Los días de frío ya se están terminando y empieza a llegar el momento de hacer cambio de armario. Guardar las prendas de invierno y empezar a sacar la ropa más veraniega es un momento que suele dar bastante pereza, sobre todo, porque muchos optan por dejarlo todo bien lavado antes de guardarlo.

Si ya estás pensando en decir adiós a los plumas y anoraks pero antes quieres darle un último lavado, debes saber que tienes que prestar atención a algunas cuestiones para evitar que se estropee el tejido.

Primero debes abrochar todas las cremalleras, asegurándote de que no dejarte nada en los bolsillos, pega los velcros si tuviera, para evitar con esto los roces que podrían estropear la tela directamente.

Hay que fijarse si el anorak lleva por dentro algún tejido técnico de membrana como, Gore-tex, Polartec o Primaloft, ya que si es el caso no podremos darle la vuelta para no deteriorarlo. Se recomienda que al meter el abrigo a lavar se haga sin meter más prendas dentro para evitar que se estropee.

La temperatura no deberá estar a más de cuarenta grados y tienes que seleccionar un programa para ropa delicada, realizando además uno o dos ciclos de aclarado completo para evitar que queden residuos de jabón dentro del abrigo. Utiliza siempre un detergente líquido o para ropa delicada y nunca en polvo. Al tratarse de una prenda impermeable no puedes utilizar suavizante.

Habrá que evitar el centrifugado y en caso de necesitarlo no podrías ponerlo a más de cuatrocientas revoluciones, evitando así que la ropa se deforme y que el relleno llegue a repartirse uniformemente en el interior.

Cuando acabe el lavado, no retuerzas la prenda para escurrirla, es mejor tenderla en horizontal y sacudirla para que el relleno se expanda. Si se diera el caso de ver que hay una mancha que no ha salido del todo, se recomienda aplicar un limpiador en seco y volver a lavar nuevamente la prenda.

No está recomendado el lavado de este tipo de prendas más de dos o tres veces por temporada, de hecho, se debe lavar una vez terminada la temporada de invierno, ya que si lo hacemos cuando comienza el frío puede resultar más complicado sacar las manchas y el olor del tejido que se pudieron haber quedado.