Leucemia Linfocítica Crónica: Claves de un presente esperanzador

Los nuevos tratamientos dirigidos han cambiado radicalmente el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes con LLC

Estamos en el mejor momento para el tratamiento de la LLC

Estamos en el mejor momento para el tratamiento de la LLC

Leucemia. La palabra asusta. Nadie está preparado para escuchar ese diagnóstico respecto a su salud o la de sus seres queridos. “En general, el término leucemia se asocia con la Leucemia Aguda, que implica quimioterapia agresiva, transfusiones, alto riesgo de mortalidad y, a nivel mediático, búsqueda de trasplante”, señala el Dr. César Soto, desde el Hospital Ribera Povisa de Vigo. Pero en el caso de la Leucemia Linfocítica Crónica (LLC), la más frecuente en adultos, el escenario que se dibuja ante el paciente es muy diferente.

“Las leucemias crónicas solo comparten ‘el nombre’ con las leucemias agudas pues, como su propio nombre indica, son procesos crónicos que en la mayoría de las ocasiones no interfieren en la calidad de vida del paciente. Si a esa misma persona se le dice que padece un Síndrome Linfoproliferativo Crónico se queda más tranquila”, explica el doctor, vicepresidente de la Sociedad Gallega de Hematología y Hemoterapia y miembro del Grupo Español de LLC (GELLC).

Dr. César Soto, hematólogo del Hospital Ribera Povisa de Vigo

Dr. César Soto, hematólogo del Hospital Ribera Povisa de Vigo / Beigene

Asintomática y lenta

En España, unas 22.750 personas padecen actualmente esta dolencia, caracterizada por presentar un acúmulo de linfocitos en la sangre, médula ósea, ganglios linfáticos, hígado y bazo. La incidencia es de unos 4.2 casos/ 100.000 personas al año. Y hay que tener en cuenta que “la edad media de presentación es en torno a los 70 años, y su frecuencia va aumentando con la edad. Por ello, en Galicia, que presenta una población envejecida, los casos son más frecuentes que en otras comunidades”, anota el Dr. Soto. 

A pesar de las cifras, “la LLC sigue siendo bastante desconocida y el diagnóstico no está exento de miedo e incertidumbre”, resalta Elena Fernández, Farmacéutica Clínica integrada en el Servicio de Hematología del Hospital Universitario de A Coruña. Primero, porque suele ser un hallazgo analítico casual y el paciente no siente nada. Segundo, porque al ser un tipo de cáncer de sangre indolente, cuya progresión es lenta, en la mayoría de los casos no se trata inicialmente, a diferencia de otros procesos oncológicos. En el caso de la linfocitosis asintomática lo que se hace es un seguimiento adecuado y este tratamiento se aplica en caso de progresión.

No obstante, no podemos olvidar que estamos ante una enfermedad que afecta a personas de edad avanzada y que tiene un curso clínico muy heterogéneo en función de diversos factores “como la presencia de determinados biomarcadores, el estado basal del paciente, la presencia o no de comorbilidades y, por supuesto, en caso de necesitarlo, del tratamiento”, enumera la profesional del centro hospitalario coruñés.

Elena Fernández, Farmacéutica Clínica integrada en el Servicio de Hematología del Hospital Universitario de A Coruña

Elena Fernández, Farmacéutica Clínica integrada en el Servicio de Hematología del Hospital Universitario de A Coruña / Beigene

El mejor momento para el tratamiento de la LLC

Afortunadamente, “en los últimos años, un mayor conocimiento de las bases biológicas de la enfermedad ha permitido el desarrollo de fármacos dirigidos y una mejor selección de los enfermos que se pueden beneficiar de ellos. Estamos viviendo un cambio de paradigma, de la quimioterapia para todos a poder aplicar una medicina de precisión”, resalta Fernández. Y el Dr. Soto completa: “La diferencia, poniendo un ejemplo, sería que la quimioterapia funciona como una bomba convencional para destruir al enemigo, mientras las nuevas terapias actuarían como misiles o drones dirigidos a las células específicas”. 

“Se han ido desarrollando innovaciones que han ampliado las opciones de tratamiento de los profesionales sanitarios y están indicadas en diferentes etapas de la enfermedad, consiguiendo un mejor control de la enfermedad con un perfil de seguridad más tolerable”, describe Fernández. Estos tratamientos “no producen los efectos clásicos de la quimioterapia, como es la caída del cabello o las náuseas y vómitos, ni tampoco bajadas de defensas severas que aumentan la frecuencia de infecciones. Pero lo mejor de estas terapias, es que han cambiado de forma significativa el pronóstico de la enfermedad, consiguiendo remisiones duraderas, mejoría de la calidad de vida y alargando la supervivencia”, agrega el hematólogo del hospital vigués. Para lograr el mayor beneficio para el paciente es necesario “personalizar el tratamiento, adecuándolo al perfil de riesgo individual. Para ello, hay que contar también con las preferencias del paciente”, subraya asimismo el Dr. Soto.

Además, para un mejor manejo de la patología, los profesionales de los hospitales gallegos destacan la importancia de contar con un buen circuito asistencial en el que participen especialistas de diferentes áreas. “En el CHUAC, desde hace aproximadamente 10 años, disponemos de un farmacéutico integrado en el equipo multidisciplinar al cuidado de este tipo de pacientes. Además, hace ahora casi un año, inauguramos unas nuevas instalaciones de hospital de día donde la consulta de atención farmacéutica se encuentra puerta con puerta con el resto de profesionales. Los farmacéuticos trabajamos mano a mano con ellos, tanto en las etapas de hospitalización como a nivel ambulatorio, realizando una atención farmacéutica integral y acompañando al paciente en las diferentes etapas de su enfermedad. Además, también ejercemos como persona de enlace, cuando es necesario, en las transiciones asistenciales, en la comunicación con otros especialistas o con atención primaria”, detalla en este sentido la farmacéutica del hospital de A Coruña.

Retos y futuro

De cara al futuro, ambos especialistas abogan por seguir investigando para “no solo ganar vida, sino con calidad de vida”, destaca Fernández. Y, también, dar respuesta a “los pacientes que no responden bien a los tratamientos existentes”, menciona el Dr. Soto en referencia a los enfermos cuya LLC se transforma en un síndrome linfoproliferativo agresivo. “Tenemos la suerte de que hay mucha investigación detrás de esta patología y la innovación está a la orden del día en nuestros hospitales. Ya sea vía ensayos clínicos, acceso temprano a fármacos en proceso de comercialización o a través del rápido posicionamientos por las agencias reguladoras. Además, disponemos de protocolos y guías de práctica clínica en constante actualización, no solo por grupos de expertos internacionales, sino también a nivel nacional y local”, pone de relieve la farmacéutica.

“¿Podremos hablar algún día de cura?” “Probablemente hablar de cura sea difícil hoy en día. Pero sí se ha conseguido convertir una patología potencialmente mortal en una enfermedad crónica, con una calidad de vida similar a la de la población general. Los tratamientos actuales van en esa línea y son altamente prometedores para el manejo de esta enfermedad”, responde el Dr. Soto. “Soy optimista. Tenemos la experiencia previa de la leucemia mieloide crónica, donde se ha conseguido pasar de un pronóstico infausto a ver pacientes que mantienen remisiones completas sin tratamiento y supervivencias equiparables a las de la población general. Confío en que la evolución de la LLC siga el mismo camino”, subraya Fernández.