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Nervios en el examen para una plaza MIR: «Intentaré sacar una nota alta, por encima del 9»

Más de 1.900 aspirantes concurren en Santiago a las pruebas para conseguir una especialidad en Medicina o en otras seis titulaciones

Llamada para acceder al examen de especialidades sanitarias, en la Facultad de Medicina, de Santiago. | Antonio  Hernández |

Llamada para acceder al examen de especialidades sanitarias, en la Facultad de Medicina, de Santiago. | Antonio Hernández |

Ana Triñans / P. P.

Santiago

Los profesionales sanitarios del futuro se la jugaron ayer en Santiago en un examen para hacerse con una de las 12.366 plazas de formación especializada que se ofertan en todo el Estado —682 en Galicia—. Las pruebas servirán para poder realizar una residencia en hospitales o centros de salud en Medicina, Farmacia, Enfermería, Psicología, Química, Biología o Física que permita a estos graduados conseguir la especialización para trabajar en el ámbito sanitario. En Galicia concurrieron 1.900 aspirantes, desde recién titulados a otros que repiten examen.

Santiago fue la única localidad gallega en la que se realizaron los exámenes, tras eliminarse Vigo como sede. En la Facultad de Medicina, donde se celebraban las pruebas para Biología (BIR), Química (QIR), Farmacia (FIR) y Psicología (PIR), el nerviosismo era inevitable pero también la competitividad. Los que saquen mejores notas serán los primeros en elegir plaza en los hospitales y centros de salud. Los aspirantes a una plaza de médico (MIR), se examinaron en Facultad de Derecho. A las 13.30 se convocó a los aspirantes de las diferentes especialidades para la realización de lo que comúnmente se conoce como el examen MIR (Médico Interno Residente). De 14 a 18.30 horas se desarrolló esta prueba en la que los aspirantes buscaban no solo sacar una buena nota, sino también que esa calificación fuese suficiente para conseguir la plaza deseada.

En la Facultad de Medicina Clara y Paula no era la primera vez que se examinaban y criticaron que la prueba del año pasado había sido «algo extraterrestre», en el sentido de que las preguntas no coincidían con ninguno de los «simulacros» realizados. Ana González, llegada desde Pontevedra, imploró para que «se premie a la gente que se esforzó».

Al examen de Biología realizado en Medicina concurrió Alejandro. Era su segunda convocatoria después de darse en la primera «con un golpe de realidad». Mientras, Lucía, aspirante en la misma especialidad, acudió con la templanza de una joven que entrena en piragüismo de esprint olímpico. «El deporte aporta mucha disciplina, marca un objetivo a cumplir y los nervios se olvidan en la línea de salida», explicó.

Los nervios eran algo palpable en los alrededores de la Facultad de Medicina a eso de la una de la tarde, incluso en aquellas personas que aparentemente permanecían más serenas. «Eres opositora, pero no solo eso; hay cosas más importantes, esto solo es un examen» era una frase coincidente entre las graduadas en Psicología.

Aun así, el nerviosismo fue inevitable en una prueba eliminatoria: un único examen y mucha competencia. «Hay que tratar de conseguir una lo más alta posible, que tendrá que ser por encima del 9», se propuso Alejandro. Y para lograr estas notas, lo cual tampoco garantiza la plaza, las horas de estudio oscilaron entre las 5 y las 10, con una media de 8 horas diarias y en un margen temporal de entre un año y cuatro meses antes de esta fecha. Y hay que tener en cuenta que no todo el mundo puede dedicarse exclusivamente al estudio, muchos de estos futuros médicos especialistas también trabajan.

A la salida, las valoraciones se movían entre el «fue un examen asequible y equilibrado» y el «no fue precisamente fácil». La próxima semana se publican los exámenes y las respuestas. Luego llegan las notas y la elección de plaza en los centros sanitarios.

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