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Vuelo transatlántico

El angustioso vuelo de una española de Nueva York a Mallorca: "En más de 20 años viajando nunca había vivido algo así"

El angustioso vuelo de una española de Nueva York a Mallorca: "En más de 20 años viajando nunca había vivido algo así"

El Aeropuerto de Newark en Estados Unidos se llenó de policías.

El Aeropuerto de Newark en Estados Unidos se llenó de policías. / C.O.

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Duna Márquez

Palma

Lo que debía ser un vuelo rutinario de regreso a Palma acabó convirtiéndose en una experiencia que Carmen Orte difícilmente olvidará. Esta mallorquina viajaba este sábado desde Nueva York cuando su avión se vio obligado a regresar al aeropuerto de origen en medio de una alerta de seguridad que movilizó a decenas de agentes, bomberos y ambulancias.

"En más de 20 años viajando nunca había vivido algo así", explica.

La policía subió al avión a revisar una posible amenaza.

La policía subió al avión a revisar una posible amenaza. / C.O.

El vuelo tenía previsto despegar a las 16.10 horas. Poco después de embarcar, el comandante informó de un problema técnico relacionado con unas placas que debían ser reparadas. Mientras se realizaban las tareas de mantenimiento, algunos pasajeros optaron por bajar del avión con su equipaje de mano.

Sin embargo, cuando llevaban alrededor de una hora y media de vuelo, la tripulación comenzó a pedir a los pasajeros que apagaran todos los dispositivos Bluetooth. Poco después, el comandante comunicó que, al seguir detectándose una conexión activa, el avión debía regresar al aeropuerto de Newark por motivos de seguridad.

"Escuchamos que una azafata comentaba que el dispositivo Bluetooth tenía como nombre la palabra 'bomba'. En Estados Unidos es una palabra muy sensible y se toma muy en serio", relata Carmen.

Al aterrizar, los pasajeros se encontraron con un amplio despliegue de emergencia. Vehículos policiales, ambulancias y camiones de bomberos rodeaban la aeronave. Varios agentes subieron a bordo y ordenaron a todos permanecer en sus asientos mientras realizaban las inspecciones pertinentes. Posteriormente, los pasajeros fueron desalojados uno a uno, llevando únicamente el pasaporte y el teléfono móvil.

Carmen Orte.

Carmen Orte. / C.O

"Los pasillos del avión estaban llenos de policías. Nunca había visto un despliegue así", recuerda.

Las autoridades revisaron el equipaje de mano y mantuvieron retenidos a los pasajeros durante horas en el aeropuerto mientras continuaban las comprobaciones.

Finalmente, tras verificarse que no existía ningún peligro, el vuelo pudo continuar su ruta hacia Palma. Cuando el avión aterrizó en la isla, los pasajeros estallaron en aplausos.

"Después de todo lo que habíamos pasado, fue un alivio enorme llegar a casa", concluye Carmen.

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