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Envejecimiento saludable

La medicina estética abandona el bótox y busca el efecto natural: "Ya no vemos rostros congelados"

El 46% de los españoles se ha sometido a tratamientos y el 30% se lo está planteando

El 69% de la clientela son mujeres y el 31% hombres, según la Sociedad Española de Medicina Estética

Intervención de botox en una clínica estética.

Intervención de botox en una clínica estética. / El Periódico

Nieves Salinas

Nieves Salinas

Madrid

El 46% de la población española se ha realizado tratamientos de estética y el 30% se lo está planteando. El 69% son mujeres, el 31% hombres, y el 19% personas del colectivo LGTBIQ+. La mayoría tiene edades comprendidas entre los 30 y 64 años, así como un elevado nivel de estudios y de renta. Los datos pertenecen a un nuevo 'Informe de percepción de la Medicina Estética en España', realizado por Sigma Dos y presentado este miércoles en Madrid.

El trabajo, que ha dado a conocer la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), apunta a nuevas tendencias. Entre ellas, la caída del bótox, que deja de ser uno de los tratamientos más demandados, y la búsqueda de efectos naturales en el rostro. Se tiende hacia la prevención y el control del envejecimiento de una forma equilibrada. "Ya no vemos rostros congelados", han señalado los médicos.

Más allá de los tratamientos

En esa línea, la encuesta –sobre una base muestral de 2.469 personas– arroja resultados interesantes: más del 70% de la población coincide en que la medicina estética se va alejando de la imagen de "frivolidad" y se integra en un concepto de mejora integral de la salud y el envejecimiento controlado. Los pacientes, añade el informe, hacen ejercicio físico, cuidan su alimentación y, además, "buscan combatir los signos de envejecimiento, corregir alteraciones o imperfecciones y contribuir al bienestar físico y emocional", ha explicado el médico Sergio Fernández Mesa, de la junta directiva de SEME. De hecho, 8 de cada 10 ciudadanos están de acuerdo en que muchas personas recurren a ella para mejorar su autoestima.

Según el sector, la medicina estética no es "cirugía estética". "Se trata de prácticas médicas de pequeño intervencionismo (en las que se emplea anestesia tópica o local y en régimen ambulatorio) y técnicas necesarias para la restauración, el mantenimiento y la promoción de la estética, salud y bienestar", apuntan. Es más, un tercio de los pacientes de medicina estética también se han sometido a cirugía estética. De estos, dos de cada tres prefieren la medicina a la cirugía, principalmente porque es menos invasiva.

Riesgos médicos

Eso sí, el 75% de la población es consciente de que estos procedimientos pueden conllevar riesgos médicos. "Esto es un avance muy importante porque cierra la puerta a la banalización de nuestra medicina", ha afirmado el especialista Juan Antonio López, presidente de SEME, sociedad que expresa de nuevo su preocupación por "el alto desconocimiento de la población" en torno a quién debe realizar esta medicina (el médico estético), dónde acudir (la unidad denominada U.48) y las propias técnicas y tratamientos que se pueden seguir.

Existe "una gran confusión", han remarcado los médicos. "Es lógico que no se sepa identificar entre técnicas invasivas y no invasivas (medicina versus cirugía) cuando ni siquiera se sabe que solo el médico estético puede realizar los tratamientos en un lugar legal específico: la U.48", han advertido. Los jóvenes (de entre 25 y 30 años) que se realizan tratamientos preventivos y tienen menor nivel de ingresos y de estudios (educación secundaria) son los que más caen "en intrusos y lugares no legales" por los precios baratos, han explicado.

"Cierto juicio"

Otro dato curioso: más de la mitad de la ciudadanía percibe que los tratamientos estéticos se abordan con naturalidad. Sin embargo, persiste "cierto juicio hacia quienes recurren a ellos". Aun así, son los propios usuarios quienes consideran en mayor medida que están plenamente normalizados (43%), en comparación con el público general. En esta línea, el 64% de los pacientes afirman haber compartido con personas de su entorno cercano o de confianza que se han sometido a algún tratamiento.

Finalmente, la encuesta indica que más del 86% de los usuarios declaran estar "satisfechos" y "muy satisfechos" con los resultados obtenidos, y prácticamente todos afirman que las redes sociales no sirven para elegir tratamiento, aunque sí como fuente de información. "Funciona el boca-oreja y las recomendaciones", han apuntado. Además, el papel de las redes respecto a la medicina estética es considerado negativo: la mitad de la población considera que generan presión sobre la imagen y además crean expectativas poco realistas.

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