09 de noviembre de 2018
09.11.2018

Un exmilitar mata a tiros a doce personas en una fiesta universitaria en California

El exmarine, de 28 años, irrumpió armado en un local a las afueras de Los Ángeles y sin pronunciar palabra empezó a disparar - "Había sangre por todas partes", dijo el 'sheriff'

09.11.2018 | 02:26
Dos jóvenes se tapan con una manta en la zona del tiroteo.

Ian Long, un exmarine de 28 años, llegó fuertemente armado al bar Borderline en un coche propiedad de su madre y sin pronunciar palabra alguna mientras disparaba indiscriminadamente causó doce muertos entre varios cientos de universitarios que celebraban una fiesta en la localidad californiana de Thousand Oaks (cerca de Los Ángeles), según los medios locales.

"Sacó un arma y comenzó a disparar", dijo a la AFP Holden Harrah, un joven de 20 años que frecuenta ese bar, detallando que debió "arrastrarse" para escapar y encontrar su coche. Matt Wennerstron, un estudiante de 20 años también asiduo del lugar, dijo que el atacante "hizo tantos disparos como pudo". "Cuando empezó a recargar sacamos a la gente de ahí y no miramos hacia atrás", señaló. "Disparó mucho, al menos una treintena de veces. Todavía escuchaba los tiros cuando todo el mundo había abandonado el bar", aseguraba ayer a Los Angeles Times otro testigo. Además, otros jóvenes aseguran que tiró bombas de humo que impedían la visión.

El tiroteo se produjo en torno a las 23.20 horas del miércoles y entre los fallecidos se encuentra el propio Long, quien se habría enfrentado a la Policía, si bien algunas fuentes apuntan que se suicidó. Al menos otras doce personas resultaron heridas, según informó a los medios Geoff Dean, el sheriff del condado de Ventura, donde se encuentra el local.

El sheriff describió a la prensa "una escena horrible" con "sangre por todos lados". Dean precisó que entre las víctimas figuran 11 personas que se encontraban en el bar y un policía, identificado como Ron Helus, que intervino en la escena. Respecto a Long manifestó que fue hallado muerto en el lugar. "Creemos que se disparó", aseguró el sheriff.

El asesino iba armado con una pistola Glock comprada legalmente, y equipada con un cargador más grande que el de diez balas para el que está normalmente concebida.

En el lugar se vivieron momentos de gran tensión. Jason Coffman esperaba noticias de su hijo Cody, de 22 años. "La última vez que lo vi, me dijo adiós y se fue al Borderline", recordaba ayer sollozando ante los periodistas allí congregados. Unos minutos más tarde recibió una llamada telefónica y se hundió en lágrimas.

El ataque también dejó un número indeterminado de heridos, que fueron admitidos en varios hospitales de la zona. Según Los Angeles Times, al menos 18 personas recibían cuidados médicos tras resultar con lesiones al escapar en medio del tiroteo, pero no se trataba de heridas de bala en esos casos.

Varios testigos que se hallaban en el Borderline describieron un hombre imponente, completamente vestido de negro, con lentes, barbudo o con el rostro tapado por una bufanda negra, según los testimonios, y con una pistola de grueso calibre. Con la investigación en curso, "nada me lleva, a mí o al FBI, a pensar que existe un vínculo terrorista", dijo el sheriff Dean.

Dean explicó que la policía ha tenido "contacto con Long a lo largo de los años por eventos menores". En abril, fue atendido por expertos en psicología de la policía por comportarse de "manera irracional", agregó.

El Borderline Bar and Grill, situado a las afueras de la ciudad de Los Ángeles organizaba todos los miércoles noches estudiantiles, abiertas a jóvenes mayores de 18 años, cuando generalmente hay que tener 21 años -la edad legal para beber- para entrar a un bar en Estados Unidos.

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