16 de febrero de 2019
16.02.2019
La Opinión de A Coruña

Un guardia civil, acusado de ofrecer dinero por sexo a una víctima de maltrato

16.02.2019 | 01:03

La Audiencia Provincial de Pontevedra acoge la semana próxima un juicio que llevará al banquillo de los acusados a un mando de la Guardia Civil de Pontevedra. El fiscal le acusa de delito de solicitud sexual, de negociación y actividad prohibida a los funcionarios, así como abuso de su función. Según el Ministerio público, el agente contactó con una víctima de violencia de género para ofrecerle ayuda y terminó proponiéndole mantener relaciones sexuales a cambio de ayudarle dándole dinero para pagar un alquiler. Pide que sea condenado a un año y medio de cárcel y siete años de inhabilitación.

El juicio está señalado para el martes. El escrito de acusación del fiscal relata que, entre 2016 y 2017, el acusado, J. R. Q. B., desempeñaba el cargo de brigada en la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra. Tenía su destino en el puesto de Pontevedra y, siendo el comandante del mismo "ejercía labores de gestión y tratamiento de todo lo relativo a hechos relacionados con la violencia de género". Es por ello que tuvo conocimiento de una agresión machista sufrida por esta víctima en junio de 2016, a la que en una visita hospitalaria le ofreció su ayuda, así como un lugar para preservar su seguridad. Días más tarde, dicha víctima acudió nuevamente al cuartel para denunciar el quebrantamiento de la orden de protección o la medida de alejamiento impuesta a su pareja.

Como quiera que el acusado tenía conocimiento de sus datos, dirección y teléfono -continúa el fiscal-, contactó con la víctima de violencia de género. En primer lugar, habría quedado con ella en un bar y luego la volvió a llamar "reiteradamente", invitándole a cenar y ofreciéndole ayuda para pagar el alquiler del piso. "Por razón de su cargo, (el acusado) tenía conocimiento de que ella ejercía la prostitución y consumía drogas, logrando de esta forma doblegar su voluntad", señala en su escrito el fiscal, que sostiene que "la llevó a su domicilio", situado en el cuartel de la Guardia Civil, donde presuntamente mantuvieron relaciones sexuales.

"Al preguntarle después ella por el dinero ofrecido para el alquiler", el acusado, según asegura el Ministerio fiscal, "le dijo que no había sido lo que esperaba y le tiró unas monedas con gesto despectivo", relata la acusación pública en su informe de cara al juicio.

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