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Un acompañamiento en la edad de la jubilación

El acompañamiento a personas mayores es una necesidad creciente, aunque poco visibilizada. Desde Ourense, Sonia Prieto, ‘coach’ especializada en acompañamiento emocional y ‘mindfulness’, las apoya en procesos de cambio vital como la jubilación, la pérdida de roles y los cambios familiares.

Sonia Prieto. |  LCO

Sonia Prieto. | LCO

ágatha de santos

A Coruña

Había estudiado Ciencias Empresariales y trabajó durante años como administrativa, comercial y en atención al cliente. Sin embargo, ese camino no la satisfacía. Fue su psicóloga quien la animó a explorar como alternativa laboral algo que ya conocía y que, de forma inconsciente, llevaba tiempo haciendo con amigos y familiares: el acompañamiento emocional.

«Tras mis propios procesos de coaching, muchas personas me decían que transmitía paz, que era fácil hablar conmigo y que les ayudaba a ver las cosas desde otra perspectiva. Siempre tuve inclinación por ayudar a los demás y mi psicóloga me animó a convertir esa vocación en algo profesional. Así que empecé a formarme y a cambiar mi camino», afirma la coach ourensana Sonia Prieto.

Realizó un máster en coaching emocional y mindfulness en la Escuela de Negocios de Barcelona y diversas formaciones en disciplina positiva y acompañamiento tanto familiar como organizacional. Desde hace cuatro años se dedica en exclusiva al coaching, actividad que en sus inicios compaginó con su trabajo anterior. Comenzó acompañando a familias, especialmente en cuestiones relacionadas con la crianza, y desde hace poco más de un año también a personas mayores.

«Empezaron a surgir conversaciones sobre padres mayores y dinámicas intergeneracionales. A ello se sumó mi propia experiencia personal: soy hija nacida tardía y mis padres son personas mayores, lo que me permite comprender de primera mano sus inquietudes y necesidades. Poco a poco, me fui orientando y especializando en personas mayores porque vi, además, que existía una carencia de apoyo emocional no terapéutico para este colectivo», explica.

El boca a boca hizo el resto y, en estos momentos, el 40% de su clientela tiene entre 60 y 80 años. «La demanda de coaching en este grupo va en aumento. A veces no lo llaman coaching, pero sí buscan un espacio para aclarar ideas, cuidarse y decidir cómo quieren vivir esta etapa», señala.

El aumento de la esperanza de vida, una mayor independencia, la soledad y la digitalización llevan a muchas personas de más de 60 años a buscar apoyo para gestionar cambios vitales, reorientar su día a día o mantener su bienestar emocional. «Las personas mayores buscan un acompañamiento emocional y práctico, desde la igualdad, que les ayude a ganar claridad ante los cambios, reforzar su autoestima, gestionar la soledad, mantener su autonomía y recuperar la motivación», explica.

Su labor no consiste en aconsejar ni dirigir, sino en facilitar que cada persona encuentre sus propias respuestas. Tampoco es la de una psicóloga, una aclaración que considera importante, ya que suelen confundirse ambas disciplinas.

Aunque podría pensarse que las personas mayores desconfían de este tipo de acompañamiento, la realidad es más diversa. Muchas ya conocen el concepto de coaching; otras no lo denominan así, pero entienden que se trata de una ayuda para sentirse mejor. «Las personas mayores quieren seguir siendo protagonistas de sus propias vidas. No vienen ‘perdidas’, sino en busca de un acompañamiento que les permita avanzar a su manera», afirma. Entre sus necesidades más habituales se encuentran transiciones importantes, como la jubilación, la pérdida de roles o los cambios familiares; la búsqueda de nuevas motivaciones; la mejora del bienestar emocional y social, y el deseo de mantener una vida activa y autónoma. «Lo esencial es reconocer su historia y su experiencia. No son acompañados pasivos: son protagonistas», afirma.

Prieto integra coaching centrado en la persona, el modelo GROW y el enfoque narrativo, junto con prácticas de atención plena y trabajo por valores y metas realistas, según Prieto, especialmente eficaces en personas mayores. Trabaja directamente en los hogares de quienes solicitan su ayuda, evitando el formato tradicional de despacho y adaptándose a su entorno.

Sin embargo, el mayor obstáculo no es el método, sino dar el paso de pedir ayuda. La mayoría de las personas que recurren a este acompañamiento son mujeres. Los hombres, explica, suelen mostrarse más reacios a expresar emociones o a solicitar apoyo. Cuando la iniciativa parte de la propia persona mayor, la disposición suele ser abierta. Aun así, el trabajo requiere un profundo respeto por los ritmos individuales y, sobre todo, por la historia de vida.

En una sociedad marcada por la tecnología y la inmediatez, a menudo se pasa por alto el profundo cambio social vivido por las generaciones mayores y se infravalora su experiencia. «No siempre se tiene en cuenta el sacrificio y la evolución por los que han pasado», lamenta.

Prieto ayuda a las personas mayores a seguir siendo protagonistas de sus propias vidas y reconoce que, para ella, este acompañamiento es también una experiencia especialmente enriquecedora.

Romper el estigma

El trabajo con personas mayores presenta retos como superar la creencia de que «ya no es momento de cambiar» o «esto ya no es para mí», la influencia excesiva de la familia, el peso de la historia personal, la dificultad para expresar emociones, los cambios en la salud o estado de ánimo y la constancia para mantener la motivación. «El coaching aborda estas dificultades con respeto, escucha activa, flexibilidad y pequeños pasos adaptados a su ritmo», sostiene Sonia Prieto.

La coach añade que el proceso de coaching genera mayor claridad y seguridad en las decisiones, aumento de la autoestima y la confianza, más motivación y bienestar, reducción de la sensación de soledad y mayor autonomía y protagonismo en la propia vida. Además, favorece un envejecimiento activo y saludable, ayudando a las personas mayores a mantenerse implicadas, cuidar su bienestar y encontrar propósito. También ayuda a combatir el edadismo, reforzando el valor personal y desmontando creencias limitantes.

Para mejorar el aprendizaje continuo y el desarrollo personal en esta etapa, es clave crear entornos motivadores, participativos, respetuosos con su ritmo y apoyados en redes de comunidad donde las personas mayores se sientan valoradas y acompañadas. «La persona mayor tiene que poder aprender y desarrollarse en un entorno que le haga sentirse valorada», recalca.

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