Natalio Grueso cierra sus dos años de fuga internacional con un vino solitario
El exdirector general del Centro Niemeyer de Avilés huyó del país tras ser condenado a ocho años de cárcel por malversación de caudales públicos y falsedad documental

Natalio Grueso, en la terraza del bar, delante de su tableta.
saúl fernández
Los dos años y cuatro meses que finalmente empleó Natalio Grueso para su fuga internacional se acabaron con un último sorbo a una copa de vino blanco. La del 4 de diciembre fue una tarde tan solitaria como soleada; entonces fue cuando la Polícia Judiciária de Portugal cortó la aventura del exgerente del Centro Niemeyer de Avilés —lo fue entre los años 2007 y 2012—: estaba consultando su tableta en una mesa de una terraza de un café restaurante de la localidad portuguesa de Olhâo, en el sur de un país, sentado, a la sombra, arremangado hasta los codos, en el pueblo donde termina Portugal.
Ese fue el último momento en libertad del exdirector general del Centro Niemeyer —«figura central del crimen financiero en España», según el relato oficial portugués—, que es autor culpable de un delito continuado de malversación de caudales públicos en concurso medial con un delito continuado de falsedad en documento mercantil y oficial y de un delito societario, por lo que fue condenado a ocho años de cárcel.
La Guardia Civil de España y la Polícía Judiciária de Portugal publicaron ayer dos versiones del arresto del hombre que había llegado a Avilés «para ponerlo en el mapa» de la cultura internacional, ese que luego exploraron Kevin Spacey al frente de su Richard III, Woody Allen, en la presentación de El sueño de Casandra o Wim Wenders mano a mano con Carlos Saura en los antiguos cines Marta.
Las autoridades portuguesas señalaron en su nota pública que agentes de la «Polícia Judiciária, a través de la Dirección Sur, en estrecha coordinación con la Guardia Civil, detuvo el 4 de diciembre, en Olhão, a un ciudadano extranjero de 55 años contra el que existía una orden de detención europea pendiente emitida por las autoridades españolas y una orden de detención internacional, con alerta roja, emitida por Interpol».
La Guardia Civil, por su lado, añade: «Las investigaciones llevadas a cabo por el Equipo de Huidos de la Justicia de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil situaron su posible rastro en el país vecino. El prófugo había elegido el sur de Portugal, concretamente la región del Algarve, para ocultarse. Sabedor de su situación de busca y captura, mantenía un perfil bajo y discreto, intentando pasar desapercibido entre la población local y el tránsito habitual de visitantes en la zona para dificultar su localización». Y continúa: «Fruto de la colaboración policial internacional y el intercambio de información operativa con las autoridades lusas, se logró ubicar su paradero exacto en la localidad pesquera de Olhão».
Tras su detención, las autoridades pusieron a Grueso a disposición del Tribunal de Évora. Allí, precisamente, pasó su primera noche como preso (había alargado el ingreso desde agosto de 2023). Su vuelta a España está prevista para el lunes.
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