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David Ulcés gana el premio Nadal con una carta de amor onírica a Barcelona

El autor de ‘La península de las casas vacías’, fenómeno editorial del año pasado, descorcha el calendario de galardones literarios con ‘La ciudad de las luces muertas’

D. Morán

Barcelona

Ha sido el escritor de 2025 y seguirá siéndolo unos cuantos meses más gracias a La ciudad de las luces muertas, novela que empezó a escribir en 2022 en Barcelona con una beca Montserrat Roig y con la que regresó ayer a la ciudad para llevarse el 82º Premio Nadal de Novela. Noche de gala en el Hotel Palace y regalo de Reyes soñado para David Uclés (Úbeda, 1990), el autor que ha resucitado el realismo mágico y ha logrado la proeza de despachar 300.000 ejemplares de La península de las casas vacías. A su lado, el filósofo Francesc Torralba (Barcelona, 1967) fue proclamado ganador del 58º Premi Josep Pla por Anatomia de l’esperança, ensayo que explora «los mecanismos que sostienen el espíritu humano cuando todo parece perdido» a través de la filosofía, la literatura y la experiencia humana.

El mismo camino que llevó a Uclés a La península de las casas vacías, o uno bastante parecido, transita el escritor en La ciudad de las luces muertas, obra a la que ya se había referido con anterioridad como una «carta de amor onírica a Barcelona» y por la que desfilan figuras totémicas del mundo cultural como Carlos Ruiz Zafón, Gabriel García Márquez, Eduardo Mendoza, Pau Casals, Simone Weil, Julio Cortázar, Woody Allen, Freddie Mercury, Antoni Gaudí o, cómo no, Mercè Rodoreda, para quien el ubetense llegó a pedir un Nobel a título póstumo y de quien ha pilotado una nueva edición de La mort i la primavera que Club Editor publicará el próximo mes de abril.

A todos ellos (y a unos cuantos más) invoca el también autor de El llanto del león en un libro que quiere ser, al mismo tiempo, celebración cultural y alegoría de unos tiempos aciagos marcados por el resurgir del fascismo. El jurado, formado en esta edición por Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y Emili Rosales, destaca el lirismo de una prosa atemporal que mezcla a personajes históricos para contar una historia plenamente actual y relevante en este arranque de 2026; un relato en el que las artes son conciencia social.

En la novela ganadora, ambientada en la Barcelona de posguerra pero con personajes que atraviesan el siglo XX, todo echa a rodar cuando una tal Carmen Laforet pide un poco de oscuridad para poder escribir y, voilà, la penumbra se apodera de toda Barcelona. Se desploman edificios, aparecen otros que no deberían estar ahí y un puñado de personajes, celebridades culturales todos ellos, coinciden a la vez al mismo tiempo para intentar descubrir cómo diantres recuperar la luz a través de la unión de sus artes. En un momento del libro, por lo que sea, un tal Mario Vargas Llosa se somete a una operación para que le cambien el corazón de lado porque ha renegado de la izquierda y a partir de ahora quiere que le lata en la derecha.

Uclés, que despidió 2025 con una intervención cardiaca y peleándose con trolls de extrema derecha —se fue de X porque, dijo, aquello era «un nido de fascistas»—, estrena 2026 descorchando a lo grande el calendario de premios literarios y, para gran pesar de Siruela, que suma una treintena de ediciones de La península de las casas vacías, recuperando cierta emoción en el mercado de fichajes libresco: desde hace más de quince años, casi todos los premiados con el Nadal ya provenían de la órbita Planeta. ¿La ironía? Destino, como tantas otras editoriales, rechazó en su día publicar La península de las casas vacías.

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