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Hito espacial

La sonda 'BepiColombo' inicia su aproximación a Mercurio ocho años después de su lanzamiento

El objetivo de la misión es estudiar todos los aspectos del planeta más pequeño y menos explorado de nuestro Sistema Solar

La nave tendrá que soportar temperaturas cercanas a los 450ºC, al ser el planeta más cercano al Sol

Bepicolombo pasa junto a la Tierra en una imagen facilitada por la ESA en 2018.

Bepicolombo pasa junto a la Tierra en una imagen facilitada por la ESA en 2018. / ESA

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Madrid

Ocho años después de su despegue, la sonda 'BepiColombo' está a punto de iniciar la primera fase de aproximación a Mercurio, el planeta terrestre más pequeño y menos explorado de nuestro Sistema Solar al estar situado más cerca del Sol. La operación consistirá en que el Módulo de Transferencia que ha impulsado la nave se separe de los dos orbitadores científicos, algo que ocurrirá este próximo jueves.

Se trata del Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (MIO) de la agencia japonesa JAXA, que han sido diseñados para operar de manera complementaria. "BepiColombo no llegará a Mercurio en un momento concreto, sino que lo hará durante varios meses de intensas operaciones de alto riesgo", según precisó Ignacio Tanco, jefe de Operaciones de Misiones al Sistema Solar Interior de la ESA, en una rueda de prensa ofrecida en ‘streaming’. De salir bien la maniobra quedarán los dos satélites independientes orbitando el planeta más desconocido.

Nueve sobrevuelos planetarios

BepiColombo es la misión más compleja jamás enviada a Mercurio. De hecho, para llegar hasta la órbita del planeta, la misión -lanzada en octubre de 2018- ha necesitado nueve sobrevuelos planetarios: uno en la Tierra, dos en Venus y seis en Mercurio.

Su objetivo es estudiar todos los aspectos de Mercurio, desde la estructura y las dinámicas de su magnetosfera y cómo interactúa con el viento solar, hasta su estructura interna y su gran núcleo férreo, así como el origen de su campo magnético.

La exploración elaborará mapas globales de la composición química y elemental de la superficie, y tomará imágenes de sus formaciones para comprender mejor los procesos geológicos y cómo la superficie ha ido cambiando por cráteres de impacto, actividad tectónica, vulcanismo y depósitos de hielo polar.

Estos datos permitirán a los científicos saber más sobre el origen y la evolución de un planeta próximo a su estrella progenitora, y comprender mejor la evolución general de nuestro Sistema Solar.

En paralelo, los instrumentos de MPO y Mio también "saborearán" los gases de la exosfera del planeta -una capa gaseosa extremadamente delgada que lo rodea- y tratarán de identificar qué gases son y cómo cambian.

Además, la misión pretende probar la teoría de la relatividad general de Einstein, realizando mediciones precisas de la órbita y la posición de la nave espacial y es que, al ser el planeta más cercano al Sol, se encuentra en un campo gravitatorio sumamente intenso, lo que le convierte en el escenario idóneo para estudiar los efectos de la gravedad.

La misión pretende también probar la teoría de la relatividad general de Einstein, realizando mediciones precisas de la órbita y la posición de la nave espacial

Tras la separación del módulo el jueves, los satélites -acoplados uno sobre el otro- serán impulsados por los propulsores del MPO y seguirán su viaje hasta que en noviembre, "si todo sale bien", ingresarán en la órbita de Mercurio, un momento que será crucial para la misión porque "hay muchos subsistemas, como la propulsión del MPO, que no hemos probado nunca en condiciones de vuelo", matizó Tanco, según informa la agencia EFE.

La última maniobra "de alta complejidad" de la misión será en diciembre, cuando los orbitadores se separen: MPO liberará a Mio en su órbita polar elíptica alrededor de Mercurio, después ejectará el parasol de Mio (MOSIF) y continuará hasta llegar a su órbita final en marzo de 2027; los dos satélites empezarán la misión científica en abril.

BepiColombo es una misión "muy ambiciosa", pero los equipos de ESA y JAXA están preparados para responder a los contratiempos que puedan surgir. "Tenemos capacidad de reacción", ha subrayado la directora de la misión, Santa Martínez.

La misión, además, tendrá lugar a tan solo 63 millones de kilómetros de Mercurio, donde la intensidad solar es unas diez veces mayor que en la Tierra, por lo que la nave espacial soportará temperaturas superiores a los 450 °C.

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Fuente: El Periódico

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