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Caso Wanninkhof

Igualdad homenajea a Dolores Vázquez, 25 años después de su condena: "Fue un linchamiento, una vergüenza compartida"

Vázquez, que pasó 519 días encarcelada de forma injusta, recibe la Medalla a la Promoción de los valores en Igualdad de la mano de la ministra, Ana Redondo

Dolores Vázquez: "Espero el perdón de mucha gente"

Sara Fernández

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Patricia Martín

Madrid

Dolores Vázquez fue víctima de uno de los errores judiciales más clamorosos de la historia reciente. Hace justo 25 años, fue condenada por el asesinato de la joven Rocío Wanninkhof, por lo que pasó encarcelada 519 días de forma injusta. Dos años después, el Tribunal Supremo anuló la sentencia, cuando los restos de ADN en una colilla, encontrados junto al cadáver de Sonia Carabantes, condujo a la detención del verdadero culpable: Tony King, que había asesinado a las dos jóvenes.

Vázquez sufrió una persecución mediática y social, entre otros motivos por ser lesbiana y haber tenido una relación con la madre de Rocío Wanninkhof, Alicia Hornos, y por eso este lunes, Día de la Visibilidad Lésbica, el Ministerio de Igualdad, 25 años después del error judicial, ha decidido enmendar el fallo, con la concesión de la Medalla a la Promoción de los valores en Igualdad.

La ministra, Ana Redondo, en el acto de entrega, ha subrayado que "hoy es día de justicia y reparación", porque Vázquez es un "ejemplo y un símbolo". Asimismo, ha destacado que con el acto de "reparación" no solo se busca hacer "justicia" con ella, sino también "reparar la memoria colectiva".

En su opinión, Vázquez sufrió un "linchamiento social e institucional" y una "gran injusticia", en el que "toda la democracia fue afectada" y es, por tanto, una "vergüenza compartida". Por eso el Gobierno, con el homenaje y la concesión de la medalla, busca "reconocer la diversidad" en un momento "difícil donde se intenta rechazar la igualdad [...] y vuelve a jugar el bulo y la mentira".

Familia y amigos

Vázquez ha recibido la medalla emocionada y ha dedicado el galardón a su familia y los amigos que le apoyaron desde el inicio. "Este homenaje es algo que siempre he deseado desde el minuto uno", ha reconocido, para a continuación detallar algunos de los momentos más duros del calvario que sufrió. "Me hicieron pasar por un pozo profundo, del que no lograba salir y cuando salí, era insoportable, me sentía insoportable. Fue muy duro", ha relatado.

Pero con el tiempo, ha explicado, ha logrado superar la injusticia social y judicial que sufrió y volver a convertirse "en la persona que era entonces". "Quizá más cauta, reservada, pero me siento más libre. Aunque hay cosas que no se olvidan", ha remachado.

Antes de recibir la medalla, en declaraciones a los medios, Vázquez, que lleva pidiendo una disculpa formal del Estado desde hace tiempo, ha indicado que espera recibir un perdón más amplio, también de la sociedad y de los medios de comunicación, así como una compensación económica. "Es el Gobierno el que tiene que decidir, yo creo que con buena fe todo es posible".

Asimismo, ha relatado las consecuencias que tuvo para su vida el linchamiento mediático y judicial. Ha explicado que durante años no pudo salir a la calle, ni ver la televisión y que al salir de prisión se encontraba "muy enfadada con el mundo". Si bien, con el tiempo, ha logrado saber "perdonar". "He perdonado porque comprendí que estar enfadado con el mundo, con la prensa, con todos no era yo, estaba en un pozo y no salía, pero poquito a poco lo estoy superando", ha explicado ante una nube de periodistas.

Barral: "Este reconocimiento es importante pero no es suficiente"

De izq. a dcha., Ana Redondo, Dolores Vázquez, María Barral y Andrés Hermida tras la entrega de la medalla de igualdad.

De izq. a dcha., Ana Redondo, Dolores Vázquez, María Barral y Andrés Hermida tras la entrega de la medalla de igualdad. / LOC

La alcaldesa de Betanzos, María Barral, acompañó a Dolores Vázquez durante el acto de entrega de la medalla de la igualdad. La regidora socialista, impulsora del primer reconocimiento que se hizo a su vecina, celebró una distinción "que llega tarde, pero llega y tiene un enorme valor simbólico": "Es una forma de decir alto y claro que Dolores Vázquez nunca debió pasar por lo que pasó. Supone un paso importante de cara a la dignificación de su figura y la visibilización de una injusticia que no puede caer en el olvido", apuntó la mandataria, que advierte, con todo, que el Estado "tiene aún una deuda pendiente".

"El reconocimiento institucional es importante, pero no suficiente. Es necesario avanzar hacia un perdón pleno, con medidas de reparación más amplias y garantías de no repetición que cierren definitivamente esta herida y hagan justicia de manera completa", defendió Barral.

La alcaldesa de Betanzos, que hace un año entregó a Dolores Vázquez la mayor distinción del Ayuntamiento en materia de igualdad, el Premio Úrsula Meléndez de Texeda, se deshizo en halagos hacia esta brigantina, acusada falsamente de un crimen que no cometió. "Dolores representa la fortaleza frente a la adversidad, la dignidad hasta en las circunstancias más duras y la capacidad de seguir adelante sin perder los valores", ensalzó Barral, que apuntó a la importancia de que la sociedad reflexione sobre este caso: "Durante años cargó con una culpa que no le correspondía, soportando el aislamiento social, el señalamiento público y un sufrimiento personal difícil de reparar".

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Fuente: El Periódico

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