04 de octubre de 2017
04.10.2017
En canal

El maravilloso Sheldon

04.10.2017 | 01:07

E l joven Sheldon (Movistar +) es una serie derivada de Big Bang que recrea la infancia de Sheldon Cooper utilizando la misma fórmula que nos deslumbró en la magnífica serie Aquellos maravillosos años. En realidad, El joven Sheldon podría haberse titulado Aquellos maravillosos años de Sheldon porque, por lo visto en el primer capítulo, la infancia de Sheldon fue más tierna de lo que pensábamos, la madre del joven Sheldon no era la tan divertida como seca, fanática religiosa, racista e ignorante texana que planea sobre la vida del Sheldon adulto, el padre del joven Sheldon es mucho mejor padre que el que recuerda ese Sheldon con dos doctorados y un máster, el mundo del joven Sheldon no es tan estrecho como sospechábamos y, eso sí, la hermana del joven Sheldon es la misma que todos esperábamos encontrar. El hipondriaco, obsesivo-compulsivo, ególatra e irritante Sheldon Cooper, ese físico que no hace amigos con facilidad, no entiende el sarcasmo y dice siempre lo que piensa con el agravante de pensar siempre lo que dice, tiene un problema que no conocíamos: cree que su infancia fue más triste y dura de lo que fue. El joven Sheldon, sin embargo, es un pelín nostálgica. Y está bien que sea así.

La palabra nostalgia es un neologismo acuñado en 1688 por Johannes Hofer, un médico que estudió durante años el desconcierto emotivo que experimentaban los mercenarios suizos al servicio del rey Luis XIV de Francia, que pasaban mucho tiempo lejos de las montañas y valles de su patria. Si la infancia, y no las montañas y los valles, es la verdadera patria del hombre, entonces es lógico que Sheldon Cooper tenga un poquito de nostalgia (del griego "regreso" y "dolor") no de Texas, sino de su infancia en Texas. Puede que Sheldon Cooper no haya sido un niño feliz, y si lo fue no creo que quisiera volver a ser niño porque, como dice Sabina, a los lugares donde has sido feliz no deberías tratar de volver. Pero también creo que la nueva temporada de Big Bang debería mostrar a un Sheldon Cooper más nostálgico del joven Sheldon, quizás el último paso en su transformación de bicho raro a novio, amigo y compañero de piso que nadie querría tener, pero del que ninguno querríamos huir.

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