16 de agosto de 2017
16.08.2017

Los concursos culinarios, un trampolín para abrir restaurantes

Varios participantes de 'Masterchef' o 'Top Chef' han abierto sus propios establecimientos gracias a la fama de la televisión

16.08.2017 | 00:34
El ganador de ´Masterchef 3´, Carlos Maldonado, que acaba de abrir su propio restaurante.

Los concursos culinarios televisivos se han convertido en un trampolín para que cocineros, profesionales o amateurs, abran sus propios restaurantes, a los que muchos comensales acuden no solo por la comida sino también en busca de la foto con el afamado chef.

El último en debutar ha sido Carlos Maldonado, ganador de MasterChef 3 y concursante de Cocineros al volante, que acaba de abrir su propio restaurante, Raíces, en su ciudad natal, Talavera de la Reina (Toledo), que compagina con su gastroneta. Con el máster en Cocina Técnica del Basque Culinary Center (BCC) ganado en MasterChef bajo el brazo, Maldonado ofrece en Raíces una cocina que aúna "tradición, vanguardia y mundo" expresada en creaciones como el steak tartar con helado de pimientos de Padrón o la carrillera de cerdo con maíz frito sobre tres texturas de setas.

John Barrita es el último proyecto del cocinero Javier Estévez, esta vez asociado con el panadero John Edward (La Panotheca), que dos años después de participar en Top Chef dejó El Mesón de Doña Filo para independizarse con La Tasquería, un templo casquero en Madrid que le ha valido premios como Cocinero Revelación 2016.

Con la reciente apertura de John Barrita incursiona en el mundo del bocadillo con propuestas como el pan de aceite con pollo confitado y ensalada o el pan de tomate con filete de ternera, mozarella y pimiento verde. Uno de sus compañeros en la primera edición de Top Chef también emprendió el vuelo en solitario con Cobo Vintage, que abrió en 2015 y que un año después logró la primera estrella Michelin de Burgos.

Marcel Ress estaba al frente de la cocina de Simply Fosh cuando logró una estrella Michelin en 2015, año en el que se convirtió en ganador de Top Chef 3 y dejó el restaurante de Palma para emprender sus propias aventuras gastronómicas, que han culminado este año con la apertura de Sa Fàbrica en Inca (Mallorca). Este alemán de corazón mallorquín asegura que su objetivo es "poner en boca de todos platos sencillos elaborados con productos de primera categoría y con mucho cariño" en una cocina a la vista del comensal, "para que puedan contemplar al top chef emplatando y dirigiendo a su equipo", dicen en su web.

Una temporada antes concursó el salmantino Fran Vicente, entonces jefe de cocina de Coque y hoy director gastronómico de El Sainete, un restaurante de Madrid consagrado a la cerveza con 140 referencias distintas que acompañan su "cocina tradicional renovada y de producto", y a punto de afrontar un proyecto como chef ejecutivo del que todavía no puede avanzar nada.

"El concurso me dio una visibilidad que me ha abierto muchas puertas profesionalmente", dice y reconoce que tras el programa suelen llamarles de diferentes lugares.

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