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El 83% de profesores aseguran que el clima en las aulas es conflictivo

Un informe del STEs denuncia que «las insolencias y las vejaciones» de alumnos y familias están provocando ataques de pánico en el profesorado, consumo de ansiolíticos y bajas médicas

Una alumna en clase en una imagen de archivo. |  Marc Asensio

Una alumna en clase en una imagen de archivo. | Marc Asensio

Olga Pereda

Madrid

Casi el 83% de los docentes no universitarios que imparten clase en España aseguran que el clima en las aulas es «conflictivo o complicado». Un porcentaje similar percibe un incremento de las agresiones verbales por parte del alumnado, que, a veces, llegan a ser físicas, situaciones extremas pero «cada vez más habituales». Las provocaciones y las impertinencias no son solo de los alumnos. El 76% de los profesores aseguran que las familias de los chavales también les faltan el respeto y tienen actitudes hostiles con ellos.

Estos son algunos datos del estudio Causas del malestar docente en la enseñanza pública no universitaria, realizado por el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza (STEs), al que pertenece USTEC, el mayoritario en la escuela pública catalana. «Entré a la profesión para enseñar, pero ahora soy una niñera con titulación universitaria. Solo aspiro a sobrevivir hasta la jubilación», denuncia una de los 13.213 docentes entrevistados para la elaboración del informe, presentado este lunes en Madrid.

El dossier de STEs se suma a la larga lista de estudios publicados en los últimos meses sobre el alarmante desasosiego y hartazgo de los profesores. Sindicatos como Anpe y CCOO y centros de investigación como EsadeEcoPol han puesto de manifiesto, con cifras de por medio, que el desgaste profesional no solo es un problema laboral sino que está poniendo en jaque la educación de las nuevas generaciones. El análisis de STEs contiene datos de toda España, pero en Galicia informa de que el porcentaje de docentes que aseguran que el clima en las aulas es conflictivo o complicado llega hasta el 81,24%, cifras similares a las de Melilla (81,17%) o Asturias (79,13%). Más discreto, sin embargo, es el porcentaje de profesionales gallegos que piensa que están aumentando las agresiones por parte de familiares: 69,39%, frente al 95% de Euskadi o el 80% de Andalucía.

Injurias y vejaciones

La encuesta concluye que el nivel de enfrentamientos en las aulas está directamente relacionado con un empeoramiento de la salud mental de los profesionales de la enseñanza. «Descortesías, agravios, ofensas, insolencias, injurias y vejaciones. Con este ambiente, no es de extrañar que las bajas médicas estén a la orden del día. Este desgaste cuesta la salud y la ilusión al profesorado, provocando desde ataques de pánico hasta consumo de ansiolíticos», destacan los autores del informe.

El sindicato exige protocolos eficaces de prevención de agresiones y la incorporación de gabinetes psicológicos para abordar las conductas disruptivas del alumnado y garantizar apoyo profesional al profesorado que sufre estrés o agresiones.

Cuando los profesores son víctimas de este tipo de comportamientos por parte del alumnado, la solución, según el sindicato, no es brindar recursos sino «culpabilizarles y cuestionar sus competencias pedagógicas». El resultado es —concluyen— un colectivo «sumido en el hastío y la indefensión, que teme pedir auxilio para no ser tachado de incompetente».

Una vez más, los docentes se lamentan de lo complicado que es dar clase con tantos alumnos y alumnas en el aula. Casi el 92% aseguran que las elevadas ratios no permiten una atención adecuada a un alumnado cada vez más diverso. Los docentes no se sienten respaldados ni por la sociedad en general (el 88% creen que su trabajo no es valorado) ni por las administraciones públicas (el 85% sienten falta de apoyo institucional).

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