03 de septiembre de 2018
03.09.2018
La Opinión de A Coruña

Un pontevedrés que mató a su mujer y a sus dos hijos se fuga de la cárcel tras un permiso

Llevaba 22 años en prisión tras asesinar a su familia en Gran Canaria - No volvió tras haber salido el fin de semana - El final de su condena estaba fijado para 2021

03.09.2018 | 00:36
Fernando Iglesias, en 1996, antes de ingresar en prisión tras el triple crimen.

Fernando Iglesias Espiño, natural de Silleda (Pontevedra) y de 63 años, cometió en Las Palmas de Gran Canaria, donde residía hace más de dos décadas, tres asesinatos que causaron gran conmoción. Mató a su esposa de 39 años, a su hija de 18 y a su hijo de doce. La condena fue de 54 años de cárcel, aunque, en aplicación del Código Penal vigente entonces, el máximo de cumplimiento efectivo en prisión se fijó en 25. Ahora, el mismo órgano que lo sentenció, la Audiencia Provincial de Las Palmas, acaba de dictar una orden de busca y captura contra él, según adelantó el diario La Provincia. Interno en el centro penitenciario Pereiro de Aguiar de Ourense, no volvió el penal tras un permiso de fin de semana. Debía regresar el 13 de agosto, a las cinco de la tarde, pero no lo hizo. Llevaba casi 22 años en prisión y estaba en tercer grado, en régimen abierto. La situación fue puesta en conocimiento de Policía Nacional y Guardia Civil para su búsqueda.

Iglesias acabó con su familia la noche del 15 de octubre de 1996 en el domicilio familiar ubicado en el barrio de Jinámar. Golpeó primero a las tres víctimas con una piqueta. Después, a su mujer y su hija las remató degollándolas con un cúter. Tras ser declarado culpable en 1998 por un jurado popular, la Audiencia le impuso 54 años de cárcel: tres penas de 18 años por cada delito de asesinato. La sala le aplicó la agravante de parentesco y la atenuante de arrepentimiento espontáneo.

La Subdelegación del Gobierno en Ourense informó ayer de que el prófugo inició el cumplimiento de su pena el 19 de octubre de 1996. Esa es la fecha en la que ingresó en la cárcel tras los crímenes: al principio estuvo en el penitenciario Salto del Negro de Las Palmas, pero después fue trasladado al de Ourense. Las tres cuartas partes de la condena las alcanzó en 2015 y, según la liquidación de penas, acabaría de cumplir el 9 de octubre de 2021, dentro de tres años.

El reo estaba en la actualidad clasificado en tercer grado, en régimen abierto, y salía todos los fines de semana. Las fuentes consultadas explicaron que se encontraba en un módulo del penal donde están los presos en régimen de semilibertad. En sus permisos se iba a un piso en Ourense. En la situación penitenciaria en la que estaba en la actualidad, agregan las fuentes, incluso podría salir los días laborables y volver solo a dormir a la cárcel si tuviese trabajo, pero carecía de empleo.

La Subdelegación concreta en un comunicado que hasta este agosto, cuando no volvió de un permiso que se le había concedido desde el día 11 hasta el 13, "su conducta siempre fue correcta". El día 13 por la mañana habría sido visto por Ourense, según otras fuentes consultadas.

Iglesias Espiño nació en Silleda. Su vida en Galicia transcurrió de hospicio en hospicio hasta que ya mayor de edad se hizo legionario, después marinero y acabó en Las Palmas, donde trabajó de taxista. Al parecer, cuando cometió los crímenes era chófer de grúas. La relación matrimonial con su esposa ya estaba prácticamente rota y las discusiones eran muy frecuentes. La tarde del 15 de octubre de 1996, horas antes de los asesinatos, se despidió de su trabajo y renunció a la liquidación. Tras llegar a su casa, su mujer, María Nieves Suárez, y sus hijos, Fernando y Noelia, estaban cenando. Según los hechos probados, hubo una fuerte discusión entre el matrimonio. El hijo pequeño se fue a dormir y la mayor salió a dar un paseo con su novio.

Cuando la chica volvió a la vivienda la disputa continuaba e Iglesias estaba muy agresivo. Fue entonces cuando el hombre las agredió en la cocina. Después mató a su hijo en el dormitorio. A continuación degolló a su esposa e hija con el cúter. Continuó bebiendo ron, se quedó dormido, y a la tarde siguiente, cuando despertó, llamó a la Policía y confesó los crímenes. "Los maté porque me pusieron de muy mala leche y me cegué", declaró en el juicio sobre los asesinatos.

El subdelegado del Gobierno en Ourense, Emilio González, señaló ayer, que, en este caso, "todas las hipótesis son posibles". "Cabe la posibilidad de que no quisiera volver o de que le pasara algo", afirmó este responsable, quien ahondó en que el quebrantamiento cometido por Fernando Iglesias "va a a perjudicar mucho su situación" penitenciaria. "Hasta lo ocurrido en este permiso siempre había cumplido", dijo.

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