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Imelga

Los forenses, los médicos que investigan la muerte: «Los cadáveres cuentan mucho, pero no todo»

La actividad fundamental de los forenses, los doctores al servicio de la administración de justicia, implica a personas en vida, desde la valoración del daño sufrido por víctimas de lesiones y agresiones sexuales a informes sobre la capacidad mental, aunque el papel de estos especialistas es determinante para averiguar las causas de una muerte dudosa, violenta o sospechosa de homicidio. En Galicia se hicieron 1.442 autopsias judiciales en 2025

Forenses, los expertos que 'escuchan' a los cadáveres

Forenses, los expertos que 'escuchan' a los cadáveres / Foto: Brevebretema / Vídeo: Javier Fraiz

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Javier Fraiz

Ourense

Tras una muerte violenta —incluidos siniestros y suicidios—, en los casos con sospechas de criminalidad, o si las causas de un fallecimiento no están claras —el médico no firma el certificado de defunción y la investigación se judicializa—, los forenses intervienen para determinar las circunstancias. 'Leen' los cadáveres para conocer qué pasó en los momentos previos al desenlace, para averiguar el contexto y los mecanismos implicados en un deceso. Los especialistas del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) desempeñan una función muy relevante al servicio de la justicia, asesorando a jueces, fiscales y tribunales. Sus informes aportan elementos objetivos esenciales, son pruebas periciales que resultan de gran valor para los magistrados instructores y juzgadores. Julio Jiménez Féliz (O Barco de Valdeorras, 1960), en activo desde 1990, y Fernando Serrulla Rech (Madrid, 1959), en ejercicio desde 1986, son dos de las máximas autoridades de la ciencia forense en Galicia. Los expertos explican su labor a FARO desde la sala de autopsias anexa al mortuorio del hospital universitario de Ourense.

La investigación de los fallecimientos es solo una parte del trabajo de estos expertos. Entre algunos estereotipos que persisten «están los de gente que aún pregunta si somos médicos», cuenta Jiménez. «Sigue habiendo la creencia de que los forenses solo hacemos autopsias», incide el responsable en Ourense del Imelga. «El 80% de nuestra actividad es con vivos, solo el 20% con muertos», subraya Serrulla, el responsable de la Unidad de Antropología Forense del Imelga, con sede en Verín. Además, es el jefe de la sección de Patología Forense en Ourense.

«Esta profesión necesita mucha formación y una permanente actualización para adaptarse a los nuevos protocolos, leyes y técnicas. La experiencia es muy importante, la otra pata que nos sostiene. Yo creo que cuanto más te dedicas a estudiar los cadáveres, más aprendes. La experiencia te cambia y, cuando llegas a un levantamiento, ves el cadáver y ya intuyes cuánto tiempo puede llevar muerta la persona, o si se trata de una muerte natural o de un suicidio, por ejemplo. Con la experiencia acortas el proceso de decisión y resuelves en mucho menos tiempo los problemas que cuando eres más joven», expone Serrulla.

Jiménez, responsable provincial del Imelga, revisa un informe en presencia de Serrulla.

Jiménez, jefe provincial del Imelga, revisa un informe con Serrulla, responsable gallego de Antropología Forense. / Brevebretema

El Imelga asume la actividad relacionada con la investigación médico-legal de muertes violentas o sospechosas de homicidio. En Galicia se indagaron 1.982 fallecimientos en 2025. Un total de 951 fueron decesos naturales —la mayoría, casi el 76%, por patología cardiovascular— y 908, violentos. Entre estos últimos se incluyen 594 óbitos accidentales —desde siniestros de tráfico a percances laborales y fortuitos, como caídas y traumatismos, atragantamientos, intoxicaciones o ahogamientos—, así como 11 homicidios y 303 suicidios. Ourense, con un centenar de casos en 2025, es la provincia gallega que menos muertes violentas investiga.

