13 de marzo de 2018
13.03.2018

Los otros 'Gabriel' que conmocionaron Galicia

En los últimos 20 años varios casos de asesinatos de menores estremecieron a la sociedad gallega

13.03.2018 | 19:10

A lo largo de los últimos 20 años Galicia se estremeció con hasta 11 casos de infanticidio que ocurrieron en la comunidad o tuvieron como protagonistas a gallegos. Aunque cada caso es irrepetible y tiene sus propias circunstancias, la conmoción y el impacto recuerdan al generado por la muerte de Gabriel Cruz.


Jonathan, tres años

La viguesa María de las Nieves Domínguez, de 21 años, asfixió y mató a su hijo Jonathan de tres años en 1998 en la localidad gerundense de Figueres. Confesó haber matado a otro bebé de ocho meses en Vigo. Fue condenada a un total de 22 años.


Boris, un año

El vigués Manuel Enrique Suárez Barbosa fue condenado a un total 32 años de cárcel: 17 por el asesinato de su novia Laura Jurkiewicz y 15 por el del hijo de ambos, Boris, de un año. El crimen se cometió a golpes mientras las víctimas dormían el 12 de junio de 1998. Tiró los dos cadáveres a un contenedor en la calle Chile.

Iván, cuatro años

El pequeño Iván falleció el 26 de septiembre de 1999 en la UCI del Hospital Xeral a consecuencia de los golpes recibidos a manos de la pareja sentimental de su madre, quién lo había violado brutalmente. Tres años después la Sección Sexta de la Audiencia con sede en Vigo condenó a Francisco Javier Campos a 19 años de prisión, 15 por la agresión sexual y 4 por homicidio imprudente al considera que no se había probado que quisiera matar al niño a golpes, si bien el fallo resaltaba que "para satisfacer sus deseos sexuales, y aprovechándose del total desvalimiento del niño, le introdujo por el ano, de forma repetitiva, o su pene o algún objeto".

Un año después el Supremo admitía el recurso de la acusación y elevaba la pena a 25 años al considera a Francisco Javier Campos culpable de asesinato. Campos Triñán entró con 32 años en prisión y logró su primer permiso con casi 50, a finales del año pasado.


Eva, dos años; Ana, tres


El vecino de Gondomar Víctor Bouzos fue condenado a 40 años por la Audiencia de Pontevedra en 2003 por matar a sus dos hijas de dos y tres años, a las que intoxicó con monóxido de carbono del tubo de escape del coche en el que huyó a Portugal con las menores en 2001.


Erika, cuatro años

Erika, una niña de cuatro años de O Carballiño que padecía una minusvalía física y psíquica, apareció en mayo de 2003 muerta con signos de agresión sexual en un contenedor de basura en la planta de Sogama en San Cibrao.

Por lo hechos fueron declarados culpables tanto la madre de la menor, Ana María García, como su pareja sentimental, Luis Piñón. La primera, a la que en un primer momento se le consideraba cómplice pero a la luego se le atribuyó también asesinato, fue condenada a 21 años de prisión y al segundo a 34.


El bebé de 14 meses de Paderne

El hombre que, en octubre de 2010, mató a su hijo de catorce meses prendiendo fuego a la furgoneta que conducía fue condenado a 23 años de cárcel por un delito de asesinato, así como a indemnizar a su expareja -de la que se había separado cinco meses antes del suceso- y madre del pequeño con 150.000 euros. Cuando se encontró con los agentes que habían acudido a la zona alertados porque había un vehículo ardiendo, les dijo: "Acabo de matar a mi hijo, pegadme un tiro".


Álvaro, 12 años

El 7 de junio de 2004 ocurrió un crimen atroz, que todavía no se ha resuelto. El matrimonio formado por la ourensana Julia Dos Ramos (47) y Salvador Barrio (53), aparecieron muertos junto a su hijo pequeño, Álvaro, de 12, con múltiples heridas por arma blanca en el domicilio de Burgos donde residían. Solo hubo un superviviente: el hermano mayor, Rodrigo Barrio, que tenía 16 años y supuestamente se encontraba internado en Aranda del Duero. El joven fue detenido tres años después en Ourense. Su imputación en el triple asesinato se disipó en 2010, cuando la justicia archivó contra él, provisionalmente, por falta de pruebas. Años después apareció en el foco Ángel Ruiz Pérez, un vecino que ya había sido detenido y condenado por hacer pintadas insultantes contra el padre en el panteón, y que está preso por dos asesinatos. En el caso de los Barrio está investigado desde 2014 ante un posible móvil de malas relaciones y otros indicios.


