Al piano con una mano, el desafío de Manuel López
Tras superar un ictus y llevar más de 20 años con distonía focal en su mano derecha, Manuel López volverá a Galicia en febrero, después de su actuación del pasado junio en A Coruña, para mostrar las piezas que él mismo ha «transcrito» para poder ejecutarlas con tan solo su mano izquierda

El pianista Manuel López, durante un concierto. | Cedida
Carolina Sertal
Se sentó por primera vez anteunpiano a los cuatro años y el primer recuerdo que guarda frente al instrumento es el del juego. En aquellas primeras lecciones en la Escuela de Música de Pozuelo, bajo su mirada de niño, la notas desfilaban sobre el pentagrama como pequeños «coches de choque» que solo eran frenados cuando se atravesaba la barra de compás. Tras una infancia que recuerda «feliz» alrededor del instrumento, fue en su adolescencia cuando realmente se despertó su vocación, pues tras haber escuchado tocar a un compañero del conservatorio en un concierto de música local, al llegar a casa anunció: «Mamá, quiero ser pianista».
El compositor Manuel López, conocido en la actualidad como el Pianista de la Mano Izquierda, empezó así su trayectoria y cuenta que a los 14 años sufrió un golpe importante en su mano derecha al que, si bien en aquel momento no dio la mayor importancia, apenas unos años más tarde se traduciría en dificultades para ejecutar las escalas, los arpegios y otros ejercicios al piano, así como contracciones involuntarias y la encorvadura de los dedos hacia el interior de la palma. «Había aparecido la distonía focal, pero entonces yo no lo sabía», explica López.
A sus 18 años empezaron las comparaciones con otros compañeros, puesto que mientras los demás progresaban al piano, él era consciente de que cada vez le costaba más y más tocar el instrumento, una situación que ni siquiera mejoró con las tres intervenciones quirúrgicas a las que se sometió, por lo que cayó en una depresión y acabó abandonando la música y el sueño de dedicarse a ella. Tuvieron que pasar casi dos décadas para que finalmente llegara el diagnóstico de la distonía focal y, con 37 años, fue todo un alivio poder dar nombre al trastorno neurológico del movimiento que afectaba a su extremidad derecha.
«En 2018 fui a Japón a operarme para paliar los síntomas de la distonía. La intervención se centraba en el tálamo y fue muy invasiva, yo estaba despierto frente a un teclado y lo último que recuerdo es que comentaban que todo iba bien hasta que perdí el conocimiento», relata Manuel López, al que cuando despertó le fue comunicado que había sufrido un ictus durante la neurocirugía. «Al despertarme ya no solo era la mano, sino que estaba afectada buena parte del cuerpo del lado derecho y, a nivel cognitivo, también me costaba la comunicación. Me costó cerca de un año recuperarme y llegó un punto en el que estaba tan deprimido que me dije que tenía que hacer algo», señala el compositor.
Manuel López inició entonces la búsqueda de repertorio original para piano única y exclusivamente escrito para la zurda, dando rápidamente con Leopold Godowsky, uno de los grandes defensores del importante papel de la mano izquierda al piano, que a lo largo de la historia fue relegada a un segundo plano, y quien se ocupó de realizar las transcripciones de composiciones de Chopin, entre otras, que fueron consideradas por los expertos todo un éxito. Y precisamente fueron aquellas partituras las que a Manuel López le devolvieron la esperanza.
Repertorio para la izquierda
Tras años de práctica y entrenamiento, Manuel López volvió a sentarse frente a un piano y visitará Vigo el próximo 14 de febrero para ofrecer un recital en el Conservatorio Superior de Música de la ciudad, en donde hará gala del desafío técnico y musical que supone situarse frente al teclado con una sola mano. Chopin, Debussy o Scriabin, junto a las composiciones más emotivas de Ludovico Einaudi, Yiruma, Michael Nyman, R. Sakamoto, Ólafur Arnalds, así como música española, son algunos de los intérpretes a los que el Pianista de la Mano Izquierda rendirá tributo en la ciudad olívica dentro de su gira, que ya pasó por A Coruña el pasado junio.
«Revisando aquella literatura musical para la mano izquierda me encontré con que había diversos pianistas que se habían dedicado a transcribir a autores de su época o a los clásicos, pero yo no quise quedarme en aquella literatura que ya estaba escrita, por lo que empecé a realizar mis propias transcripciones modernas», indica Manuel López, quien se aventuró a adaptar las composiciones de Manuel de Falla, Paco de Lucía o Ludovico Einaudi, entre otros, para poder ejecutarlas con su izquierda.
Teniendo en cuenta que, al piano, la mano derecha es la que suele trazar la melodía sobre los acordes que reproduce la izquierda, Manuel López explica que «con cinco dedos tengo que hacer lo que diez, por lo que en mi caso el que brilla con la melodía es el pulgar, que técnicamente es bastante torpe. Es verdaderamente complicado, porque también depende mucho de la acústica del teatro o del recinto, pero es verdad que muchas personas me han dicho al final del concierto que sonaba como si se estuviera tocando el instrumento con las dos manos». En este sentido, López apunta que, «mientras que con el pulgar toco la melodía, con el segundo dedo voy acompañando, jugando con el pedal para ligar el sonido y trabajar las texturas en capas, abriendo también los bajos. Todo esto es la técnica de la transcripción y luego está la ejecución, que son horas, horas y horas de práctica». Un esfuerzo que hoy le vale su sueño de la infancia.
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