La reflexión de un venezolano en Galicia tras las críticas recibidas por usar el gallego: «Se falo tan mal, non me escoites»
Christian Lucas, creador de contenido afincado en Santiago, ha vuelto a poner sobre la mesa un debate recurrente: qué significa integrarse lingüísticamente sin renunciar a la identidad. Lo ha hecho con un discurso directo, a medio camino entre el castellano y el gallego, en el que responde tanto a quienes le reprochan hablar gallego como a quienes le afeán no hacerlo correcto

Christian Lucas, venezolano afincado en la capital gallega y conocido en redes como @elvenegalle / Instagram
Marta Clavero
«Venezuela me parió, Galicia me acogió». Esa es la carta de presentación de Christian Lucas, venezolano afincado en la capital gallega y conocido en redes como @elvenegalle en sus redes sociales.
Este creador de contenido con casi 100 mil seguidores en sus perfiles de Instagram y TikTok cuenta que, desde que empezó a crear posts y feeds, se ha encontrado con dos frentes de críticas. Por un lado, compatriotas que le cuestionan por usar el gallego; por otro, usuarios gallegos que le señalan el acento, el castrapo o la mezcla de idiomas.
En su mensaje insiste en que aprender y usar otra lengua «es nutrirte, es crecer» y niega que eso implique «perder» quién es: «Voy a seguir hablando gallego porque a mí me apetece».
En su intervención, el creador resume una sensación que comparten muchos hablantes nuevos: la presión de cumplir expectativas contradictorias. «Me critican venezolanos… por hablar gallego» y también «el gallego que me critica porque falo gallego mal», relata, aludiendo al esfuerzo que le ha supuesto incorporar la lengua a su día a día.
Esa experiencia encaja con el fenómeno de los neofalantes: personas que no aprendieron gallego como lengua principal en la infancia y lo adoptan más tarde por motivos personales, de integración o de identificación con el territorio.
En un perfil publicado en el ámbito del activismo lingüístico gallego se recuerda que un vídeo suyo presentándose como «venezolano que fala galego» se viralizó y que él decidió aprovechar el impacto «para algo positivo».
«¿Integrarse o perder la identidad?»
El trasfondo del debate no es solo lingüístico, sino emocional: la idea de que hablar una lengua distinta a la de origen te «desubica» o te vuelve «menos auténtico».
Lucas lo rebate con un argumento simple: sumar idiomas no resta identidad, la amplía. Y lanza una pulla a quienes, dice, se molestan porque no hablan otra lengua: «hablar otro idioma… es tener más posibilidades».
El caso de @elvenegalle se mueve en un terreno conocido en Galicia: el de la legitimidad del gallego (quién «puede» hablarlo y cómo) y el de los prejuicios sobre el habla mezclada. La paradoja, señalan algunos usuarios en redes, es que a un recién llegado se le puede exigir integración, pero cuando esa integración pasa por la lengua, a veces se convierte en motivo de burla o sospecha.
Mientras tanto, Lucas lo zanja en su estilo: seguirá hablando gallego, mejor o peor, porque le da la gana. Y porque, en el fondo, su mensaje no va solo de gramática, sino de pertenencia.
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