Los incendios que en los últimos días han calcinado 30.000 hectáreas de bosque y más de 150 viviendas, lo que ha obligado a miles de personas a huir, al noroeste de Atenas ya están controlados y los bomberos se disponen a intentar extinguir las llamas. "El incendio arde bajo cierto control y no está en desarrollo", explicó ayer el portavoz de los bomberos, Gianis Kapakis, en relación a uno de los focos que amenazaba Atenas desde el noroeste y donde ayer se mantenía aún un importante retén para que no se reavive. El fuego seguía activo también cerca de la localidad costera de Porto Germeno, al noroeste de Atenas, y a poca distancia de poblaciones en la isla de Eubea. En sólo cuatro días se han quemado unas 30.000 hectáreas de bosque y también granjas y olivares. Miles de personas dejaron sus hogares después de que el Gobierno declarara el estado de emergencia en Atica.

El Gobierno griego ha sido duramente criticado por su gestión de los incendios, que a todo el mundo en el país recordaban a los de hace dos años que acabaron con la vida de 65 personas. "Si lo que ha ocurrido en Ática es lo mejor que el Gobierno puede hacer, entonces está claro que necesitamos sustituirlo urgentemente", considera el diario liberal Ethnos en su editorial de ayer, ejemplificando la sensación general de la opinión pública griega. "Errores y deficiencias fatales", se lee en el titular de primera página del rotativo conservador Kathimerini, tradicionalmente afín al Gobierno conservador del primer ministro Costas Karamanlis. En este sentido, recuerda que las autoridades se comprometieron a repetir los errores de los incendios de 2007 en el Peloponeso. El Gobierno griego se defendió ayer de las críticas descargando en los bomberos la responsabilidad de la extinción de los incendios. "La responsabilidad de los planes de acción la tienen las personas que tienen las órdenes de apagar los incendios", dijo el portavoz del Gobierno.