12 de octubre de 2011
12.10.2011
en canal

Don de fluir

12.10.2011 | 02:00

Tocar la guitarra como Robert Johnson parece fácil. Pero no lo es. Parece fácil porque el buen blues es un arte sencillo, nada arrogante ni impostado, que se realiza de forma fluida y cercana. Doce compases, tres acordes, un par de escalas -incluso una sola-, y ya sabes todo lo que hay que saber para dedicarte al blues. Pero tocar la guitarra como Robert Johnson es, en realidad, tan difícil que el mismo Robert Johnson tuvo que vender su alma al diablo para conseguirlo. No basta con saber de compases, acordes y escalas; hace falta ese ingrediente secreto que unifica a todos los demás, forma algo nuevo e indivisible y da lugar a la falsamente fácil Kind hearted woman.

Rodar El apartamento, como hizo Billy Wilder en 1960, parece fácil. Pero no lo es. Aunque no sea más que una sencilla historia de amor de un oficinista con una ascensorista, con un guión sencillo y una realización sencilla. Poemas de Ángel González como Inventario de lugares propicios al amor u Otro tiempo vendrá distinto a éste parecen fáciles de escribir. Pero no lo son. Canciones de Georges Brassens como J'ai rendez-vous avec vous o Les sabots d'Hélène parecen fáciles de componer. Pero no lo son. Y su aparente sencillez, su don de fluir -guiño a Jorge Drexler-, tan accesible y familiar, es justamente la medida de la maestría del autor.

A alguien en Telecinco le pareció que Cheers era una telecomedia fácil de hacer. Seguramente, vio el original yanqui y pensó que no era más que una serie con una única localización, seis o siete personajes prototípicos, equívocos, tensión sexual no resuelta y diálogos ingeniosos con dobles sentidos e ironías. "Esto es fácil de hacer", pensó. Pero no lo es. Las telecomedias norteamericanas -Seinfeld, Frasier, Friends, Curb your enthusiasm, Cómo conocí a vuestra madre, The office- están tan magistralmente escritas y realizadas que parecen fáciles de hacer. Pero son terriblemente difíciles, y ellos lo saben. Por eso cualquiera de las series anteriores duró en pantalla más años que semanas el Cheers español.

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