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Los profetas Enoc y Elías, del Pórtico de la Gloria, se exhibirán en Pontevedra

Las tallas del Maestro Mateo fueron adquiridas por la institución en 1956 y ahora vuelven a exponerse tras su periplo por citas artísticas en Londres o el Prado | Las estatuas se retiraron del antepórtico en 1520 tras la decisión de cerrar el templo con puertas

Ángeles Tilve y Rafa Domínguez, ayer, en la presentación de las piezas románicas. |  Gustavo Santos

Ángeles Tilve y Rafa Domínguez, ayer, en la presentación de las piezas románicas. | Gustavo Santos

Susana regueira

Pontevedra

Dos de las tallas más valiosas del románico gallego, las de los profetas Enoc y Elías, vuelven a exhibirse en Pontevedra tras su periplo por grandes citas artísticas como las celebradas en el Museo del Prado o en Londres. Se trata del primer paso en una reordenación museográfica mayor del recinto, que permitirá exhibir otras grandes piezas del prerrománico y románico, completando el discurso temporal de la institución.

La directora titular del museo, Ángeles Tilve, reconoció que el de ayer «es un día especialmente emocionante para mí» en el que vuelven a exponerse estas piezas, consideradas joyas de la colección de la institución desde su adquisición en 1956, y de enorme calidad estética, destacando especialmente la barba labrada y la volumetría de la figura de Elías. En paralelo, no ocultó la complejidad logística que ha supuesto este reencuentro: la instalación se ha demorado precisamente por el préstamo a grandes exposiciones.

Los profetas, que el público del museo había podido contemplar por última vez en 2014, son supervivientes de un naufragio arquitectónico. Apoyándose en un vídeo explicativo, la directora detalló que estas figuras formaban parte de la fachada occidental románica de la catedral de Santiago, el «antepórtico» que protegía el Pórtico da Gloria antes de que se construyera la fachada del Obradoiro.

En 1520, al decidirse cerrar el templo con puertas, estas estatuas fueron retiradas. De las siete figuras originales conocidas, dos custodian hoy la escalinata de la catedral, otras dos (recientemente recuperadas de la familia Franco) pertenecen al Concello de Santiago y se expondrán en breve, una decapitada está en manos privadas y estas dos acabaron en el Pazo de Ximonde (Vedra), propiedad de los condes del mismo nombre.

Finalmente, el Museo de Pontevedra logró adquirirlas a mediados del siglo pasado, evitando que salieran de Galicia o volviesen a manos privadas. «Son dos piezas estelares del Museo, de las más importantes por su trascendencia y calidad», explicó Tilve, que mostró su convencimiento de que se trata de las más importantes de las siete que se conservan. Ambas salieron del taller del Maestro Mateo hacia 1200, presentan un gran movimiento, y muestran a ancianos meditativos de barbas pobladas, vestidos con manto y túnica.

Para su nueva puesta en escena, las esculturas descansan sobre unos soportes de alta ingeniería y resistencia, cedidos gratuitamente por la Fundación Barrié, diseñados para soportar su gran peso. A mayores, también se actualizará en próximos días el video que las acompaña y que brinda información sobre su ubicación original en la catedral compostelana.

Rafa Domínguez, vicepresidente de la Diputación, no dudó en calificar el momento actual como una «edad de oro» y un «tiempo de esplendor» del Museo. Bajo el mantra «el museo no para», repasó los hitos recientes —desde el éxito de la exposición Era das Fábulas hasta la recuperación de la Bienal— y también se refirió a la llegada este verano de la obra cumbre de Castelao, A derradeira lección do mestre.

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