09 de febrero de 2019
09.02.2019

El hostelero vigués acusado de abusar de 18 menores afronta 54 años de cárcel

El fiscal pide que la vista, que arranca el lunes, se celebre a puerta cerrada y las víctimas declaren tras un biombo - Captaba a los adolescentes con su yate y su deportivo

09.02.2019 | 00:58
El barco usado por el acusado.

El mayor caso de abusos sexuales a menores destapado en Vigo arranca el próximo lunes en la Audiencia Provincial y se prolongará toda la semana. El único procesado, el hostelero de 43 años Carlos Viéitez, Papuchi, se enfrenta a delitos continuados de abuso sexual a menores de 16 años, exhibicionismo, provocación sexual y exhibición de pornografía cometidos con 18 adolescentes.

La Fiscalía, que solicita penas que suman casi 54 años de prisión e indemnizaciones por valor de 38.000 euros, así como otros 10 años de libertad vigilada y órdenes de alejamiento para todas las víctimas, solicita que el juicio se celebre a puerta cerrada para preservar a los menores, y que estos declaren tras un biombo para evitar contacto visual con el acusado.

Las acusaciones particulares personadas en la causa solicitan penas mayores que la calificación fiscal, pues atribuyen al hostelero un delito de agresión sexual y no contemplan la absorción de delitos como sostiene el ministerio público.

Los hechos que se juzgan tuvieron lugar entre 2015 y 2017, y si bien la mayoría de menores contaban con edades entre los 15 y los 16 años, hay adolescentes de 13 y 14. La Fiscalía sostiene que Papuchi se aprovechó de su trabajo en el restaurante italiano que regentaba en la zona de moda del Areal para entablar contacto con ellos y les captaba con paseos en su yate y en su coche deportivo. El escrito fiscal sostiene que "aprovechó el contacto con menores que le permitía su trabajo para obtener de ellos una confianza que les llevara a ejecutar actos de naturaleza sexual".

Carlos Viéitez fue detenido en abril de 2017. La declaración de las víctimas y el volcado de teléfonos y ordenadores resultaron claves al comprobarse los mensajes de WhatsApp y Snapchat.

La acusación sostiene que el hostelero entraba en contacto con los chicos en el restaurante que regentaba en Montero Ríos, se ganaba su confianza y les enviaba fotos y vídeos de contenido sexual creando un ambiente de cercanía en el que se abordaba el tema sexual entre bromas.

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