Los especialistas del Imelga emitieron en Galicia 1.513 informes de levantamiento de cadáver, 6 de restos óseos. La autopsia es el examen de la persona fallecida que aporta mayor información al forense. Esta prueba post mortem tiene la finalidad de concretar la causa y el modo en el que se produjo una muerte. El estudio abarca el análisis de las lesiones y la extracción de muestras y líquidos biológicos para su análisis en el laboratorio.

En Galicia se efectuaron 1.442 autopsias forenses en 2025 así como 508 reconocimientos de cadáveres, según los datos de la memoria del Imelga, publicada recientemente. Las impresiones de los expertos en relación a las muertes investigadas se plasman en informes: el año pasado emitieron 3.600 en la comunidad. En muchas ocasiones, los forenses necesitan análisis complementarios. En 2025 se llevaron a cabo 2.039 estudios en el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, mientras que el Laboratorio de Ciencias Forenses Luis Concheiro, de la Universidad de Santiago de Compostela, realizó 275 pruebas.

Fernando Serrulla examina una muestra.

Fernando Serrulla examina una muestra. / Brevebretema

«Nunca sabes lo que va a durar una autopsia»

Tras el hallazgo de un cuerpo sin vida y la activación del protocolo por parte de la Guardia Civil o la Policía, el tribunal de instancia del partido judicial competente recibe el aviso, así como el forense. «En la última guardia hice 1.500 kilómetros», ilustra Serrulla. En la provincia de Ourense todas las autopsias judiciales se realizan en el CHUO. «En cuanto terminamos comunicamos al tribunal los datos preliminares para que se pueda inscribir la defunción y dar la licencia de enterramiento del cadáver, que a partir de ese momento queda a disposición de la familia». Las pruebas post mortem suelen ocupar una hora y media de dedicación por parte de los forenses, aunque Julio Jiménez recuerda que «hay un principio básico de la medicina forense que dice que nunca sabes lo que va a durar una autopsia».

El estudio en el mortuorio es detallado: se observan los signos externos del cuerpo, los objetos y la ropa, así como las evidencias en el cadáver. «Tomas decisiones en función de lo que ves y de la información que obtienes. Puedes ampliar la autopsia y esperar algún día más para la entrega del cadáver, para realizar alguna prueba adicional», explica Serrulla. Los especialistas del Imelga redactan un informe preliminar que remiten al tribunal para informar a la autoridad judicial. «Damos una idea fundamental sobre el origen de la muerte; es decir, si ha sido una muerte natural, un accidente, un suicidio o nos parece una muerte sospechosa de criminalidad. En ocasiones no sabemos la causa en el momento de finalizar la autopsia, o bien la presumimos pero preferimos esperar a los resultados de los análisis para confirmar por qué se produjo», puntualiza.

Generalmente, nosotros trabajamos con más hipótesis que certezas

Hay casos en los que los análisis en el laboratorio resultan reveladores. Los estudios biológicos y químicos permiten obtener conclusiones que, a simple vista, no se mostraban evidentes. Los forenses usan la cautela como premisa. Si no tienen una conclusión clara, en los informes aluden a una circunstancia «indeterminada». El año pasado catalogaron así 28 sucesos en Galicia. En otros 95 fallecimientos estaba pendiente de investigación.

«Los cadáveres cuentan muchas cosas, pero no lo cuentan todo», expone Serrulla. «Hay una parte que corresponde al arte y ciencia del forense, así como a la investigación policial y judicial. Toda la información contribuye a que elaboremos una hipótesis. Generalmente, trabajamos con más hipótesis que certezas», indica el especialista. «Nuestra función es dar a los tribunales los datos que hemos conseguido acreditar y comprobar, y también aquellos en los que tenemos dudas. También es nuestra obligación decir estos últimos», enlaza Jiménez.

