

Una sexóloga, durante un taller de educación sexual en un colegio. / Cedida

Olga Pereda

Madrid

«Mi hijo no tiene edad suficiente» y «no sé cómo afrontar el tema ni qué decir» son los principales motivos que las familias alegan para evitar un asunto fundamental: las conversaciones sobre educación sexual. Más del 90% de padres y madres consideran clave hablar abiertamente de sexualidad en el hogar, el 77% piensa que tiene información suficiente para hacerlo y a casi el 84% le preocupa que sus hijos e hijas se informen sobre todo en redes.

Sin embargo, un 15,4% no habla jamás de educación sexual con sus hijos e hijas y un 25,2%, casi nunca o, como mucho, una vez. Estas charlas son imprescindibles para tener una vida afectivo-sexual sana y evitar muchos problemas en el futuro. Sin embargo, se posponen por diferentes motivos. Básicamente por la vergüenza que pueda sentir el menor (37,6%), la percepción de que aún es muy joven (25,9%) y el desconocimiento de los contenidos adecuados a su edad (21,7%).

Así lo revela Educación sexual en las familias españolas. Estrategias educativas sexoafectivas para la prevención de la violencia de género, una investigación realizada por el Centro Reina Sofía con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Presentado ayer, el informe tiene por objetivo analizar las prácticas, actitudes y percepciones de padres y madres sobre la educación afectiva y sexual que reciben sus hijos e hijas. Las conclusiones demuestran que, a pesar de que todos los expertos sanitarios recomiendan que la educación sexual comience a los 0 años, el sexo sigue siendo un tabú en muchos hogares.

Los progenitores valoran positivamente la educación en general que reciben sus hijos e hijas en colegios e institutos, pero solo 4 de cada 10 puntúa positivamente la educación sexual reglada que se imparte en España, donde no hay una asignatura específica sino que los contenidos —al menos, en teoría— son transversales y se imparten, básicamente, en talleres no obligatorios

Sin una asignatura específica sobre educación sexual

La investigación, que incluye una encuesta online realizada a mil madres y padres con hijos e hijas de entre 6 y 17 años, destaca que los progenitores valoran positivamente la educación en general que reciben sus hijos e hijas en colegios e institutos, pero solo 4 de cada 10 puntúa positivamente la educación sexual reglada que se imparte en España, donde no hay una asignatura específica sino que los contenidos —al menos, en teoría— son transversales y se imparten, básicamente, en talleres no obligatorios. Entre las principales críticas, las familias señalan la falta de profesionales cualificados, la escasez de contenidos y la dificultad para ofrecer una educación sexual verdaderamente integral.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud afirma que la sexualidad es un aspecto central del ser humano y que la educación sexual es fundamental para tener una buena salud, casi un 40% de padres y madres cree que debería poder vetar contenidos de educación sexual en los contenidos educativos

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud afirma que la sexualidad es un aspecto central del ser humano y que la educación sexual es fundamental para tener una buena salud, casi un 40% de padres y madres cree que debería poder vetar contenidos de educación sexual en los contenidos educativos. Casi un 37% piensa lo mismo en el caso de la información sobre violencia machista, una posición más extendida entre progenitores situados ideológicamente a la derecha, familias religiosas y con hijos e hijas escolarizados en centros privados o concertados.

«Los datos muestran una brecha clara entre lo que las familias piensan y lo que finalmente hacen. Sabemos que la educación sexual protege, previene riesgos y mejora el bienestar, pero demasiadas veces se deja en manos del silencio o de internet. España necesita una educación sexual integral, con profesorado formado y familias acompañadas, para que nadie sienta que está solo ante esta responsabilidad», sentencia directora general de Fad Juventud, Beatriz Martín Padura.

Diferencias hijos-hijas

Un aspecto clave del estudio es el sesgo de género en la forma en que las familias perciben los riesgos vinculados a la sexualidad. Entre quienes tienen hijas, la preocupación se centra en que puedan sufrir violencia sexual (35,8%), acoso sexual (34,9%), violencia por parte de su pareja (31,3%) o un embarazo no deseado (24,1%).

Un aspecto clave del estudio es el sesgo de género en la forma en que las familias perciben los riesgos vinculados a la sexualidad. Entre quienes tienen hijas, la preocupación se centra en que puedan sufrir violencia sexual (35,8%), acoso sexual (34,9%), violencia por parte de su pareja (31,3%) o un embarazo no deseado (24,1%)

En cambio, entre quienes tienen niños preocupan más las prácticas de riesgo, como el mal uso de anticonceptivos (40%), el riesgo de contraer una infección sexual (30,9%) o la adicción al sexo o a la pornografía (23,2%, 15 puntos porcentuales más que en el caso de las familias con hijas). Los padres cuentan que las conversaciones en casa son ocasionales y parciales, centradas en temas menos incómodos. Los contenidos más complejos —porno, prácticas sexuales y sexualidad online— quedan fuera por miedo a no saber abordarlos.

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