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Reunión en Interior

La visita del Papa a España movilizará a 11.000 policías y 2.200 guardias civiles en un plan especial de seguridad

El terrorismo, las afluencias masivas y las movilizaciones de colectivos sociales, principales variables que estudia Interior para una visita cuya agenda de actos no está aún cerrada

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, a su salida este lunes de la reunión de coordinación de la seguridad de la visita del Papa a España.

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, a su salida este lunes de la reunión de coordinación de la seguridad de la visita del Papa a España. / José Luis Roca

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

El Plan Especial del Dispositivo de Seguridad para la visita del Papa supondrá la movilización de casi 11.000 policías nacionales y más de 2.200 guardias civiles, según las primeras previsiones del Ministerio del Interior, comunicadas este lunes por el titular de la cartera, Fernando Grande-Marlaska.

La principal amenaza para la visita del Papa que maneja Interior es la terrorista, en un país que ya tiene establecida desde hace años la alerta a nivel 4 reforzado para ese tipo de fenómenos. Además, se sopesa el peligro de "los radicalismos" y la acción de "movimientos sociales que pueden aprovechar el momento para hacerse oír", ha explicado el ministro del Interior.

Marlaska ha hablado al término de una reunión de coordinación mantenida en El Pardo (Madrid) con representantes de un amplio catálogo de instituciones concernidas por el viaje a España de León XIV. La fase crítica -o de alerta máxima- del plan de seguridad se iniciará el día de la llegada del pontífice, prevista para el 6 de junio, y se extenderá hasta el 12 del mismo mes.

Reto de seguridad

Esta reunión de coordinación se ha celebrado al máximo nivel en la sede del Centro Tecnológico de Seguridad (CETSE) del Ministerio del Interior. Han estado presentes la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y los directores generales de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Pardo y Mercedes González. Igualmente, los dos directores adjuntos operativos de ambos cuerpos policiales, y miembros de la secretaría de Protección Civil, los ministerios de Justicia y Asuntos Exteriores, Presidencia del Gobierno... El mayor Josep Lluís Trapero, director de los Mossos d'Esquadra, ha participado desde Barcelona por videoconferencia.

No es un problema menor el que la Conferencia Episcopal no haya podido confirmar aún una agenda de actos a Interior. Sin la agenda determinada, aún es difícil pasar del boceto del plan de seguridad al plan en sí. Los trabajos de seguridad están ahora en una fase previa. La llamada "fase preventiva" durará hasta las 24 horas del 31 de mayo, periodo en el que primará la obtención de información. Una "fase de alerta" se extenderá desde la 0 horas del 1 de junio hasta la llegada del Papa, en el que se blindarán los espacios previstos para los actos.

El plan girará en torno a tres sedes de la estancia papal en España, la de Madrid, desde la medianoche del 5 de junio hasta el 13:30 del 9 de junio; la de Barcelona, desde las 7 de la mañana del día 9 hasta las 8 de la mañana del 11 de junio; y la "sede Canarias", desde las 0 horas del 11 de junio hasta que, al día siguiente, el avión que lleva al Papa salga del espacio aéreo español.

La cifra de efectivos movilizados puede crecer. Está aún por decidirse el número de policías catalanes que movilizará la Generalitat durante el paso de León XIV por Catalunya. También se han de ir decidiendo los contingentes de policías locales que participarán en la cobertura de seguridad de la visita en las cuatro provincias afectadas: Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.

El dispositivo contempla también el establecimiento de CECORs, (o Centros de Coordinación) en Madrid, Barcelona, Las Palmas y Santa Cruz, para la dirección de los distintos grupos policiales.

Afluencia masiva

La visita papal supone "un conjunto de actividades públicas y privadas muy importantes con una afluencia masiva de feligreses, de personas que acuden a todos esos actos, muy continuados en el tiempo", ha explicado Marlaska. Esa afluencia masiva "determina un esfuerzo suplementario de preparación ejecución de la seguridad", ha comentado, recordando que España tiene experiencia en estos desafíos, acumulada en anteriores visitas papales, las de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Esta vez, en términos de seguridad, se redobla el reto, dado que la visita del Papa se cruza con la programación de conciertos de Bad Bunny en Madrid, previstos desde finales de mayo a mediados de junio. "La visita del Papa es un evento especial y prioritario, pero no va a ir en detrimento de otros acontecimientos, y de la vida habitual de los ciudadanos", ha asegurado Marlaska.

Esa es una de las piezas del rompecabezas ante el que se sientan los jefes de las Fuerzas de Seguridad: cómo asegurar al máximo al líder de la Iglesia Católica sin que eso suponga menoscabo de otros derechos. Y, entre ellos, el de manifestarse en contra, o paralelamente, a los actos organizados por el Vaticano y la Conferencia Episcopal.

El otro desafío lo representa la movilidad de miles de personas, principalmente por tierra, pero también por mar y aire, a las convocatorias del Papa; y el elemento disruptor de una extensión de viaje a Canarias en la que se prevé -de momento solo como posibilidad- un encuentro del pontífice con migrantes africanos. Aún no trasciende cómo ni dónde.

Coordinación

Ha dicho Marlaska que "el contexto internacional no es el más agradable", comentando el marco internacional en el que se celebra la visita, marcado por la guerra y las tensiones geopolíticas, sobre las que el Papa se viene pronunciando con creciente contundencia. "Todas las circunstancias son objeto de estudio", ha añadido.

Fuentes de Interior confirman que ya han comenzado los contactos con los agentes del equipo de seguridad personal del Papa, si bien no ha habido en esta primera ocasión presencia de la Guardia Suiza ni de las áreas de Información de la policìa italiana. Falta tiempo aún. Están todavía por determinarse muchos detalles de la agenda de la visita de León XIV, por lo que asuntos como el desplazamiento entre Barcelona y el monasterio de Montserrat o los movimientos precisos en Canarias irán siendo solucionados en sucesivas reuniones.

Que la visita tenga una extensión a Canarias plantea otro de los retos de seguridad. Para los desplazamientos del pontífice y otros detalles relativos a la logística han sido llamados a esta cita de coordinación representantes de Adif, Enaire, Renfe, Aena, la Dirección General de Tráfico y otras instituciones con efectivos disponibles para un plan especial de seguridad cuya complejidad encuentra precedentes solo remontándose a la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid en 2022.

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