Alta médica
El bebé maltratado en Barcelona sale del hospital con una familia de acogida tras casi un mes ingresado
El pequeño, que se encuentra bien, deberá acudir al hospital periódicamente para visitas de seguimiento y control

Fachada del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, donde permanece ingresado el bebé y donde trabajaba la madre como enfermera. / David Zorrakino - Europa Press
Beatriz Pérez / J. G. Albalat
El bebé presuntamente maltratado física y sexualmente por sus padres ha salido este miércoles del Hospital Vall d'Hebron, donde llevaba ingresado casi un mes, tras recibir el alta hospitalaria, según ha podido saber El Periódico de Catalunya. El menor ingresó en el hospital el 16 de marzo, derivado del Hospital de Sant Pau –donde los médicos detectaron una fractura de fémur y alertaron de que se trataba de un presunto caso de violencia infantil–, y tras una estancia en la uci pasó a planta la primera semana de abril. Hoy ha recibido por fin el alta y el niño se ha ido con una familia de acogida de diagnóstico y urgencia, después de que la Generalitat, por orden de un juez, asumiera la custodia del pequeño tras retirársela a sus progenitores, actualmente en prisión preventiva. Él es trabajador de una fábrica y ella, enfermera de Traumatología de Vall d'Hebron. El bebé se encuentra bien y a partir de ahora deberá volver al hospital periódicamente para realizar visitas de seguimiento y control.
Precisamente sus padres, R. R. y N. F., abandonaron el lunes unas horas la cárcel, donde permanecen desde el pasado 20 de marzo por orden judicial, para comparecer ante el juez del Tribunal de Instancia de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Barcelona, en la Ciutat de la Justícia, y estar presentes en la declaración de la mujer de habla inglesa que explicó al personal sanitario del Hospital de Vall d'Hebron que el progenitor investigado tapaba la boca del niño cuando lloraba y zarandeaba la cama de forma "brutal", según las fuentes consultadas por este diario. Los padres están acusados de supuestos delitos de maltrato habitual, lesiones muy graves y agresión sexual.
El hecho de que la madre del bebé sea enfermera y de que el niño fuera buscado y deseado –fue concebido por fecundación in vitro–, como explican fuentes de este diario, así como la circunstancia de que el pequeño visitara hasta tres hospitales y un CAP las dos semanas previas a que se activara el protocolo de violencia infantil, hacen de este un caso inquietante tanto para los investigadores como para el entorno de los padres. Ningún pediatra ni ninguna enfermera de los hospitales del Mar, Sant Joan de Déu, el CAP Roger de Flor y Sant Pau –los centros en los que estuvo antes de que se activara el protocolo– vieron, de entrada, signos de un posible maltrato, pese a que el niño presentaba hematomas en una pierna y en la zona genital. En una segunda visita a Sant Pau sí observaron la fractura y, ante la sospecha de maltrato, derivaron al bebé a Vall d'Hebron, hospital referente en violencia infantil.
Los hechos
El niño, que nació el pasado 3 de febrero, llegó a Vall d'Hebron el pasado 16 de marzo. Lo hizo después de un recorrido asistencial insólito: entre el 1 y el 16 de marzo, la madre llevó al niño al Hospital del Mar, Sant Joan de Déu, el CAP Roger de Flor y a Sant Pau. Lo hizo por diferentes problemas: tos y vómitos, febrícula y llantos. Los pediatras que lo atendieron en los diferentes centros vieron compatibles los hematomas que el niño presentaba en una pierna y la zona genital con una sonda que el primer hospital, el Mar, le colocó para recogerle muestras de orina. Ninguno de ellos vio signos de una posible violencia física o sexual.
La segunda vez que visitó el Hospital de Sant Pau, el 16 de marzo, los médicos sí detectaron que esta vez el niño presentaba una fractura de fémur, golpes en la cabeza y heridas en el ano. Los padres no supieron explicar el origen de estas lesiones. Fue ahí cuando el bebé fue derivado al Hospital Vall d'Hebron. Allí, el pequeño estuvo dos días en los que se le practicaron diferentes pruebas, determinantes para activar el protocolo de violencia infantil. El 18 de marzo, los Mossos d'Esquadra detuvieron a los padres en el mismo hospital. El juez decretó su ingreso en prisión por presuntos abusos físicos y sexuales el 20 de marzo, así como la retirada de la tutela, que pasó a manos de la Direcció General de Prevenció i Protecció a la Infància i l'Adolescència (DGPPIA).
Los abogados de la defensa han pedido test genéticos porque pretenden demostrar que las heridas del niño se deben a problemas de salud relacionados con un gen de atrofia muscular del que es portador el padre. Sin embargo, una vez pasó a ser tratado en Vall d'Hebron y fue separado del entorno familiar, el niño comenzó a mejorar, a evolucionar positivamente, a dejar de llorar e incluso a interactuar con sus cuidadores. La Consellera de Salut, Olga Pané, avanzó que el bebé podría arrastrar secuelas orgánicas y neurológicas de por vida.
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