«Nuestro trabajo no termina con la autopsia y el envío de muestras, sino que realizamos una interpretación de toda la información: el levantamiento, los datos de la investigación de la Guardia Civil y la Policía, las manifestaciones de familiares, lo que vemos en la autopsia más los resultados de los análisis. Pueden transcurrir meses», completa Julio. En ese proceso hasta el dictamen definitivo puede ocurrir que la hipótesis inicial varíe, incluso radicalmente, a la hora de la conclusión final. Un ejemplo: un envenenamiento descubierto en la analítica.

Los forenses Fernando Serrulla y Julio Jiménez, en la mesa de autopsias del hospital de Ourense.

Los forenses Fernando Serrulla y Julio Jiménez, en la mesa de autopsias del hospital de Ourense. / Brevebretema

«Hay crímenes que no se consiguen resolver»

«La investigación de todas las muertes requiere atención», afirma Jiménez. En los procedimientos judiciales más graves —los casos de homicidio—, la ley establece que deben ser dos forenses los que se encarguen de la autopsia y el informe. «En los homicidios, en muchas ocasiones lo que nos rompe la cabeza son las circunstancias cercanas al cadáver, cuál puede ser el origen de determinados tipos de lesiones, o si fueron antes o después de la muerte», explica Jiménez. «A veces el rastro no se puede seguir y no se puede resolver. Todos tenemos espinas clavadas de casos pendientes», admite Serrulla. Cita, como ejemplos, dos crímenes sin esclarecer de 2015: el asesinato de la ourensana Socorro Pérez y el del sacerdote Adolfo Enríquez, el párroco de Vilanova dos Infantes (Celanova), víctima de un robo en el que desapareció la Virgen del Cristal. «No me gusta la palabra crimen perfecto; hay crímenes que no se consiguen resolver porque no se logra reunir las pruebas suficientes para incriminar a una persona, aunque tengas el convencimiento de quién pudo cometerlo», dice Julio.

En Galicia hubo 11 crímenes en 2025, solo uno en la provincia de Ourense, el asesinato machista de O Bolo. Llegar a casa y 'apagar' la mente es complicado en esos momentos de la profesión forense. «Yo no desconecto. A veces estás en la cama dando vueltas a un asunto y, al día siguiente, unes las piezas que has estado viendo durante los días anteriores», comparte Serrulla. «Cuando trabajas en un tema complejo, con muchas interpretaciones e hipótesis, acabas dándole vueltas, barajas la posibilidad de solicitar alguna prueba más para aportar datos o descartar», enlaza Jiménez. «En los homicidios la autopsia no corre prisa; hay que pausarse, esperar, ver todos los datos periféricos», resume.

La cooperación y el diálogo con los investigadores de la Guardia Civil y la Policía resultan de gran ayuda para la labor forense. «Es fundamental», ratifica Serrulla, partidario de «trabajar en equipo» con los agentes y de «un intercambio mutuo de información». «La relación en Ourense es muy directa, estamos comunicados durante y después de la autopsia con Policía Científica y Policía Judicial. Hay una colaboración plena», valora Jiménez.

Ejercen una tarea con un peso emocional, del que estos especialistas intentan abstraerse. «Haces tu trabajo lo mejor posible, y para eso tienes que procurar las mínimas interferencias emocionales posibles», dice Serrulla. No siempre es fácil: «La autopsia de un niño es una situación dura», puntualiza. «Hay casos que no se te olvidan», añade Jiménez sobre el impacto que los homicidios de menores dejan para siempre.

Desde que llegó a Verín en 1989 para ejercer la profesión forense, Serrulla ha detectado un cambio de mentalidad, en contraste con lo que resultaba habitual entonces. «Trabajábamos en los cementerios, hacíamos autopsias con muy pocos medios. La gente no quería que se hiciera autopsia a los cadáveres. Ahora, la gente incluso te la pide. La sociedad ha cambiado e integra que el forense cumple una función social, más allá del trabajo para la administración de justicia».

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Fuente: Faro de Vigo

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