César, nueve años

Mónica Juanatey, natural de Noia (A Coruña), fue declarada culpable de asesinato en 2012 por un jurado popular. Según se declaró probado, los hechos ocurrieron entre las ocho y las once de la mañana de entre los días 7 y 11 de julio de 2008, cuando Mónica Juanatey aprovechó para preparar un baño a su hijo César, de nueve años.

Una vez que el menor se hallaba dentro de la bañera del domicilio, ubicado en Menorca, la progenitora, con la intención de acabar con su vida, lo ahogó. La acusada actuó de forma súbita, sorpresiva e inesperada, lo que evitó toda posibilidad de defensa de su hijo. Tras percatarse de que había muerto, la parricida introdujo el cuerpo del niño en una maleta roja de gran tamaño, junto con diversos efectos del pequeño, que dejó en un barranco.

Dos años después, el 23 de noviembre de 2010, la maleta con los restos óseos del menor fue descubierta por dos hermanos que realizaban tareas de desbroce en una finca rústica. De inmediato, los dos familiares comunicaron el hallazgo a la Guardia Civil y Policía Nacional.


Adrián y Alejandro, de 10 años

Javier Estrada, el joven de 30 años que mató a golpes en agosto de 2011 en Monte Alto a Adrián y Alejandro, los gemelos de 10 años hijos de su novia, está cumpliendo 20 de los 43 años y 7 meses de cárcel a los que fue condenado por la Audiencia Provincial. El alto órgano jurisdiccional acordó aplicarle el artículo 76 del Código Penal sobre la refundición de penas. En abril de 2014 el Tribunal Supremo ya aceptó rebajar la sentencia inicial a 37 años y 7 meses de prisión, ya que consideró que cometió dos delitos de homicidio en lugar de dos asesinatos. Los magistrados estimaron parcialmente el recurso que presentó la abogada de Estrada, que golpeó a las víctimas con una balda de una estantería y el sillín de una bicicleta, ya que no apreciaron que el crimen se cometiese con alevosía, una circunstancia indispensable para que la condena sea por asesinato. "Podría hablarse de ensañamiento, pero nunca una alevosía, puesto que no se impidió la defensa de los niños, ni incluso la posibilidad de huida", subrayaron los jueces del Supremo.


Asunta, 12 años


Uno de los sucesos más mediáticos de la última década dio comienzo con la aparición, en septiembre de 2013, del cadáver de Asunta, una niña de 12 años de origen chino, en una pista forestal a las afueras de Santiago. Tras una investigación policial y un proceso judicial bajo los focos de los medios de comunicación, Alfonso Basterra y Rosario Porto, los padres adoptivos de la niña, fueron condenados a 18 años de cárcel cada uno por sedarla y asfixiarla juntos. Ellos siguen manteniendo que no mataron a su hija y que el asesino continúa libre.



Imran, 21 meses

Imran, un bebé de 21 meses, murió en Oviedo en 2014 de una brutal paliza en la que le fracturaron las cervicales, aunque también tenía lesiones más antiguas. Por el crimen fue condenado a 33 años y cinco meses como autor de asesinato el gallego David Fuentes. A su pareja y madre del niño, Fadila Chardoud, le cayó en principio idéntica pena, aunque luego el Tribunal Superior de Justicia de Asturias sentenció que fue cómplice pero no autora, por lo que a condena se quedó en 20 años.


Amaya, cuatro años, y Candela, nueve

Amaya y Candela, de cuatro y nueve años, sufrieron en julio de 2015, en la localidad pontevedresa de Moraña, uno de los asesinatos más brutales que se recuerdan. Su padre, David Oubel, adormeció a sus dos hijas con un cóctel de medicamentos y luego les cortó el cuello con una radial, para finalmente rematarlas con un arma blanca. Oubel, que confesó los hechos, fue el primer condenado a prisión permanente revisable de España.

Javier, 11 años

En mayo del año pasado ocurría el último, hasta la fecha, caso de infanticidio ocurrido en Galicia. Tras varios días desaparecido, Javier, de 11 años, aparecía muerto en una zona boscosa de Oza-Cesuras. Pronto fue detenido el padre del menor, Marcos Javier M. M., al que se acusa de matar a su hijo golpeándolo con un objeto contundente. Tras las primeras pesquisas, la jueza de instrucción concluyó que el presunto parricida asesinó al chico para hacer daño a su exesposa, por lo que derivó el caso al Juzgado de Violencia sobre la Mujer, en el que se está tramitando.

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