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Accidente ferroviario

Juanma Moreno acalla el ruido de Ayuso y Génova: "Permítanme que me dedique a lo importante"

El presidente de la Junta deja claro que "dos no se pelean si uno no quiere" y se centra en las víctimas porque "habrá tiempo" para saber qué ha pasado en el accidente de trenes de Adamuz (Córdoba)

Moreno, visiblemente emocionado al revivir escenario "prácticamente de guerra" en Adamuz

Lucía Feijoo Viera

Isabel Morillo

Isabel Morillo

Sevilla

Han sido días muy difíciles. Cuando le han preguntado a Juanma Moreno, presidente de Andalucía, como está, se le ha quebrado la voz y se le han empañado los ojos. No es impostura. Cualquiera que haya seguido de cerca esta tragedia ha sentido ese bloqueo en la garganta en los últimos días si es humano y no un robot. Desde que el domingo por la noche llegó un aviso del descarrilamiento de un tren en Adamuz (Córdoba) hasta que este jueves se ha cerrado el dispositivo de emergencias, han pasado unas 90 horas interminables. Durísimas. Quién ha oído los alaridos de dolor de las familias en Huelva o en Córdoba tiene poco más que explicar. No vamos a olvidarlo en mucho tiempo.

Andalucía ha vivido una auténtica pesadilla. Para las víctimas, para sus familiares, para los centenares de personas que han participado en el rescate de los cuerpos, bomberos, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Policía Local, profesionales sanitarios, Emergencias 112, forenses, voluntarios… También para los responsables políticos, para los gestores públicos. Y ha elegido un camino: el de la lealtad y la tregua política.

La lección de la DANA

La lección está aprendida. Posiblemente, la DANA de Valencia y sus 229 muertos ha enseñado cuál no debe ser el camino. Desde el primer momento de esta tragedia, Junta y Gobierno se han empeñado en alejarse del enfrentamiento. Ese espectáculo de la culpa es tuya, no mía, tuya más… nos lo hemos ahorrado los ciudadanos. Se agradece. Moreno lo tiene claro. Ni las presiones del PP desde Génova ni las barbaridades que ha dicho la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, le van a cambiar su guion. "Esta ley del silencio obedece a que necesitan ganar tiempo para buscar culpables", se quejó Ayuso cargando contra el Gobierno. Moreno le dejó claro que él no se va a despeñar por esa pendiente. "Me van a permitir... estamos de luto oficial, hace tres horas que hemos encontrado dos cadáveres, lo importante ahora es el restablecimiento de la dignidad de las víctimas"... "Permítanme que me dedique a lo importante".

45 muertos y 123 personas atendidas. Un rescate ejemplar que ha sido muy complicado. Vagones retorcidos, impenetrables, irreconocibles, chatarra, amasijo de hierros sepultados en tierra… "Se han dejado la piel, los cuerpos eran difíciles de localizar y extraer en condiciones dignas", dijo Juanma Moreno con profundo agradecimiento a los equipos de rescate. La descripción del horror vivido, del llanto, de los gritos y los aplausos a los equipos de emergencias han sido los protagonistas de su comparecencia. Habrá tiempo de pedir responsabilidades. De momento, dijo Moreno, hay que dar tiempo para que se aclaren las causas. ¿Estaban rotas las vías?, le han preguntado. Podría haber aprovechado para dirigirse hacia esa hipótesis que pone en el centro de la diana al Ministerio de Óscar Puente y al Gobierno de Pedro Sánchez. "No voy a hacer ningún tipo de valoración porque sería contribuir a la confusión y solo haría añadir ruido. Los que tengan que hablar quienes estén especializados y tengan información y solidez", dijo el andaluz.

La empatía

Desde la zona cero de la tragedia, Moreno eligió ser fiel a esa tregua política que se ha instaurado en el accidente ferroviario que ha teñido de luto el país. No sabemos cuánto durará. Hay elecciones en Andalucía y antes del descarrilamiento la financiación autonómica había abierto ya la batalla con reproches y duras acusaciones. "Gestión, lealtad y empatía", defendió Moreno como receta para afrontar esta crisis. Durará lo que sea. No seamos ingenuos, Andalucía tiene elecciones en mayo o junio y volveremos a lo de siempre pero ahora mismo no. Gracias a quienes lo han hecho posible, porque como dicen las abuelas y parafraseó Moreno “dos no se pelean si uno no quiere”.

Es curioso. Durante los últimos tiempos el PSOE ha hecho un análisis muy fino de por qué Moreno se hizo en 2022 con una mayoría absoluta tras llegar en 2018 a la Junta de Andalucía con el peor resultado de la historia del PP en unas autonómicas. A Moreno se le dio muy bien la pandemia, admiten los socialistas. Comunicó como nadie en tiempos de crisis y zozobra. No se enfrentó a Pedro Sánchez ni pidió libertad para los andaluces. Secundó medidas polémicas para la sociedad. Mantuvo el cierre entre provincias más allá de lo que el Gobierno le pidió para dar seguridad. Se plantó frente a los ciudadanos de forma reiterada en los medios de comunicación. Se creció en esa crisis como lo ha hecho en esta. Con transparencia y con humanidad. Lo que le faltó en la crisis de los cribados del cáncer de mama. Han sido días muy difíciles para todos. Es imposible no emocionarse como es imposible no sentir orgullo de cómo Andalucía sabe hacer las cosas bien.

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