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El Tourmalet

El Tour de las dianas

Tourmalet por Sergi López Egea

Tourmalet por Sergi López Egea / REDACCIÓN

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Valence (enviado especial)

Hasta que aparece la lluvia, y cuando llega no tiene contemplaciones, la larga cadena humana, que da la impresión de que aguarda con más cariño a la caravana publicitaria del Tour que a los propios corredores, vive un día feliz con bermudas, faldas, camisetas de tirantes, olor a lavanda y cigarras, que tampoco parece que se quieran perder el paso de la carrera, entre la Provenza y la Drôme, anuncio de que los Alpes ya se ven, pero todavía no se tocan.

Cada año se descubren elementos nuevos, o mejor dicho hay cosas que se ponen de moda. Entre que algunos se fijan en la tele, otros lo publicitan en las redes sociales y, además, hay un montón de periodistas, sobre todo televisivos, que va entrevistando al público, las dianas se han convertido en el éxito de este Tour.

El invento

Me explicaré, que resulta sencillo. Un chaval, da igual el sexo, el inventor o inventora, coge un cartón enorme, pinta cuatro frases en francés alabando al Tour y a Tadej Pogacar, y en medio dibuja una diana, de las que sirven para afinar la puntería con un arco o unos dardos. Enseguida la coloca sobre una maleta abierta, una carretilla, una cesta de las que se usan para poner la ropa sucia, previa entrada a la lavadora; cualquier cosa sirve.

La diana es el reclamo donde deben acertar las muchachas y muchachos que entregan los regalos de la caravana publicitaria cuando lanzan los obsequios desde los vehículos que recorren cada día el trazado de las etapas y que hacen las delicias de los aficionados.

El entretenimiento

De hecho, si no hubiese caravana publicitaria, 150 vehículos de diversas marcas y 600 personas entre conductores y repartidores de regalos, la espera de los corredores sería un aburrimiento, sobre todo para estos niños y niñas que los días previos se han pasado horas fabricando las dianas de cartón donde deben caer los regalos.

¿Y cuáles son los regalos? Generalmente cosas que no sirven para nada; folletos de las marcas, muchas veces con descuentos de los productos que debes comprar luego en algún comercio. Hay de todo, hasta un cuaderno para alistarse a la Gendarmería. Pero también se reparten galletas, quesitos, agua, embutido…  Y es lo que vuelve locos a estos chavales que luego, como sus padres o abuelos, apenas tendrán 30 segundos para disfrutar del paso del pelotón a más de 40 por hora, visto y no visto. La suerte que como sólo hay uno que viste de amarillo es el más fácil de identificar.

Volverán a casa, un día de naturaleza en el que saludan a todos los coches, y son muchos, que preceden a los corredores, con las cajas, carretillas y sacos cargados de regalos. Todavía no ha llegado, todo pasará, la moda de las Cabalgatas de Reyes cuando se abren los paraguas para que se llenen de caramelos. Por ahora, y faltan sólo cuatro etapas, la diana es el invento del Tour que este jueves llega a los Alpes, menos soleados que otras veces. Una pena.

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